Domingo de serie

Domingo de serie: Better Call Saul (Temporada 4)

posted by Omar Little 21 octubre, 2018 0 comments
El Saul acomodado

Better Call Saul temporada 4

Es de consenso común distinguir Better Call Saul como el mejor spinoff de la historia del medio. O como mínimo, los más prudentes, no tendrán reparos en enarbolar esa sentencia si nos circunscribimos al “actualmente en emisión”. Hace ya cuatro temporadas que Vince Gilligan, y su colega de sala de escritura Peter Gould, nos han enseñado a cómo sacar punta de oro a los personajes secundarios de la serie madre (recordemos que este también es el serial de Mike Ehrmantraut).

Dejando claro unos estandartes que hasta los más atrevidos (o listillos, difusa forntera) han puesto por encima de la serie embrionaria (entre ellos Guillermo del Toro), y ahora que todo el mundo parece doblegado a sus sobrados encantos, hay que poner una falta leve en el desarrollo de una cuarta temporada que ha caído un nivel por debajo de la maestría desenvuelta a lo largo de su tercera contienda con arcos dramáticos electrizantes, giros demoledores e ingeniería narrativa de mucho nivel.

Porque la sensación general es que esta cuarta entrega se ha visto vaciada de un tapete narrativo sólido donde poder hacer avanzar sus piezas con empujes dramáticos desgarra mandíbulas. Ha habido un retroceso en el gancho emocional hacia sus personajes debido a la inconsistencia dramática y a los focos narrativos menos consistentes que la potencia de la lucha cainita del pasado año. No hay duda que hemos perforado mejor la personalidad de Jimmy/Saul y de su mujer (con el hermético y duro Mike es más difícil) pero ha faltado un hueso dramático más potente para todo el cómputo como ha confirmado su tibia fase final y su decepcionante conclusión.

No son signos de bajez alarmantes, seguimos hablando de un producto avanzado al resto de seriales mortales, pero todos los ingredientes que acostumbraban a activar nuestras glándulas salivares no se han dispuesto de la mejor manera. Se ha perdido, a mi entender, demasiado tiempo en subtramas (como la del equipo de excavación alemán), y su intento por aproximarse al referente (o sea, más caña criminal y menos comedia de perdedor,) no ha terminado de sentarle de la mejor manera. Eso sí, la temporada ha vuelto a dar lecciones de cómo empaquetar elipsis y time lapses, o planos rompedores y originales simpar (un servidor sigue alucinado con este montaje de pantalla partida con Kimberly y Jimmy inmersos en una rutina doméstica que va destapando la desaceleración romántica que sufre la pareja). Igual de genuflexivo resultan las artimañas petadas de ingenio que diseña Jimmy (a veces con la complicidad de su Bonnie Parker) para conseguir sus propósitos y terminar distinguido como el gran embaucador y pícaro de la televisión moderna.

El año próximo volveremos a caer entusiasmados en su red de embauco, ya como Saul Goodman, y con el anhelo por fin resuelto de ver el esperado cameo que todo fan de Breaking Bad llega esperando desde el doloroso “Baby Blue”.

marco 75

 


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