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2021: Un año de serie

posted by Omar Little 22 diciembre, 2021 0 comments

Screech

Año extraño. En su totalidad. Doce meses de incertezas, de curvas imprevisibles, de ningún amarre firme. Optimismo desbordado trastocado por bajadas anímicas pronunciadas. Avances y retrocesos respecto al maldito virus que disipan el espejismo de la salida de la crisis sanitaria, tal y como confirma el desenlace final con la vuelta a las medidas restrictivas en varios territorios de la península. Un avance hacia adelante a trompicones, y con retroceso. Pues bien, la materia que ocupa este post ha transitado algo pareja a esos frecuentes vaivenes.

El año arrancó tullido, sin apenas materia, con los suministros de las grandes plataformas bajo mínimos, y con las principales IP’s desviadas de los calendarios habituales por culpa del parón provocado por la pandemia. A excepción de alguna mercancía propiciada por la HBO, y alguna anomalía salida de alguna otra plataforma, poco sustancia que llevarse a las partes más hondas de la memoria. Esa sequía se agravó en verano, sobrellevado con producto de entretenimiento pasajero como The White Lotus y poco más. Pero a finales del estío la cosa se empezó a animar, y, especialmente, en el último trimestre del año el panorama fue bien distinto, volviendo a brotar ese riego de ficción de calidad que nos mantiene alerta y enfrascados.

2021 también quedará archivado, más allá de la cosecha bastante encomiable que simplificaremos con la cercana lista de las 10 mejores series, como el año del calamar. La ficción coreana El juego del calamar consolidó su conquista global con un producto de audiencias millonarias que penetró, por vía del puerto mundial de Netflix, en todo tipo de fronteras y tejidos sociales, y sin perder la identidad de ese mercado que ha adquirido interés internacional como constatan varios productos culturales masivos procedentes de esa región.

En clave femenina no ha sido un año tan brillante como en pasadas temporadas (todo al contario que en la parcela cinematográfica). Algo que también quedará expresado en la eminente lista de las mejores ficciones.

En materia de no ficción el True Crime sigue reinando como el género predilecto y de adhesión ciega, dejando obras interesantes, pero mucha morralla y alguna nota infumable, como podrán leer más abajo. También las plataformas se han interesado en llenar sus góndolas con documentales musicales, formateados en fascículos para mantener así sujeto al usuario. Fue por ejemplo el caso de The Beatles: Get Back en Disney +, uno de los acontecimientos musicales del curso. O la serie de Asif Kapadia 1971: El año que lo cambió todo en Apple Tv+. HBO hizo menor ruido con la serie Music Box, de la que extrajimos salvajes lecciones de lo que fue Woodstock 99.

No nos podemos olvidar el párrafo dedicado a los desaparecidos. La guadaña ha estado especialmente cruenta en el entorno de David Simon. Empezando por una de las muertes más sonadas, por inesperadas, la de Michael K. Williams (el inmortal Omar Little), quien falleció por una sobredosis de fentanilo, cocaína y heroína. Pero el genio de Simon también ha tenido que enfrentarse  a las muertes de Ned Beatty y de Yaphet Kotto. Sin olvidar, obviamente, al actor que encabeza esta entrada, siempre ligado a un personaje icónico de la juventud de muchos. Dustin Diamond fallecía con tan solo 44 años .

Tras esta breve panorámica es el momento propicio para saltar a aquellos momentos puntales que han definido los últimos doce meses de ficción televisiva, y lo haremos evitando poner a Succession en todos los apartados que siguen.

La mejor interpretación masculina: Joel Edgerton (El ferrocarril subterráneo)

Joel Edgerton

Podrían haber entrado tantos en esta casilla. Ha habido una acumulación de audiciones colosales protagonizadas por el género masculino. Podrían entrar varios interpretes de Succession (Kieran Culkin y Jeremy Strong, por ejemplo) en esta disputa y nadie entraría en enmiendas (salvo el bufete de abogados de Roy Logan). También sería un dignísimo candidato el animalejo terrorífico, simiesco y salvaje que interpreta Colin Farrell en la reivindicable La sangre helada. Cualquier aparición de Stephen Graham, como si es para hacer un cameo de 10 segundos en un anuncio de Vitaldent. Pero ha habido un tipo que nos heló la sangre con cada una de sus irrupciones. Uno que exigía poner el teléfono en modo avión y cuadrarse ante el televisor como si del puto mariscal Rommel  se tratara.  Lo de Joel Edgerton en El ferrocarril subterráneo escapa lo racional para instalarse directamente en la epidermis. Estamos hablando probablemente de la actuación más sobrecogedora del curso entero, sin distinciones de formato, ni género, ni sexo. Y es que un tipo que es capaz de ensombrecer a Peter Mullan con su actuación, era evidente que espacio de este resumen iba a ocupar.

