Domingo de serieSeries

Domingo de serie: El visitante

posted by Omar Little 15 marzo, 2020 0 comments
El nuevo Cuco

Aterrizó en la parrilla de este infame y despiadado 2020 dispuesta a coronarse como uno de las primera adquisiciones indispensables de la temporada seriéfila. Concluido su trayecto, así ha resultado ser. El Visitante llegó avalada por ser la primera apuesta de la HBO para el curso. Además supuso la adaptación al formato televisivo de la novel homónima de un Stephen King bajo el filtro maduro de Richard Price – galones sobrados tras poner su pezuña como escritor en The Wire y The Night of, además de un buen puñado de literatura negra. Por si fuera poco, el producto se condimentaba con la presencia de Ben Mendelsohn en el rol principal.

Como ya intuimos en la revisión de su primer cartucho, El visitante se encarrilaba en el thriller policíaco rural, con aspiraciones a True Detective (la primera) para, desde esa parcela, permitir la entrada de una oscuridad más moldeada para el género de terror al que se asocia ineludiblemente al autor de la fuente original. Un traspaso que se ha ido produciendo con medidor de cubatas inglés, ganando, capítulo a capítulo, una oscuridad más sobrenatural. Porque ahí radica precisamente el gran tema de la serie, la lucha entre la cordura y lo increíble, entre la ciencia (policíaca) y la fe demoníaca, entre el cocimiento empírico y el profanismo esotérico.

Todo este equipamiento temático cae a los lomos de un policía (Mendelsohn) de un pueblo de la América rural que se encuentra con el caso más jodido de su carrera; el asesinato de un chaval. Todas las pistas conducen inequívocamente a un conocido suyo, pero por otro lado, hay vídeos y testimonios que sitúan a este claro sospechoso en otro estado en los días del crimen. A partir de ahí se adentra en una obsesiva investigación que solo cobra sentido con la irrupción de una investigadora esotérica con un don por revelar lo insondable, misterios que chocan con la mentalidad racional férrea del policía. Esa lucha interna, ese dilema que lo corroe, ante la incapacidad de salir de su cuadrícula racional con la que concibe el mundo, da mucha baza dramática a la serie.

Así, lo que parecía un más que decente noir rural en escenarios trillados por la ficción yanqui muta en una criatura de terror, parapetada en lo desconocido, en entes de naturaleza demoníaca: doppelgänger, body snatchers, el hombre del cuco, del saco y su puta madre, y la mitología del terror inexplicable y sobrenatural. Una especie de virus cabrón que aterroriza a la comunidad y que amenaza con matar de nuevo a niños ante la descoordinación y las diferencias de los encargados de darle caza (aquí se podría hacer un símil con la situación del COVID-19 en España).

Y precisamente, su transformación hacia el terror es gradual, sin virajes bruscos, ni sobresaltos tramposos, a cocción lenta, apoyándose en las atmósferas y sus personajes. Y todo ello sin perder esa orientación realista (escenarios, diálogos, personajes) que Price imprime en sus perfeccionistas guiones. Por el trayecto da además con momentos de incidencia en el miocardio,,otros que atiza la mandíbula (el tremendo tiroteo), y, finalmente, concluye con un capítulo final que cierra el arco principal rápido, pero que ofrece un generoso epílogo a los personajes principales, mientras deja un resquicio abierto para una segunda temporada. Una que, si siguiera por estos moldes de calidad y volviera a contar con Price como comandante del navío, pueden contar conmigo para esta.

7


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.