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Breaking Bad: 4×13 “Face Off”

posted by Omar Little 16 octubre, 2011 1 Comment

A estas alturas de la vida resulta incuestionable cual es la mejor serie de televisión del momento. Si aún habían ignorantes, insensatos o insensibles que lo discutían la tercera temporada de Breaking Bad chapo muchas bocas, finiquitó discusiones acaloradas en bares y nos dotó de razón infinita a los ultradefensores.

Llegados a su cuarta temporada sabedores de la verdad absoluta resultaba complicado igualar lo que venía precediendo (eso es algo que esgrimiremos con profundidad el próximo domingo con un “domingo en serie” dedicado en toda regla a esta serie), pero parce que Vince Gilligan y su gang de guionistas dotados han querido repetir hazaña. El pasado domingo AMC transmitía la season finale con este 4×13 que a continuación pasó a despedazar en tallos bien pequeños, y perfectos.

Si eres insensato o insensible al buen gusto es mejor que no sigas leyendo tras el salto.

Los guionistas de esta gema catódica nos han mal acostumbrado a unas season finale de órdago mediante un tiralíneas emocional por el que te conduce un magnífico guión relleno de sutilezas, y con unos capítulos previos al último que van escalonándose hacía un clímax final de infarto. El de esta cuarta temporada podríamos decir que empezó a gestarse con el genial 4×8 “Hermanos”. Sin embargo, la guinda final la iba a poner este 4×13 “Face Off”.

A lo largo de toda la temporada se ha ido fraguando este inevitable enfrentamiento entre Walter White (best (anti)heroe ever) y Gustavo Frings (best villian ever). Lo suyo había aguantado muchas apelaciones, y el tema ya no se podía prorrogar más. White estaba hundido hasta las cejas en el barrizal (creado por el mismo, no lo olvidemos), y sólo tenía una posible salida (salida a la que se ve abocado tras la conmoción final del espléndido capítulo “Crawl Space”).

Y en éstas se ha diseñado su capítulo final; en presenciar cómo Walter White, con la ayuda de Jesse Pinkman (al quien le cae otro marrón cuando llegan los agentes del FBI para investigarlo por el envenenamiento del crío) y del inmóvil tito Salamanca, le tiende una trampa al esquivo e impecable Frings.

El capítulo se va desarrollando con buen ritmo, sin caer en el frenetismo al que nos había acostumbrados en las últimas temporadas, hasta caer en la escena que habíamos esperado desde que Frings irrumpiera en escena organizando pollos. Viendo las artimañas y la inteligencia de Mr. Pollo era razonadamente imposible disfrutar de un cara a cara con Walter. Pero su plan con bomba lapa incluida ha sido bastante espectacular, sobre todo por ese lujoso plano en que un travelling nos hace creer, por breves instantes, que Frings es un super villano con el don de la inmortalidad. Y que en realidad, cuando avanza el recorrido de la cámara, observamos como se ha convertido en un T-800 listo para ser llevado al desguase.

Tras optar por concluir la season con una de las líneas argumentales más lógicas, una bonita secuencia ha servido para sellar la paz definitiva entre Jesse y Walter. Una secuencia a modo de epilogo y de cierta calma ante la tormenta que los ha amenazado en toda la temporada, pero que en el fondo (tal y como se entiende luego) es una secuencia para verter más gotas de mala leche a una historia que de por sí va sobrada de ello.

De este modo la temporada parecía cerrarse parcialmente (aún quedan algunos frentes familiares abiertos) con un final bastante conclusivo, pero aún le faltaba esa chispa genuina que marca este producto, esa garra que lo hace distinto y superior a toda la merca del mercado, ese giro final inesperado que tanto nos sube por las paredes a sus seguidores. Todo parecía indicar que no iba a ver ninguno, cuando una vez más los guionistas nos han agarrado por las pelotas, con un insignificante plano en zoom in de una planta en el jardín de Walter. Ese plano final, esa conclusión de última hora, no solo nos volcaba argumentalmente parte de lo visto hasta ahora, sino que nos daba una contundente patada en la boca a todos (y éramos todos) aquellos que creíamos y confiábamos aún en cierta moral en la persona Walter White, en sus buenas intenciones y su actitud con destellos de decencia pese a las circunstancias a las que ha sido arrastrado.

Un nuevo triunfo, un nuevo logro para Gilligan y guionistas con ese maldito plano de una planta que ha cambiado en un segundo toda la impresión de que su final no estaba yendo a la altura de la serie.

De nuevo brochazo final a una serie que lo peor de todo es que ha terminado una temporada, y que como dijo Bryan Cranston en una entrevista, si por él fuera nunca debería terminar.

 

Notas a posteriori:

Más allá de los impagables diez minutos finales, “Face off” nos ha brindado otros gustosos instantes, como por ejemplo:

– La carismática vieja del geriátrico que saluda a Walter desde la ventana (me entraron carcajadas de risa nerviosa).

– Walter y Jess quemando el laboratorio, y simbolizando con ello, que dan carpetazo a ese turbulento período de su vida (por mis huevos que no es así).

– Pese a lo alargado que resulta, también es un puntazo la secuencia del Tio Salamanca con la enfermera lanzando sus “útiles” mensajes a Hank y la DEA.


1 Comment

Pepe 17 octubre, 2011 at 03:27

Para mi sin duda es la mejor serie..casi nunca veo todas las temporadas de una serie pero esta es la excepcion…Final tremendisimo!

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