La mejor interpretación femenina: Jessica Chastain (Secretos de un matrimonio)

Jessica Chastain

Casilla muy disputada. En este caso entre dos actrices de cine que no renuncian a su capitanía actoral ni cuando bajan al barro televisivo. Si una Kate Winslet alérgica al maquillaje y de pelo apolillado cargaba con todo el peso dramático del aventajado policiaco Mare of Easttown, donde el personaje central se comía en relevancia la propia trama criminal, la otra candidata compartía protagonismo con otro actor que podría batirse en duelo con los del párrafo de arriba. Aunque lo de Jessica Chastain entraña aún más valor porque es una actuación comedida, que rehúye de los alardes, los aspavientos y el apoyo de maquillaje y peluquería, para desmarcarse a través de su rostro como mapa emocional de esta mujer en medio de la ruptura matrimonial que acapara el foco de este remake de una miniserie  de órdago. Casi como si estuviera dirigida por el maestro Bergman, porque los pliegues faciales, los ojos iluminados y apagados, los arrebatos coléricos, los silencios y todo ese lenguaje no verbal que expone su carácter se encuentra entre las cúspides actorales del curso. También, sin duda, su partenaire.

Mejor sexto hombre: Greg (Nicholas Braun)

Greg (Nicholas Braun)

Lo de Greg (Nicholas Braun) es algo estratosférico. A él no le hace falta ser sucesor de ningún trono. Sus apariciones se contabilizan siempre en gramos de genialidad descacharrante. Cada intervención suya es un garante cómico sin precedentes en la línea temporal reciente. De verdad, es ver asomar de fondo su andante servil, acomplejado y empanado y saber que la caja torácica de uno va a sufrir vibraciones incontrolables en cuando entre a foco. Apenas necesita un par de frases de diálogos, un par de intercambios con algún otro personaje, y zas…  te roba la escena. Si encima se juntan con su pareja cómica, el también irresistible Tom, la explosión de humor resulta ya incontrolable.

La secuencia ata nudos: Todo el recorrido por Teennessee de El ferrocarril subterráneo

El ferrocarril subterráneo Cap. 5

El ferrocarril subterráneo iba sobrada de estas. Pero las secuencias que conciernen el hospedaje clandestino de Cora en una población racista de Tennessee hace estallar varios soplidos al corazón, y no precisamente de amor. Sin voluntad de revelar mucho, piensen en Anna Frank y su escondite, y sustituyan a los nazis por turbas de blancos racistas y entenderán por que la mini serie de Jenkins acelera peligrosamente el miocardio durante esos infernales pasajes.

La serie más ambiciosa a la que nadie ha prestado atención: Fundación

Las series alojadas en plataformas como Apple Tv + o Amazon Prime, como muchas de Netflix, se abocan al vacío existencial ante el nulo interés de sus CEOs por promocionar el contenido, o, como mínimo, cierto contenido alojado en sus naves empresariales de éxito. Delirante  resulta con la producción de Apple Tv +, que más allá de algún mensaje de recordatorio de la llegada de cierta serie al ya suscriptor, no gozan de ningún trampolín mercadotécnico para ampliar el conocimiento de su existencia. Incomprensible resulta, y casi sangrante, cuando se trata de producciones tan ambiciosas y costosas como Fundación, la adaptación de la obra magna de Isaac Asimov. Una producción técnicamente implacable que pocos espectadores han gozado. Ni tan solo este servidor, en el momento de escribir estas líneas, ha terminado el recorrido propuesto por Josh Friedman y David S. Goyer, y pese que lo visto era un intento más que loable para adaptar la epopeya futurista de Asimov, que, sin duda, no merecía el ninguneo de la temporada, un menosprecio que empieza desde su propia tribu.

