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Domingo de serie: Fringe (Temporada 2)

posted by Omar Little 6 noviembre, 2011 0 comments
Fenómenos puntuales

Resulta tremenda la pereza que me coge al enfrentarme a cada nuevo episodio de Fringe. Y esto le sucede a la misma persona que un lejano domingo de serie dedicado a su primera temporada, pedía paciencia y fidelidad para el nuevo producto de J.J. Abrams. y fíjate ahora en qué fechas termino su segunda temporada.

Ya su primera temporada sufría de carencia de enganches con los que atrapar al espectador, pero un personaje mayúsculo como es Walter Bishop (John Noble), y ese gran giro final, se merecían que nuestros ojos siguieran sintonizados a ella. Sin embargo esas esperanzas de que algo grande va a suceder, de que la serie dará un vuelco y se transformará llevo arrastrándolo demasiado tiempo, y parece ser que seguiré soportando ese peso en la tercera (dicen que la temporada del lanzamiento definitivo, esta vez sí) y la cuarta ahora mismo en emisión. Casi vería un paralelismo entre desmesurada dilatación y el primer beso entre Olivia y Peter (¿qué han hecho falta para que se lo dieran? ¿46 capítulos?)

Completada ya su segunda temporada, puedo decir que esa sensación se ha acentuado. No ayuda temporadas tan largas de 22 capítulos, tampoco que cada uno de ellos se tengan que rellenar de 43 minutos de aciertos narrativos. Que buena parte de los capítulos consistan en esquemas propios de los procedimentales, que cuando pillas uno bien parido te entretienes, pero que cuando ocurre al revés no te la puede soplar más, porque no se produce ningún avance en la trama ni en el arco de los personajes, no resulta demasiado estimable para su valoración final. La mayoría de los capítulos que conforman la segunda temporada podrían ser desechables (algunos se lo merecen) y la trama global no variaría ni un ápice.

Rozando la fatalidad es cuando en algunos de éstos cuelga un cartel de “Capítulo de relleno” escrito en letras bien grandes, como es el caso aquí de ese homenaje chusquero más propio de Se ha escrito un crimen que del guiño neonoir que pretenden que supone “Brown Betty”.

O el error flagrante de resucitar en un capítulo que olvidé al agente Francis, cuando éste había muerto unos capítulos anteriores (gran pérdida, por cierto) Al parecer tenían grabado ese capítulo, y lo chuscaron allí sin miramientos ni respeto hacía el raccord narrativo ni la inteligencia del espectador.

Por suerte la serie también ha tenido sus momentos a recordar, que coinciden cuando los guiones de los capítulos se centran en exclusiva en el progreso de la trama central de la serie y las relaciones que sujetan al triangulo protagonista.

Como siempre los petardos gordos se guardan para los capítulos finales, que en esta segunda temporada han sido los tres últimos: “Northwest Passage” y el doble-capítulo final.

Se aprecia en el escrito que me cuesta mucho ponerme delante de un capítulo de Fringe y esto lo atribuyo a una falta de compensación dramática en la estructura narrativa de los capítulos, porque su universo de personajes e historia en la línea de un Expediente X con casos inexplicables me atrae, pero de momento sigo esperando ese brillo que guie el camino con firmeza. Seguiré esperando el cambio…

6,5


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