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Domingo de serie: Scandal (Temporada 5)

posted by Paloma Méndez Pérez 26 junio, 2016 0 comments
Chucherías de calidad

Scandal season 5

Comentábamos a tenor de la temporada pasada, que a veces Scandal cruzaba esa fina línea entre lo entretenido y la vergüenza ajena. Te sentías culpable de seguirla y cuanto más enganchados están los fans parece que la calidad es menor. Que lo pausado, de tramas largas, episodios complejos, múltiples secundarios, es la novela rusa de la tele y Scandal es un comic que viene de suplemento con el periódico.

Resulta que esta temporada se han puesto serios y han decidido trazar la línea de lo que se puede y lo que no, manteniendo cierta mesura. La sorpresa, lo inesperado esta temporada, no era una historia con triple salto mortal: secuestro, madre terrorista y padre espía. Lo extraordinario han sido eventos salidos de los propios protagonistas. Con unos antecedentes como los de Olivia Pope, su padre, Jake y el presidente, solo por nombrar unos cuantos ejemplos, lo raro es que se necesite mucho más para que salte la chispa. Como ver a Olivia matar al vicepresidente Nichols (Jon Tenney) a sillazos o a Jake (Scott Foley) plantearse hacer un novio a la fuga.

Además de encender a los participantes, otro de los grandes aciertos de la serie es la hegemonía de Olivia Pope. Porque esta serie se ha escrito para más gloria de Olivia y Kerry Washington de paso. Lo que queremos es verla clavar tacón y agarrar un teléfono y dejarnos de tramas que al final nublaban el protagonismo y restaban interés convirtiendo una serie sobre una mujer experta en manejo de crisis con un On/Off con el mismo presidente americano, en un capítulo de 24. Y aunque en Scandal haya agentes secretos, dobles agentes, agentes encubiertos y cualquier otro adjetivo que se pueda añadir a la palabra agente; al final lo que no hay es una serie de acción. Es una serie política y por mucha intriga y mucho asesinato que se dé, la dialéctica siempre va a dominar el ambiente.

La temporada se dividió claramente en dos partes tras el abandono de Olivia de La Casa Blanca. Una primera en la que el propósito era aburrirnos; matarnos del disgusto de ver a Olivia eligiendo un vestido tras otro, cocinar galletas y hablar de vajillas y prepararnos para aplaudir cuando saliera por esa puerta. Y una segunda parte que nos trajo un cóctel de alta graduación con Cyrus, Olivia y Abby enfrentados, dirigiendo a sus candidatos a la nominación republicana y demócrata y protegiendo al presidente. Ese es el siguiente gran acierto de la serie. Es una de las pocas ficciones que presentan un presidente republicano, se ve que las estadísticas dicen que los demócratas resultan más atractivos para los espectadores, al igual que sus campañas y su rivalidad. Más variedad de razas, de géneros, de origen, hacen que la nominación demócrata sea a lo mejor más aburrida pero desde luego con más razones para seguirla. Las campañas republicanas al final se basan en disparar un rifle, hacerse fotos con militares y llamar comunistas a los demócratas. Este año estamos viviendo una de esas campañas y no está siendo como esperábamos. La salsa está en la parte republicana, que tiene un candidato dando titular diario y unos contendientes que no podían seguirle el paso y desistieron. Incluso a eso se anticipó Shonda Rhymes, mejorándolo enfrentando a dos mujeres que no pueden ser más opuestas entre sí, a un señor del petróleo. Aunque la inclusión del candidato Hollis Doyle (Gregg Henry), millonario texano con formas más bien rudas, fue posterior al advenimiento de Donald Trump, si el planteamiento de la serie hubiera ocurrido desde el punto de vista del partido demócrata, al final estaríamos viendo House of Cards en versión telenovela. No debemos confundirnos, Scandal es una serie de política en la que la política es la consecuencia no la causa. Al igual que hablábamos de los disparos y los agentes, Scandal ha despegado en esta quinta temporada como una serie en la que no se hila fino en lo que al debate político se refiere, pero no se puede dar más en el blanco de lo que a la sociedad necesita.

Esta vez han estado como nunca liderando un no debate sobre el aborto. Vemos a Olivia abortar en un capítulo de mitad de temporada y cuando la amenazan con hacerlo público Olivia no hace más que decir: “ya estáis tardando”. Habrá muchas cosas por las que avergonzarse en esa serie, demasiadas a veces. Pero son maestros en trazar la línea de lo que las mujeres nunca deberían esconder o justificar y al final esas cosas son muy pocas, si no ninguna.

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