Domingo de serie

Domingo de serie: Better Call Saul (Temporada 1)

posted by Omar Little 12 abril, 2015 2 Comments
Jimmy McGill, picapleitos entrañable

Better Call Saul

Las terminaciones nerviosas se estaban carcomiendo por dentro. Las endorfinas habían dejado de circular por nuestro coco. Nuestras emociones habían quedado adormecidas desde que saliéramos de ese laboratorio donde yacía Walter White a ritmo de “Baby Blue”. Pero los directivos de la AMC, conscientes de que las consecuencias iban a ser devastadoras, han sido benevolentes decidiendo no sepultar definitivamente el universo creado por Vince Gilligan, dándole de nuevo salida a través del spin-off que hoy nos ocupa. Y a lo largo de estos diez capítulos que concluían el lunes pasado, Better Call Saul ha demostrado ser algo más que simple metadona.

Prácticamente todos teníamos asumido que el encuentro mágico con Breaking Bad no reflorecería. De hecho esa es la jugada más hábil de sus corresponsables, Vince Gilligan y Peter Gould, marcar distancias con la que entró en el olimpo de las ficciones. Y la manera más notoria de apreciar ese cambio es en el tono. Si Breaking Bad quedará como un trepidante relato negro con algunas notas de humor, Better Call Saul es un relato de humor con algunas pinceladas de noir que profundiza en dos de los secundarios más carismáticos de la edad de oro de la televisión, especialmente en ese abogado que da nombre a la serie, y que hasta el momento no se llama Saul, sino Jimmy McGill, o “Jimmy el resbaldizo” antes de ser aspirante a un abogado respetable.

Porque ese es precisamente el principal foco de este spin-off, explorar las aristas, las diferentes caras, de este personaje poliédrico, tan divertido como patético. Si Walter White era el anti(héroe) en el que Gilligan exponía su habilidad para conducir al telespectador  a través de él, hacia un viaje salvaje, lleno de cambios de signo y virajes explosivos,  y Jesse Pinkman era la brújula moral, Saul representó siempre la nota cómica. Aunque gracias a estos diez episodios, hemos tenido el placer de descubrir qué se escondía detrás de ese parapeto de picapleitos oportunista, y el resultado es un descubrimiento maravilloso, a la vez que desternillante, en la mayor parte del recorrido.

Muchos de éstos producidos cuando la cámara se recrea en lo miserable de la vida de Jimmy, un tipo que intenta abrirse camino en el competitivo campo de la abogacía, donde debe lidiar, entre otras muchas cosas, con las apariencias, una de las claves del negocio, a la vez que malvive en un despacho cochambroso, que a su vez cumple con las funciones de dormitorio, y que se encuentra en el interior de un salón de belleza chino. Son esas descripciones de lo patético que resulta su día a día, aceptando trabajillos de mierda en que cobra casi como un periodista freelance, buscando clientes de poca categoría de debajo de las piedras, imitando un look de abogado estrella televisivo, o inventandose relatos para salir en los periódicos, los momentos en que el humor aflora sin control. Pero esa cara de McGill no difiere de la ya vista en Breaking Bad, es sin embargo cuando nos adentramos en la relación con su hermano Chuck, un tecnofóbico, y cabronazo a tiempo parcial, y en la algo más de amistad que lo une con la rubia del bufete de abogados, que comprendemos mejor a este abogaducho, al descubrir su faceta más tierna y humana. Saul es un trozo de pan super apetitoso para abueletes y suegras.

Aunque también hemos descubierto su cara más de pillo, la canalla, la de estafador, también de poca monta, con la que solía timar (muy ingenoso todo) unos dólares en Chicago en compañía de su cómplice Marco. Ahí centra su metraje precisamente el capítulo final, y hacía ese camino del personaje que se torna deshonesto por culpa de los golpes que le ha dado la vida, y por la falta de aprecio y confianza de su hermano, es donde parece virar ese final de un Jimmy que rehúsa acudir a la cita que lo podía convertir en socio de un bufete de Santa Fe. De hecho esa lucha entre el Jimmy honesto y el deshonesto centra toda esta primera temporada, y finalmente con ese final, con Deep Purple sonando a trapo (la canción que tatareaba Marco), los guionistas parecen decirnos que el deshonesto gana el pulso. Y de ahí, muy probablemente, nazca el “Saul” que conocemos.

Si bien la serie se aparta de su progenitora, hay suficientes ganchos con esta para que el nostálgico se vea reconfortado. Los personajes, obviamente, es una de ellas, recordemos el gran papel que juega Mike, al que se le da pleno protagonismo en una trama negrísima en el que descubrimos su pasado como policía, de los corruptos, y toda una trama que nos transporta al espíritu de Breaking Bad. Aunque con él, no queda demasiado bien resuelto los motivos que lo llevan a adentrarse  al otro lado de la ley, al menos, difícil de creer, entre alguien que ha servido tantos años como policía.

También el estilo visual, y por supuesto el escenario, Alburquerque, nos remiten a la obra magna de Gilligan. Esas transiciones a cámara rápida, los montajes sincopados, algunos planos con ángulos originales, incluso el color, aunque aquí más tratado, más “sepia”, para subrayar el cambio de década, cuando el smartphone estaba lejos de existir.

Better Call Saul no hay que observarlo como un subproducto, sino como una ficción aparte. Una nueva serie que nos suministra valiosas dosis de humor y divertimento a través de un personaje con unas posibilidades dramáticas que desconocíamos, y que como más conocemos, más nos seduce. AMC lanzará segunda temporada, ampliando capítulos, y la esperanza de rencontrase con Jesse y Walter en formato cameo seguirá fortaleciendo a aquellos que quedamos devastados un 29 de septiembre del 2013.

marco 75


2 Comments

andino 16 abril, 2015 at 04:36

Esperaba esta reseña desde febrero… pensé que ibas a hacer un review por capítulo como con BB…

Saludos… desde Atacama.

Reply
Omar Little 17 abril, 2015 at 07:32

Vaya Andino…deberías haberlo comentado antes por algún canal y hubiera hecho reviews semanales. Por ahora hacemos Mad Men, Juego de Tronos y The Good Wife, espero que alguna te satisfaga.

Un saludo desde NYC

Reply

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.