La tapada de la temporada: Calls

Calls

Claro, y volvemos a otra serie de Apple Tv+. De hecho todas las de esta plataforma, menos Ted Lasso y The Morning Show, podrían concursar en esa categoría, pero la elegida aquí presenta motivos sobrados para entrar en algún ranking de lo mejor del año (como no figura en el nuestro, queríamos otorgarle su espacio de reconocimiento). Fede Álvarez se pone al frente de esta adaptación de una series homónima de cortos franceses ingeniada por Timothée Hochet. Pero lo que llama la atención a primera vista es el formato elegido. En estos tiempos de podcasts a doquier, Alvarez y su equipo componen relatos fantásticos y de tensión creciente con apenas el fluido vocal de varios personajes enredados en llamadas desconcertantes e intrigantes, con o sin portales de por medio, y el apoyo de una  especie de oscilación visual a modo de los antiguos reproductores de audio de Windows. La osadía aquí consiste en prescindir del componente visual, para confiar todo en la narración, la que componen actores de primer nivel inmersos en una telaraña fantástica y absorbente, que chupa tanto de La dimensión desconocida como de creaciones más recientes como Fringe. En fin, diez capítulos de consumo auditivo (aunque el componente visual tiene su relevancia) para degustar de una tacada.

La gran castaña: Enfrentada a un asesino en serie

Enfrentada a un asesino en serie

El boom del True Crime ha dejado desprecios intelectuales tan bochornosoS como el que ocupa estas líneas. La periodista Jillian Lauren se somete a un sentimental porn en primera persona con la excusa de seguir los pasos del asesinato en serie más prolífico de los Estados Unidos, Sam Little. Lo que exuda sin embargo es una visión ombliguista  y un victimismo amarillista por el grado de exposición a cámara del mismo. Hasta el punto de que se llega a banalizar el terrible mal que se intenta exponer por los mecanismos tramposos y simplones con que juegan sus responsables. Un artefacto de sentimentalismo pornográfico dirigido por Joe Berlinger, a quién teníamos en alta estima hasta perpetrar este atentado…también en lo visual.

Mejor plataforma: HBO…MAX

HBO Max

En la era de la PEAK TV y de las streaming wars, el rey sigue siendo el que acumula calidad por encima de cantidad, al menos para el parecer de esta casa. Y a eso HBO (desde este año en España hay que referirse a esta como HBO Max) aún no hay quien la tose. Con su nueva franquicia de calidad asentada (Succession), y a la espera de recuperar el universo de George R. Martin con los spin off por llegar, no hay año que no sirvan un par, o tres (incluso 4) de productos, sea miniserie o serie, con los que mantener la fe con la ficción televisiva contemporánea. Este año no fue la excepción, pese a la presión creciente de Apple TV+, Hulu, FX, Disney + y compañía.

Mejor episodio: 3×05 «Retired Janitors of Idaho»  Succession

La sala de guionistas de Succession puso el listón a batir en cotas inalcanzables para cualquiera pertiguista narrativo que pretenda conjugar comedia y drama a partes iguales de excelencia. Y lo llevaron a cabo con un episodio imbatible de la comedia más desternillante compartiendo sala de edición con la tensión boca seca del thriller financiero más trepidante. Un entuerto de tres pares de cojones alrededor de una convención de accionistas que debe determinar la suerte inmediata de Waystar. Todo se va al garete, para desconsuelo de las cajas torácicas menos resistentes, cuando el patriarca de los Roy deja de tomarse la pastillita y se le empieza a ir la pinza cosa mala. A partir de ahí rienda suelta para las situaciones más descabelladas, los diálogos más afilados y agudos. Todo articulado en el plano público, con la presentación a los accionistas, y por otro, las bambalinas con la cúpula tomando decisiones con el reloj sacando humo. Oro puro que mira a la comedia clásica y la devuelve cargada de ritmo y tensión pasada de rosca. Han pasado semanas de su visionado, pero pienso en el momento en que un «mayordomo» de Roy se lleva una caja con un perro muerto imaginado por Roy y la cara de un Kendall alucinado mientras recibe la respuesta concisa y directa de un Roman inalterable, y sigo teniendo que detenerme para recuperar el aliento tras tanto descojone sublime.

Mejor serie documental: Last Chance U: Basketball

Last Chance U: Basketball

Mejor serie: Succession

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