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Domingo de serie: Crematorio (Canal +)

posted by Omar Little 29 octubre, 2017 0 comments
El despertar español
Crematorio

Muchos ponemos el punto de inicio de la ficción televisiva española de calidad en 2010/11. Cuando Canal +, el canal de pago de la otrora potente Prisa, vio llegar el cometa de las series y se engoriló con la producción de ficción propia. Y lo hizo de la mano de dos productos que sacaron inspiración en series loables de la época. Por un lado, ¿Qué fue de Jorge Sanz? de David Trueba parecía beber del cuenco de Larry David y del Extras de Ricky Gervais. En el otro lado, en el drama de condecoración, Crematorio buscaba la lucidez, profundidad y factura del producto HBO, Luck, The Wire o Los Sopranos, podrían ser algunas de sus aspiraciones. Dos referentes que pusieron las claraboyas para el desembarco en la ficción propia que Movistar + ha empezado con el estreno de La zona el pasado viernes.

Y puede que no sea casualidad que decidieran contar con los servicios de los artífices de la serie que dio prestigio a Canal + a nivel estatal para iniciar su andadura en el mundo de la ficción propia. Los mismos hermanos Cabezudo que pusieron la primera piedra en el panorama de la ficción patria que apuntaba alto.

Y lo llevaron a cabo mediante la compleja, y libre, adaptación de la novela homónima de Rafael Chirbes, un manuscrito sobre el ascenso y la caída de Rubén Bertomeu, un self made man que para llegar a lo más alto no duda en convertir en máxima vital el claim de La Red Social: “No haces 500 millones de amigos (o de €) sin ganarte algunos enemigos”, ni sin saltarse la ley ni la moralidad por el camino. Un dibujo preciso de un Corleone castizo con un fondo que abarcaba toda la corrupción endémica del litoral valenciano, casi monopolizado por el desvalijo sistémico del PP. Corrupción urbanística, inmobiliaria y especialmente bajeza moral son los tres pilares sobre los que Bertomeu construye su imperio urbanístico y tráfico de influencias.

Un material goloso con el que Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo lograron edificar un drama intenso, complejo y lúcido. Una astuta y certera radiografía que incidía en todos los estamentos y capas. Desde las variantes criminales/empresariales, hasta las judiciales, y las personales, siendo las últimas, las que mayor peso desempeñan en la trama. El linaje familiar, como la obra capital de Coppola, es lo que mantiene la palabra “héroe” es ese vil, corrupto y despiadado anti-héroe.

Una serie de ocho capítulos que desde su cabecera presentaba intenciones y actitud para ganarse el respeto internacional, como mínimo, el europeo. El excelente casting, no solo un gran Pepe Sancho (como echa en falta el cine español actores de raza como él), pero también los secundarios. Juana Acosta, como la sufrida y arrinconada esposa, Alicia Borrachera como la hija con carácter, Montserrat Carulla, como la malhumorada y dura abuela, o todo el séquito de Bartomeu, afianzaban la fineza de la propuesta.

Y si por algo despuntó, y marcó el camino que debía seguir la ficción española para equiparse con otras remesas de distintos remitente, era por el grado de realismo volcado en sus imágenes. Los Cabezudo cuidaron con detalle la verosimilitud de lo expuesto, como han hecho en La zona, mediante diálogos afilados y realistas, actuaciones ejemplares, personajes alejados del arquetipo – incluso, los mafiosos rusos, escenario en el que hubiera resultado fácil caer en los lugares comunes, despuntan por la veracidad en sus movimientos, diálogos y ambientes – y el fidedigno retrato de toda su puesta en escena.

Hay situaciones y capítulos brillantes vistos desde la perspectiva actual, y solo en el tramo medio pasa por algún pequeño bache de pérdida de atención e interés, que, vuelve a recomponer, en su tramo final, cuando las diferentes tramas se conjuran para ir contra Rubén.

Crematorio sigue siendo un producto serio y maduro, una ficción de la que sentirse orgulloso, como corresponde al “Twin Peaks” de lo que está por venir en nuestros lares.

marco 75


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