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Domingo de serie: Girls (Temporada 3)

posted by Omar Little 30 marzo, 2014 0 comments
Peligrosa autocomplacencia

girls poster 3

Nunca he escondido mi predilección por Lena Dunham. De hecho caí rendido a sus múltiples encantos (de carácter intelectual, que nadie me malinterprete) desde la primera toma de contacto, y desde entonces no he cesado en defenderla ante los ataques, cada vez más acentuados, de una parte importante de la parroquia. Por eso, me duele  afirmar que la tercera temporada de Girls, finiquitada justo hace una semana, ha sido la más floja de todas.

Y vuelvo a pedir que no se me malinterprete. A pesar de esto, Girls sigue estando bastante por encima de la media de series cómicas del país de Obama. Pocas series, y pocos talentos como showrunner (ya no entro en otras facetas que desempeña la joven: directora de algunos episodios, guionista y protagonista absoluta) le pueden toser a día de hoy, y me refiero a la parcela cómica a uno y otro lado del atlántico. Sin embargo, también hay que apuntar las fisuras que surgen cuando un talento brillante y precoz se pone al servicio de un producto de esta envergadura levantado por la HBO.

Y en buena medida, la tercera temporada destapa algunos signos que pueden desembocar en una devaluación de esta preciada serie. De entrada porque  nos ha mostrado a una Dunham apalancada, estancada en su tono humorístico y en su capacidad de renovarse en una trama que parece haber completado un círculo. Las cuatro chicas principales han pasado por distintas fases y evoluciones, más o menos visibles, y en el cierre de esta tercera temporada, todo parece indicar que todas ellas recuperan un estatus similar por el que ya han pasado en alguna fase de su andadura en la ficción.

Ciertos estancamiento en los personajes, en el humor,  y en la trama que resuenan con más intensidad cuando se percibe esa sensación de que la propia creadora de Girls está demasiado ensimismada en utilizar los mismos ingredientes que han impulsado el estallido de su figura y su producto, dejando de lado aspectos más valiosos. Una autoconsciencia, en su rol de portavoz generacional de una parte de la juventud del ahora, que en lugar de impulsarla o motivarla, la contrae a repetir ciertos patrones, salidas ingeniosas y líneas argumentales. Es como si Dunham estuviera obligándose a poner esa secuencia de sexo sin sabanas cada dos o tres capítulos, en hacer una ocurrencia bastarda en la misma periodicidad, en flagelarse como pieza visible de la generación precaria a la que pertenece, y en caer una y otra vez en los laberintos emocionales del amor. Todo ello, desde mi punto de vista, de fan acérrimo que se mira los capítulos el lunes, creo que está diezmando su producto, quitando la frescura y la originalidad que lo definía.

De hecho, los momentos más inspirados, y gloriosos de toda la temporada, nos los ha ofrecido un Adam ( un Adam Driver crecido por su fichaje como el Darth Vader en la nueva trilogía de Star Wars) alucinando, y fuera de situación, ante algunas acciones y neuras de su novia en la ficción, y especialmente surgidas de su relación enfermiza con su hermana, y regalándonos por el camino varios “what thee fuuucckk” para enmarcar. Salvando las apariciones de éste ninguna de las cuatro chicas ha brillado a su mejor nivel, y estos doce capítulos, que a la postre han resultado ser escasos, los que más me han funcionando son, una vez más, cuando Hannah y sus chicas salen de Nueva York. Es el caso, del capítulo en que Hannah va a visitar a su abuela enferma y en el que describe una familia  tope disfuncional. O cuando las cuatro chichas se van de fin de semana a la casa de una de ellas a las afueras para lanzarse todo los trapos sucios en una riña de niñas pijas bastante excitante para los espectadores, y para el grupo de amigos gay que asiste atónito al espectáculo.

Son estas escapadas físicas cuando Dunham parece encontrar bocanadas de aire fresco para alimentar su ingenio, como si estar desligada de la rutina y los lugares comunes a los que apremia la gran ciudad de Nueva York sacará lo mejor de sí misma.

En global, la temporada ha presentado unos signos de alarma leves, que pueden ser fácilmente corregidos con nuevas líneas narrativas, la introducción de nuevos personajes o con un pequeño paréntesis de aislamiento de Dunham en zonas boscosas para recuperar la máxima expresión de su talento innato.

7

 


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