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Domingo de serie: Red Oaks (Temporada 1)

posted by Omar Little 14 mayo, 2017 0 comments
Verano interrumpido

Red Oaks

El 25 de enero de 2015 este servidor escribía  “un piloto cargado de risas, cintas en el pelo,  lacas, tetas, mallas de colores chillones, Locomia, fiestas locas, pelazos a lo Cindy Lauper, acné angustiado, y todos aquellos elementos que definían las comedias juveniles de los 80″. Eran unas palabras cargadas de excitación juvenil ante lo que presumía ser un placer carnal listo para ser empapado de babas al primer bocado. Sin embargo, ese indisimulable bulto en el pantalón ha ido reduciendo volumen a medida que Red Oaks ha ido perdiendo de vista las señas y el impulso de su arranque.

La visión de Gregory Jacobs detrás del producto era clara, efectiva y terriblemente golosa…recuperar la comedia desatada y lubricada de los 80 para la nueva hornada de millennials y zeteros del binge-watching. Las comedias de John Hugues, Desmadre a la Americana, Porky’s, La revancha de los nerds eran las metas en el horizonte.

Y las alcanzaba, y con creces, con un piloto milagroso dirigido por David Gordon Green que supuraba hormonas exaltadas, impregnado de gotas de feromonas enloquecedoras y un smells like teen spirit que tiraba para atrás …sin embargo, tras este, la serie se acomoda, inesperadamente, en la corrección política, en un titubeo de formas e intenciones y en una pérdida general de atrevimiento  que la desliga de ese (de nuevo) brillante piloto.

Es como si los directivos que responden a Bezos le hubieran pedido a Jacobs un poco de control, cortapisas y cierta precaución…y no solo lo nota el salido que espera ser recompensado con material picante, sino con un tono que pierde punzada gamberra, con notas cómicas sin desatar y unos personajes adaptándose a un verano que prometía ser el de sus vidas y terminó siendo uno de bastante común.

La de un joven en su último verano antes de la universidad, pasando las horas en un club de tenis en el que se gana un dinero extra mientras sale con su novia, se enreda con otro amor, se mete en algún otro enredado sin faldas de por medio, y se fuma algún porrillo. Un coming of age despreocupado y superficial encauzado en la comedia de acné menos vigorosa y ofensiva.

La serie pierde seducción en su avance, se acomoda en lugares comunes, las subtramas no tiene el potencial suficiente para seguir avivando el riego sanguíneo a la misma velocidad de la salida, los personajes sigue teniendo su aura carismática, pero la sensación resultante es algo decepcionante…un amor estival que termina en septiembre.

6


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