Domingo de serie

Domingo de serie: Black Mirror (Temporada 3)

posted by Omar Little 30 octubre, 2016 0 comments
Cataclismos de la vida moderna

black mirror temporada 3

El cambio de domicilio no ha afectado a las dosis de bilis cínica y agorera que Charlie Brooker vierte sobre su criatura, Black Mirror. De hecho la entrada de Netflix solo ha repercutido en la extensión de la temporada en seis capítulos, en el fichaje de directores y actores de mayor solera, y en la mayor presencia femenina – algo no atribuible a la plataforma sino al signo de los tiempos. Por lo demás, Black Mirror se confirma como el Twilight Zone de nuestros días con un tiraje de capítulos loables con otros más descafeinados montados, por lo general, sobre una (o dos) idea(s) brillante(s).

Si tus retinas aún no se han empapado de la visión apocalíptica de nosotros en clave sci-fi, tienes deberes que hacer antes de leer lo de abajo.

Brooker se vuelve a erigir en el maestro de desnudar a cámara nuestra sociedad, en reflejar las bajezas, hábitos no saludables y éticas reprochables de ser humano, especialmente de nuestro Yo digital. Un componente ajustado a la óptica sci-fi y casi siempre con esa carga de fobia tecnológica alertando de los peligros de la tecnologización que ha acompañado  a la serie desde sus inicios.

Como en anteriores temporadas el carrusel de capítulos es autónomo, lo que repercute en un reparto desigual de calidad, de los brillantes hasta los aburrido o insustanciales. Ha habido de todo en esta tercera season: 3 favor, 2 en contra y una abstención , imperativa,  así que mejor ir capítulo por capítulo.

Caída en picado – Joe Wright

La temporada arrancó con uno de los episodios más sólidos. Brooker dispuesto a reventar la estupidez de la popularidad digital, de los likes y corazoncitos, de los influencers  y wannabe, con un planteamiento absurdo que le sirve como reflejo retorcido del ser aspiracional que habita en cualquier humano que vive en grupo. Con esos ingredientes potentes edificó esta distopía vestida en seda con una gran Bryce Dallas Howard en el papel de la chica protagonista enloqueciendo por su caída de popularidad digital.

Playtesting – Dan Trachtenberg

La realidad virtual puesta en el centro de la diana del showrunner inglés solo podía deparar emociones intensas. Y el segundo capítulo de la temporada las alberga en varios tramos. El humor inicial dando paso a la angustia y la tensión, las bromas y la curiosidad se abren a una pesadilla discordante entre lo real y lo virtual. Trazas de The Game, Cube, ExistenZ se mezclan en este capítulo con varios guiños complacientes, y de alerta, al gamer.

Cállate y baila – James Watkins

En esta ocasión Brooker no se adelanta a nuestro tiempo, simplemente plantea algo plausible de ocurrir, un macabro juego que parte del ciberacoso. Hackers invadiendo webcams, ordenadores y móviles para recaptar material delicado con el que chantajear a los implicados, y empujarlos así a un juego sádico de consecuencias nefastas. Pese a que la premisa prometía, el primer altibajo viene a causa de un guion previsible, y un protagonista que adolece de carisma y habilidad interpretativa para erigirse como centro del relato. Primeras grietas en el espejo negro de la tercera temporada.

San Junipero – Owen Harris

La sorpresa inesperada la sirvió el 3×04. Un fascinante tratado de cómo utilizar la intriga para revestir todo el esqueleto narrativo. Se intuye algo anormal en este mundo bastardo de Regreso al futuro y Thelma y Louise, en el que la música y el hedonismo juegan un papel clave, sin embargo el verdadero quid se desvela a cuentagotas, y no es hasta bien entrada la trama, cuando cae el giro como un mindfuck alucinante, no solo en clave diegética sino para la existencia fuera de Netflix. Una solución tan bien parida para terminar con la angustia más aterradora y dilatada de la humanidad filtrada a fuego lento en una trama revestida de romance lésbico. Sin el tono apocalíptico marca de la casa, con happy ending, con un gusto dulzón en la comisura de los labios. Quizás por la batería de inesperados, San Junipero se erige en el mejor capítulo de la temporada y uno de los mejores de la serie.

La ciencia de matar – Jakob Verbruggen

Al contrario del que le sigue…una aburrida incursión a la acción sci-fi con un dardo cargado contra la guerra moderna y el uso de la tecnología por parte del ejército que pierde fuelle a cada paso y giro.  Un novato que se replantea sus actos después del contacto físico contra unos supuestos mutantes. Detrás de todo se esconde un sistema para eliminar a los humanos más imperfectos para perfeccionar la especie humana a través de una tecnología que desnutre al solado de emociones y le hace ver a esos humanos como peligrosos mutantes. Poca sutileza ante una historia que por momentos conduce al tedio.

Odio nacional – James Hawes

Desenlace tibio de la temporada. De nuevo bajo costura de thriller se nos plantea un futuro cercano donde un serial killer terrorista le da por asesinar con abejas clones a los personajes públicos más linchados en Twitter. El puntapié de Brooker a los haters se salda con un relato empobrecido por un guion excesivamente marcado, previsible, y por momentos inverosímil, cada fleco y pista pone en demasiado relieve su intención y el sentido de la próxima curva, cosa que repercute en el interés en el avance de esta caza a un lunático de las redes sociales. Un material con potencial, pero construido sin consistencia.

Como siempre un trayecto desigual, por lo general ideas geniales que no siempre se les encuentra el mejor ajuste en pantalla, pero cuando sí, los frutos son muy apreciados.

7


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