Domingo de serieSeries

Domingo de serie: Flesh & Bone

posted by Omar Little 13 marzo, 2016 0 comments
Zapatillas negras

flesh and bone

La simplicidad a la que nos agarramos los periodistillas y bloggers nos llevó precipitadamente a comparar la serie de Starz con El cisne negro. Y pese a que los puntos en común son obvios leyendo su mera sinopsis, luego la serie se abre a otros derroteros alejados del tono fantástico y terrorífico que impregnaba la obra de Aronofsky, con lo cual no es del todo adecuado presentarse a la mesa con esa idea preconcebida de estar ante la versión televisiva de la película.

Si no te han salido duricias, juanetes y se te ha soltado alguna uña deberías detenerte aquí.

Flesh & Bone nace de la cabezota y el empeño de Moira Walley-Beckett. La ficción que proyecta transcurre en Nueva York, en una de esas compañías de ballet cuyo ingreso en las filas supone un calvario físico y mental de mucho cuidado. Un director déspota que hace sudar la carne hasta que sobresale el hueso. Aunque el relato se enfoca en Claire, una pueblerina de Pittsburgh que huye de un entorno familiar infernal y que busca hacer realidad su sueño de hacer carrera en el mundo del ballet. La empresa no resulta fácil, más para una joven insegura e inexperta sobreviviendo en la gran ciudad. Un camino lleno de cristales rotos, zancadillas y fantasmas del pasado de los que no logra liberarse.

Y precisamente ahí radica uno de los principales logros del producto, enganchar a los no aficionado al ballet, a aquel que como yo nunca pagaría por ver un espectáculo mediante 8 horas de drama volcados en la compleja personalidad y situación del centro del relato. Lo que de entrada suena como un melodrama de tarde, una chica que sufre abusos sexuales por parte de un hermano que vuelve de la guerra de Afganistán, y a su vez víctima de un padre maltratador, adquiere muchos claroscuros sugerentes, un pergamino de matices que poco a poco se va revelando más oscuro y retorcido. De este modo el conflicto de la chica no solo se reduce a petarlo en la compañía pese a las diferencias con su valedor, y las miradas de envidia y rencor de sus compañeras, sino a algo mucho más interno, y de carácter sexual, porque Flesh & Bone aborda la ingeniera sexual de una chica en plena edad para probar todas las posturas posibles, y que sin embargo, se mantiene atada a ese pasado turbulento, prácticamente en una relación de síndrome de Estocolmo con su hermano (maltratador y víctima a la vez). Así la serie, a modo de leitmotiv, reproduce ese conflicto de mujer pudorosa ante su propia sexualidad y el contacto con otros, y todos los trances para superar esa diatriba, que no es hasta su majestuoso final – la representación final de la obra como un acto también de expresión sexual y clímax orgásmico-, y ese plano final, en una pose muy sexy mirándose al espejo, que constata una nueva Claire, liberada de sus traumas sexuales y de la sombra de un hermano que ya no se le podrá volver a aparecer en la vida real.

El resto de personajes componen una galería de desigual interés, algunos rozando el arquetipo, (el mafioso del club de striptease), otros el ridículo (ese homeless con outfits de campaña de invierno de El Cortes Inglés), y algunos en el papel de antítesis (esa compañera de habitación del que Claire se compadece).

Flesh and Bones se erige como una mirada sin tabúes a las entrañas del competitivo y militar (el título de cada capítulo lo componen jerga militar) mundo del ballet en las compañías más exigentes de la ciudad que nunca duerme. A veces un recorrido turbio y malsano, destapando el cóctel de drogas, sexo vacuo, esfuerzo físico sobrehumano y presiones psicológicas al límite que conlleva. Una ficción seductora, por momentos brillantes en su ejecución, con un interés concentrado en su foco protagonista, y con unos títulos de crédito con la voz de Karen O que ya te atrapan pese a lo abultado del minutaje que le sigue.  

7


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.