Domingo de serie

Domingo de serie: 1992

posted by Paloma Méndez Pérez 17 julio, 2016 0 comments
Italia año 0

1992

Si alguien tuviera que contar una historia de la California de los 90, seguramente acudiría al retrato de algún informático o de un ilustrador de películas de animación. Hay determinados lugares y épocas que huelen que cantan y lo que era un constructor en España en el 2008, era un yuppie en los 80 en Manhattan o es un político en la Bruselas actual. Te puede parecer mejor o peor pero la clase dominante del imperio, retrata mejor a la civilización que cualquier grupo de ciudadanos.

Si hubo algo que hacer en la Italia de 1992 era ser trabajador de Publitalia ’80, político, presentadora de Mediaset o policía. Todo esto resume de dónde vienen estos lodos. Es por lo tanto 1992 hija de una época y de una circunstancia. Aviso a los que esperen una metáfora sobre el reparto de la riqueza, la bondad de los pueblos o la importancia del cuarto poder. Esto es como los primeros capítulos de Mad Men cuando veías a hombres borrachos tocándole el culo a las secretarias mientras fumaban en oficinas. Tienes que poder ir más allá de la presentación, porque es la que es y no es por capricho. Las conclusiones se sacan solas, porque esto es como un documental sobre los orígenes entre otras cosas, del gobierno de Berlusconi, la mierda que ponen en Telecinco y las Copas de Europa del Milan.

Vivió Italia un 1992 más que convulso, epifánico, que parió un nuevo orden que no les ha sido fácil de digerir. Es 1992 el año de la operación Manos Limpias, el año en el que vimos a unos mafiosos reventar una carretera de un bombazo para matar al juez Falcone, también fue el año que vio nacer Forza Italia y el año que borró al socialismo del mapa en Italia casi hasta hoy.

Para contar todo esto y que no sea con fragmentos de noticias, Stefano Accorsi decidió convertirlo en una serie que enmarcara esos 10 últimos meses de 1992. Se reservó un personaje para él mismo, Leonardo Notte, el publicista, el hombre hecho a sí mismo, que con mucha perseverancia acaba formando parte del elenco Berlusconi, ayudándole a su llegada al poder. Para sobrevivir, más bien súper vivir porque Notte hace mucho que superó el ir tirando, no duda en plantar a su hija adolescente de fiesta con unas pequeñas hijas de Berlusconi, enviar prostitutas a reuniones de adversarios y literalmente matar. Protagonista absoluto de un entramado que conecta con mucha credibilidad a sus personajes acrecentando la sensación de familia, de merienda de unos pocos que se fraguaba en Italia en los 90. La misma chica que Notte frecuenta recurrentemente, es la hermana de una periodista de El Corriere, amante de un industrial implicado con la mafia y la novia de un recién llegado a la Liga Norte. Es el personaje de Veronica Castello, interpretado por Miriam Leone, antigua miss Italia que le aporta humanidad y sencillez a un personaje que resultaba fácil llevar al extremo. Es su interpretación la que coloca a Veronica como una principal en 1992, ya que era previsible que la trama la tratase de chica guapa con no muchas luces que si acaba mal es por justicia y si acaba bien es sin merecérselo. Sin embargo, queda un regusto de inconformidad en ella, de sospecha de pedir que hay de lo suyo, que la eleva por encima de esa categoría de chica que lo toma o lo deja.

La policía queda representada por Luca Pastore a quien interpreta un también excelente Domenico Diele. En cualquier otro país, Pastore hubiera sido el protagonista absoluto, en una lucha entre el bien y el mal. Pero en la Italia de 1992 la policía por muy nobles que fueran sus intenciones, merecía un espíritu libre para luchar contra tanta porquería. Porque en 1992 las injusticias y los delitos, que las hay y son muchos, no significan tanto, como la putrefacción que los alimenta y los genera. Aunque Pastore tiene claros sus culpables (se contagió de SIDA por una transfusión contaminada por culpa de Michele Mainaghi) y va a por ellos, al final la búsqueda de su justicia personal hace mucho más por el bien común que no la justicia oficial. Con él entra en escena el personaje de Bibi Mainaghi, heredera a la postre del imperio familiar y que mantiene una relación de amor odio con Pastore, que no sobrevive a este ambiente de venganza, intereses ocultos y amenazas mafiosas. Es ella la que simboliza la huida hacia delante que condujo a Italia de febrero de 1992 al Año Nuevo de 1993. De hecho da la bienvenida a ese nuevo año de la mano de Leonardo Notte, mirando un cartel de Forza Italia (por cierto, el cartel es real).

Hay una secuencia en particular que sintetiza a la perfección lo que significa 1992: es en la que llaman a Leonardo Notte para que acuda al colegio de su hija para evitar que la expulsen por mantener sexo con un compañero en clase, y que acaba con Notte ofreciéndole más sexo a la profesora para olvidar el desliz. Cosas así dan una idea del tipo de situación que vivía Italia, en la que no se sabía la diferencia entre el problema y la solución.

La serie sembró una gran polémica en Italia. De hecho, no hay que indagar mucho para encontrar enlaces en los que tratan de encontrar la similitud entre personajes de la serie y personalidades de la Italia de entonces. Vista desde España es una excelente muestra de una catarsis. Todavía estamos esperando algo así por aquí.

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