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Domingo de serie: Flashforward

posted by Omar Little 6 diciembre, 2009 2 Comments
Don’t believe da hype

Normalmente servidor no suele anticiparse a los hechos, siempre suele concluir todos los capítulos de una temporada para analizar la misma. Pero hay casos en que la paciencia se ve mermada por culpa de unos guionistas exasperantes o por culpa de la ola del hype que impregna de altas expectativas un producto que luego no las cumple. Esto es básicamente lo que ha pasado con Flashforward, la serie que irrumpió como la que tenía que hacernos olvidar Perdidos, para en realidad convertirse en la nueva Heroes.

De hecho guarda varios paralelismos con la serie de Tim Kring, que a su vez pretendía asemejarse al esquema que configuró Perdidos. Al igual que éstas Flashforward la protagonizan varios personajes (cada uno de ellos cubre una parte de la pluralidad de los vastos EEUU) que tienen su base de operaciones en L.A., pero no por ello, dejan de visitar otros escenarios del globo (quizás con menor frecuencia que en los referentes). Su piloto también es espectacular, extremadamente caro, y el pico de calidad de la serie, a partir de ahí todo es bajada.

La premisa ideada por David S. Goyer a partir de una novela de Robert J. Sawyer daba para vender una serie, pero vistos los últimos capítulos, no era suficiente para guardar el nivel durante toda una temporada. Sus tramas giran en torno al día del colapso, día en que todos los habitantes del mundo se desmayan durante dos minutos y diecisiete segundos y tienen una extraña visión sobre futuro, un flashforward. A partir de este suceso misterioso, los personajes intentaran desvelar las causas de ese asunto, y ver con temor como sus visiones se van acercando a un punto sin retorno. Mientras los guionistas se han relajado de sobremanera confiando en la fuerza del hype, y la serie ha ido perdiendo fuelle capítulo tras capítulo, hasta el punto de llegar al actual mini parón, que los directivos han utilizado como toque de atención a los responsables ante la caída significativa de audiencias.

Una serie que me ha provocado bostezos, indiferencia, perplejidad ante secuencias bochornosas, y sueño, mucho sueño, no se merece ni una disección de rigor, así que para explicar el resto de males endémicos me valdré de los siguientes puntos:

  •  Para servidor Joseph Fiennes nunca ha sido de su agrado, ni en la insípida Shakespeare in love. Y su interpretación en esta serie demuestra la solidez de mi desconfianza hacía sus trabajos. Ya podría haber aprendido algo de su hermano mayor.

 

  • Si hay algo que me saca de quicio, y uno de los principales motivos para que abandone su visionado, son los momentos videoclip por la patilla que se gastan sin temor ni sorna en cada capítulo. Uno de particularmente aberrante, y doloroso para mi hipocampo, es uno en que Mark Benford, Demetri y otros agentes son atacados por las tríadas con un lanzacohetes en un parking, y no sólo no resultan heridos con motivo del lanzamiento de tamaño artefacto, sino que contraatacan desde detrás de unos coches (donde no estaban la última vez) reventando a todo chino que se les pone delante al son de «Like a Rolling Stone», de los Rolling Stones. Como digo, lamentable.

 

  • El poco interés con el que los guionistas hilan las tramas de los capítulos, donde, por norma general, no hay chicha que valga, y donde parece que lo único que les interesa es centrar la atención del espectador en el cliffhanger final. Pero sin caer en la cuenta, de que poco importa el enganche, cuando sabes que lo que te espera en el próximo capítulo, será la misma paja de siempre.

 

  • Ni la presencia de Dominic Monaghan (AKA Charlie) salva un plantel de actores mediocres, lastrados por unas descripciones de personajes mal definidas, y de interés casi nulo.

En definitiva, Flasforward es el clásico caso de muerte prematura, de montar una bola mediática, a partir de una campaña marketiana de lujo, pero que sucumbe y se pierde ante la polvareda levantada. Servidor hartado de tanta hostia, y de perder horas valiosas que podría emplear en otras series, ha decidido abandonarla. Y créanme: Don’t, Don’t , Don’t, Don’t believe da hype cuaaaaahhaa!!!!.

2,5

2 Comments

dedebe 6 diciembre, 2009 at 17:19

Si la del parking i los asian bad boys le parecio mala, que me dice de la de la supuesta fiesta underground de las manos azles? Verguenza ajena en estado puro. Y las series tendrian que mirar muy mucho como se resuelven las peleas de tiros cuando el 90 por ciento de la audiencia ha juado a shooters. Se gana otra perspectiva del asunto.

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Omar Little 6 diciembre, 2009 at 18:23

Pues sí, la verdad. Se podría hacer una lista de escenas bochornosamente imborrables. Yo escogí la del parking porque creo que no se aguanta por ningún lado. La música hiper trillada, y además usada sin sentido, a nivel de realización creen que para grabar escenas de acción siempre resulta efectivo el bullet time a lo John Woo, cuando por ejemplo, Michael Mann podría dar una o dos clases sobre cómo rodarlas. En fin, que me reafirmo en la nota que le he puesto, espero equivocarme más adelante, pero creo que nunca lo averiguaré por mi mismo.

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