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Domingo de serie: Breaking Bad

posted by Omar Little 28 junio, 2009 2 Comments
Cristalina pura

Breaking Bad

Os traigo de nuevo un producto televisivo ideado para los paladares más finos. Breaking Bad parte de una sencilla como genial premisa en la que un corriente profesor de química de instituto ve como su vida da un giro de 360 grados el día que le diagnostican un cáncer de pulmón terminal. A partir de ahí, Walter decide asociarse con un ex-estudiante suyo (un pésimo estudiante venido a camello) para fabricar y traficar metanfetaminas, con el fin de poder dejar todo el dinero ganado a su esposa Skyler y a un hijo tetrapléjico Walt Jr. Bajo este punto de partida se construye una de esas perlas que congratula toparse y degustar.

Esta serie fue emitida por la AMC el 20 de enero de 2008, y cosechó un éxito más que notable (viendo la temática) que ha hecho que la serie esté en su segunda temporada y haya renovado para una tercera con vistas a ser vista en 2010. Detrás de este producto exquisito está Vince Gilligan, el cuál dirige también algunos capítulos. Gilligan ha logrado crear un producto que huye de moralinas simplonas, de la armonía y de lo políticamente correcto. La vida aburrida y apacible de su protagonista Walter entra en una espiral de acontecimientos imprevistos que marcarán su día a día y el propio carácter. Detrás de Walter White hay que agradecer el trabajo de Bryan Cranston (así lo hicieron los últimos Emmy), quien elabora un portentoso perfil de un americano medio destapado de todos los convencionalismos sociales. Su personaje y sus acciones sirven para desmenuzar una sociedad banal, llena de formalismos y con ello lanza al espectador una serie de preguntas morales sobre lo correcto y lo incorrecto. En ese sentido, resulta alentadora y sublime la secuencia en que toda la familia se reúnen al en torno de Walt para exponer las razones por las que Walter debería someterse a un tratamiento contra el cáncer. Se dan de la mano, con una facilidad tremenda, la ironía y el cinismo con la dureza realista de una situación como la expuesta.

Para el que esto subscribe, la labor de Cranston para interpretar este personaje hastiado, ha sido uno de los descubrimientos televisivos más gustosos de la temporada, y quién sabe si de la década.

Breaking Bad es un producto compuesto, en su primera temporada, de tan sólo 7 capítulos. Suficiente dosis para que cada uno de ellos te lleve a un mundo y unas situaciones tan fascinantes como cercanas, mezclando los mejores ingredientes que tiene a su mano: cinismo, humor negro, drama, realismo, actuaciones de talla, guiones inteligentes, personajes carismáticos, sexo y violencia. Todo ello mezclado sin clichés, sin corsés y con la pureza que podía esperarse.

Breaking Bad es pura, cortante, precisa, y concentrada en 7 capítulos que conseguirán que te bajes, compres o inyectes su segunda temporada con el mismo ímpetu que los ionquis desdentados en busca de la metanfetamina. Pelotón catódico, ouh yea (como diría Otis Redding en su diccionario).

8


2 Comments

Las diez mejores series de la década | El Destilador Cultural 27 diciembre, 2009 at 23:13

[…]  5. Breaking Bad […]

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Domingo de serie: Breaking Bad (Temporada 2) | El Destilador Cultural 31 enero, 2010 at 17:33

[…] a la perfección los guionistas de este monumento televisivo que es Breaking Bad. Si en su primera temporada ya demostraron que mezclando un personaje carismático como Walter White con una historia […]

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