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Domingo de serie : Deadwood (1a Temporada)

posted by Omar Little 30 agosto, 2009 1 Comment
Forjando una nación

Deadwood

Al Swearengen. Para los que les suene este nombre, no hace falta que les diga nada más. Y para los que nunca hayan oído ese nombre, tan sólo decirles que es el personaje principal sobre el que se construye la notable Deadwood. Un personaje que deja huella dentro y fuera de la pantalla, que actúa a la vez de villano y protagonista, y que por si  mismo, da razones más que suficientes para que nos adentremos en el lejano oeste que propone esta serie de televisión.

Antes de entrar en materia, permitirme  que os ponga en situación. Deadwood es una serie que empezó su andadura en 2004 de la mano de su creador David Milch. La serie fue emitida, como no podía ser de otra forma, por la HBO.  Duró tres temporadas, y yo he tenido el gusto de ver la primera de ellas, editada en DVD en nuestro país.

Nos encontramos en 1876, en el pueblo fronterizo de Deadwood. Las disputas con los indios no han cesado, y el afán por descubrir oro sigue preocupando a los pioneros. En este poblado la corrupción y la violencia son el pan de cada día, la ley está lejos de aplicarse, y parece ser uno de los pocos reductos en el continente americano en donde todo está permitido. Ahí se dan lugar los colonos: Seth Bullock que quiere devolver la calma al pueblo, los legendarios Wild Bill Hickok o Calamity Jane, y por encima de todos, Al Swearengen, propietario del salón más lujurioso y desde donde opera para gobernar el pueblo a su antojo.

Desde sus primeros instantes, podemos percibir que es lo que nos ofrece esta serie norteamericana. De entrada una recreación del oeste norteamericano con todo lujo de detalles, y con una variada y rica composición de personajes, escenarios y ambientes. Hay muy poco que objetar a nivel técnico. Las series que emite la HBO muestran un  alto nivel en su producción, dando especial importancia al trabajo de arte, vestuario y maquillaje, con lo cual se dota a todo el conjunto, de un sucio y desgarrado realismo esencial para la historia que se cuenta.

Por otro lado contamos con un abanico de personajes genialmente interpretados por grandes actores secundarios. Empezando por un Ian Mcshane en la piel de Swearengen, el cual ha gozado de poco éxito en el cine, pero que demuestra sus buenas dotes para la interpretación con uno de los papeles más impresionantes vistos en la pequeña pantalla.  También tenemos a actores de la talla de Brad Dourif, Keith Carradine y Powers Boothe, en papeles secundarios. Y un muy convincente Timothy Olyphant en el papel de Seth Bullock, el personaje diametralmente opuesto a  Swearengen, pero con una ambigüedad moral interesante que demuestra que hay lugar para los grises.

El guión quizá es el punto más débil de la propuesta, sin querer desmerecer con ello el resultado final. A un nivel supremo, Deadwood se construye como una alegoría de la nación norteamericana. Viendo, a partir de los mecanismos de un pueblo aislado de la civilización, cómo se construyeron los EEUU, y el impacto que sigue teniendo esta herencia en el día de hoy. Después de visionar la primera temporada, si algo te deja claro la serie, es que lo mismo que ocurre en el poblado se puede trasladar a los EEUU en general. Un país construido con el afán de dinero (la búsqueda del oro), y gestionado a partir de las armas y la violencia. La serie incide en el personaje maquiavélico de Swearengen y en su falta de moral ante las acciones más atroces, viendo en cierta medida, el reflejo de la sociedad norteamericana de los tiempos del oeste, que insisto,  no diferente tanto como cabria esperar de los actuales.

Sin embargo a nivel argumental de capítulo por capítulo la serie no da del todo en el blanco, hay un hilo argumental algo difuso, y eso dificulta que el espectador se enganche con la historia. No hay un nuclo central, sino varios cabos sueltos que afectan a los diversos personajes.

A pesar de todo, les voy  dar cuatro razones para que no dejen perderse esta serie.

1.- El sello HBO, toda una garantía.

2- La factura técnica, una producción de lujo, que no tiene nada que envidiar a las producciones más costosas de Hollywood.

3- No hay lugar a la autocensura, los capítulos de la temporada están salpicados por sangre y asesinatos que harían las delicias del Eli Roth de turno. Y es que detrás de ellos está la mente del personaje más demente de la televisión contemporánea.

4- Precisamente Al Swearengen. Cerramos cómo abríamos la reseña, con el personaje angular de esta serie. Son sus movimientos, sus miradas penetrantes, la manera de llevar a cabo sus artimañas (de una forma sublime), es la manera que tiene de llevarse siempre el gato al agua, es la manera de atemorizar a su gente en pantalla, y la presencia que destila fuera de ella, es por todo, y es por él. Al Swearengen.

marco 75


1 Comment

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