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Domingo de serie: Misfits (Temporada 2)

posted by Omar Little 19 junio, 2011 0 comments
Fórmula estancada

Misfits cuajó en la parrilla del E4 desde el primer instante, hasta el punto que su segunda temporada llegó justo un año después. La fórmula la tenían muy por la mano sus responsables, y su efectividad entre su principal público (jóvenes entre 18 y 25 años) residía en cuatro elementos: superhéroes malhechores con cargas inmorales, sexo, diálogos y situaciones grotescas repletas de incorrección, y un estilo juvenil y dinámico que se apreciaba en el uso de una banda sonora vibrante y un look visual potente.

Dada la estupenda recepción, guionistas y creadores no quisieron cambiar ni un apostrofo a la fórmula de la serie, y en su segunda temporada seguimos abonados a las desventuras de estos cinco maleantes y  las proecupaciones que acarrean sus especiales poderes. Sin embargo a veces la repetición exacta de lo que funcionó, no tiene por que repetirse con igual fortuna.

La pautas por las que se rige la serie siguen siendo las mismas: temporadas cortas de seis capítulos (en este caso 6 más el Especial de Navidad) de 45 minutos de duración. Sin embargo en su segunda temporada se pierde algo del excelente ritmo con el que podía alardear su primera temporada. Ahora la atención se destensa en ciertos intervalos, y la cuota ingeniosa en situaciones hilarantes y diálogos entre los protagonistas pierden un poco de fuelle. Por otra parte no hay un elemento vertebrador entre capítulos (en la primera era muy débil pero existía), y queda de manifiesto con la llegada de ese villano de la lactosa hacía el final. En esta ocasión las historias se vertebran más por episodio, y la línea continuista hace más referencia a las relaciones pasionales entre los cinco miembros. Viendo la dificultad de mantener la atención sin variar un ápice de la fórmula, han optado por la maniobra narrativa de añadir personajes, pero ninguno de ellos recibe desmedida simpatía.

Sin embargo, el principal problema de todo, es que la repetición de la fórmula utilizada en la primera temporada deja ver aquí sus primeros resquicios. Al conocer los mecanismos, uno ahora se permite más tiempo en analizarlo todo, y el hecho es que en esta segunda prueba, uno ha caído en la sensación que lo que sonaba atrevido y arriesgado en su primera aventura, no lo es para nada en su segunda.

Ese espiral vertiginoso de sexo, incorrección y drogas que describía uno mismo en la reseña de la primera season, se vuelve ahora es un intento impostado de sonar incorrecto y permanecer molón. A pesar de que sus hormonas siguen muy alteradas,  su puesta en escena es cero subida de tono (¿es normal que casi siempre aparezcan medio vestidos en las escenas de camas?), los temazos son temazos de ya 7 años o más, y el comportamiento de Nathan y los otros ha dejado de ser tan tóxico y atrevido.

Dudo que en un año éste que escribe se haya hecho mayor, es simplemente, que cuando uno se vuelve a pasear por la misma casa, y el mobiliario sigue justo en el mismo sitio, es entonces cuando le da ya por fijarse en las paredes y las grietas que hay. Y parece que éstas van a ir a más durante la tercera temporada que se estrena el próximo noviembre: la marcha de la serie de Robert Sheenan (quien interpreta al insolente Nathan) va a suponer un duro golpe para la producción, más cuando en esta segunda temporada había sido la principal baza de Misfits.

6,5


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