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Domingo de serie: Juego de tronos (temporada 1)

posted by Omar Little 25 septiembre, 2011 0 comments
Winter is here

Vale, estabais en lo cierto. Los miles de centenares de fans enganchados a Juego de tronos y que piensan que los que no la siguen son unos anormales….acertasteis. Dejarme por eso explicaros en qué consistieron los temores iniciales que provocaron que me mantuviera alejado de esta serie hasta hace apenas tres semanas. Uno de ellos era que no quería convertirme en uno de estos freaks de larga melena, barba desatendida, camiseta de Manowar y cuyo vocabulario diario se reduce en un 80% a términos sacados del WOW.

El otro motivo, y este principal, es que me olisqueaba un Señor de los anillos descafeinado y ajustado a presupuestos televisivos. De incrédulo me tachareis los que conozcan que soy ultra devoto de HBO, pero de verdad, os confieso, que al contrario que un gran número de fanáticos, a mi la saga de Peter Jackson no me emocionó, y si tuviera que verla de nuevo en mi comedor me supondría un esfuerzo, casi un marrón.

Sirva o no esta digresión de excusa, los pecados ya han sido resarcidos. Servidor ya sabe de que va todo esto del “Winter is coming” sin necesidad de haber invertido horas y horas de lecturas en tomos escritos por un tal George R. Martin (que en gloria esté), y la verdad, es que tras su primera temporada, mis temores no podían ir más desencaminados.

A continuación se sirven spoilers a mansalva, si aún no eres digno de convertirte en Night Watch mejor que corras a jugar con tu Porcelanosa.

Si algo deja claro Juego de tronos desde el primer minuto, incluso si empiezas por la mitad de la serie (si es lo que tiene gozarla en una edición en DVD de la China, enviar vuestras carcajadas por e-mail por favor, montaremos un vídeo con ellas) es que quiere distanciarse del universo originario por Tolkien. Si bien ambas se inspiran en el medievo, en sus pueblos y tradiciones para construir de nuevas, y en las dos hay una lucha por el poder que diferencia claramente los buenos y los malos, la serie de HBO se distancia del filme de Jackson gracias al tono empelado. Aquí se degüellan cuellos, se trocean pieles, se decapitan cabezas de animales y…de humanos (¡malditos¡), se producen coitos sensatos e insensatos, y lo que es más importante, no aparece ningún hobbit. Lo más parecido es un enano retorcido, inseparable de la botella y con tratamiento especial en todos los prostíbulos de los siete reinos. Su nombre es Tyrion, y por cierto…. es uno de los mejores personajes de esta serie (de ahí que el único Emmy a la serie haya caído en brazos del diminuto pero gran actor que lo interpreta Peter Dinklage)

¿Y que cuenta Game of thrones? Pues básicamente la serie versa sobre el poder, la corrupción, los lazos familiares, la lealtad, el honor y todos estos temas grandilocuentes que salen a relucir en cualquier historia con acabado épico. En esta en concreta empezamos con un rey vacilón, malhablado y con un barrigón que haría palidecer a Joan Laporta, en busca de su viejo amigo Nedd Stark (un enorme Sean Bean) para convencerle de ocupar el cargo de Hand of the king, tras la sospechosa muerte del último candidato. Stark acepta su nuevo cargo, y al desplazarse a la tierra del Rey se da cuenta de lo contaminado que está el entorno del rey, de las fricciones que afectan la corte, y de todas las fuerzas que agrietan el reino. Un reinado que gobierna siete reinos, y de los que aún sabemos poco.

En los primeros capítulos mi mente se ocupó de establecer un mapa mental con todos los clanes, sus líderes, y todo los lazos familiares y pasionales, miles de bastardos incluidos. Misión nada fácil, por otra parte. Si en medio está el rey Robert, su mano derecha es Stark, y quien pone el dinero son los Lannister, unos cabrones adinerados, con afán de poder y capaces de todo para obtenerlo. El más apuesto y cabrito es Jamie Lannister, a la vez hermano y amante de la reina. Luego está el hermano enano, Tyren Lannister, y el padre forrado..y..bueno dejemos esto, porque resulta interminable describir toda el árbol genealógico de cada clan. Lo importante es que los Stark tiene razones de sobras para odiar a muerte a los Lannister y su infame comportamiento: tiran al vacío al hijo de pequeño de Nedd, dejan cojo al propio Edd Stark tras calvarle a traición una lanza, entre otras provocaciones y ataques.

De forma paralela también asistimos al lazo matrimonial por intereses que se establece entre Daenerys Targaren (un poco los elfos del mundo de Juego de tronos) y Khal Drogo (Jason Momoa), líder de la tribu salvaje del otro lado del océano. Yo aún sigo sin tener claro si Daenerys se postulará al lado del bien o del mal.

Por último destacaría los cónsules del trono, representantes del poder ejecutivo, que como en la vida real, no ponen ningún reparo en cambiar de máscara y perpetrar mil y una artimañas para perpetuarse en el poder o enriquecerse a base de él. Hablamos del monje castrati que hubieran pasado sin problemas el casting de El nombre de la rosa o el traidor Petyr Baelish (conocido en este espacio por su papel del alcalde Carccetti en la inigualable The Wire).

En otro escenario del vasto mundo de Juego de tronos, asistimos a un crucial enfrentamiento entre seres temidos y desterrados de la vida. Los Watch Knight vigilan con atención el muro que separa el mundo de los White Stalkers al de los humanos, que tal y como se anuncia, y por lo que vemos en el primer capitulo se están acercando.

A nivel de estructura la primera temporada de Juego de tronos abarca en diez capítulos de unos 50 minutos el primer tomo de los cinco que tiene publicados George R. Martin, y sus seguidores siguen con los dedos cruzados para que logre terminar esos dos que le quedan para finiquitar su gran historia.

El inicio de la temporada resulta bastante demoledor. La introducción de personajes, historia, lazos, disputas, interés y poderes resulta la mar de interesantes, y desde el principio se pone sobre la mesa que no se cortarán con el tono adulto que les aporta el tratamiento de la violencia, sexo y vocabulario malsonante que han empleado. Luego les siguen unos capítulos de transición, necesarios, pero no demasiado estimulantes en los que vas viendo que se va a liar parda en cualquier momento. Para terminar con “Baelor” un giro de 180 grados en la trama de la temporada, y en el de la serie, ¿quién fue el girado que aprobó una sentencia de muerte al prota de la serie? ¿Cómo se les ocurre a los guionistas cepillarse a Nedd Stark después de rebajarse ante el nuevo niñato hecho rey? ¿ y aún hay gente que busca explicaciones a los saqueos de Londres?

La mala jugada de esta temporada es que dejamos todo en ebullición, la guerra entre Stark y Lannister se prevé sangrienta y despiadada pero nos gustaría ver un pelín más de chicha en el campo de batalla. Tenemos sed de venganza y creo que tendremos que esperar como mínimo a la segunda vuelta. Una de las principales incógnitas que deberán resolver en su segunda temporada es sobre qué personaje recaerá el enorme vacío dejado por Nedd, personaje carismático al que resultaba fácil identificarse, con él y con su familia. Robb se postula como su sucesor de linaje, pero no creo que pueda suplirlo a nivel dramático.

Siendo una serie con el sello HBO, debería omitir este párrafo, pero por si hay algún ignorante presente confirmar que el tallo de producción es digno de anteriores producciones de la cadena, y que parece que no hayan escatimado muchos recursos para construir este impresionante universo medievo-fantástico.

La primera temporada de Juego de tronos ha supuesto una grata sorpresa con su suma de épica, traiciones, lazos de poder y conflictos de linajes. El ritmo es constante, y mantiene una fuerte presencia adictiva a lo largo de su temporada, con algunos giros inesperados, pero sobre todo, con un desarrollo de subtramas y personajes muy bien llevado y ajustado. Quizás se le podría haber pedido un poco más de espectáculo de acción, o que el último capítulo hubiera perpetrado de por vida la cara de tontos con el que nos dejaron en el último hachazo del nueve, pero en líneas generales hay poco que discutirle, tan solo queda ser conscientes, de que todo va a ir a peor, y eso en ficción, promete grandes momentos. Porque recordar que el invierno ya está entre nosotros y parece que no nos abandonará en un buen tiempo, al menos si la audiencia acompaña.

 


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