Domingo de serie

Domingo de serie: Bodyguard (BBC)

posted by Omar Little 9 diciembre, 2018 0 comments
Thriller atenuado

Bodyguard

Bodyguard se ha colado en los Globos de Oro (incluyendo mejor serie dramática) tras convertirse en una de las proezas del año en la BBC (audiencias impepinables que no lograban para un nuevo drama desde 2008) y en uno los picos de consumo de Netflix. Sin duda el serial británico que, gracias al boca oreja y a esa omnipresencia que adquieres al formar parte del catálogo de Netflix, se ha convertido en una de las sensaciones del curso. ¿Pero está justificado el uso de tantas coletillas en el producto de Jed Mercurio?

Sin duda su eléctrico arranque favorece la lluvia de parabienes y distinciones. Un tren del hacia el infierno en el que en lugar del personaje de turno interpretado por Liam Neeson encontramos a un sargento de policía fuera de servicio ( y que además arrastra ciertos traumas de su paso como soldado por Afganistán) lidiando con una amenaza terrorista: una yihadista en el baño de uno de los compartimientos con una carga de explosivos enganchada a su abdomen. Este adrenalítico punto de partida convierte a su principal protagonista en un héroe nacional que pasa a ser designado como el guardaespaldas de la ministra de interior. Pese al choque ideológico entre ambos, nace un tórrida relación mientras el país vive bajo el máximo nivel de alerta terrorista.

Mercurio dibuja un tapete jugoso del que extraer las seis píldoras que llevan a este héroe de rictus inmutable (interpretado por el desganado Richard Madden) a los volantazos de las corruptelas internas y las amenazas externas sobre la figura a proteger. Se da pronto un interesante híbrido entre la rama política en la línea de The House of Cards y el thriller policial escuela BBC (dígase Line of Duty, del propio Mercurio, o el que más os convenza como referente del género). En ese sentido, la serie explota hábilmente sus narrativas bajo la clásica trama de héroe puesto en el picadero (adaptado al clásico ascenso y caída) que deberá hacer frente a todos los elementos a su contra para demostrar su inocencia y su profesionalidad irrefutable. Y todo ello, lo llevan a termino bajo unos parámetros sólidos, de cierta verosimilitud en la exposición (algunos actores aminoran esa sensación) y con un ritmo trepidante en la mayor parte de sus seis horas. Hay sin embargo,una estructuración formularia que acaba sacando décimas en el interés. Cada capítulo se ve forzado a dar paso a un intento de atentado, o sea, una secuencia de acción frenética que mantenga agarrado por los cataplines a los del otro lado de la pantalla. Un formula que al final termina desacelerando el efecto buscado, no solo porque se espera su irrupción (a pocos pilla desprevenidos), sino porque merma la credibilidad del relato (¿tantos enemigos tiene la ministra que va a atentado por semana?). Una debilidad explicativa que sucumbe de lleno con ese desajustado capítulo final, donde se roza la debacle con esa situación límite en la que se ve envuelto el héroe de la función y las reacciones de sus compañeros, allegados y demás en el momento más tenso (no solo por lo limitado que resulta Madden como actor, sino por los diálogos y la poca credibilidad con la que los intérpretes implicados los ejecutan). Para más inri, una serie que había evitado enmarañarse en telarañas narrativas de las que no es fácil salirse, descubre un último giro brusco e inverosímil (el que conecta de algún modo con la acción del primer episodio), como si en la última curva hubiera optado por gripar la fina y controlada conducción.

Así que The Bodyguard se presenta como un entretenimiento eficaz y firme. De consumo ágil y a ratos eléctrico, aunque, para quien escribe, inflado en sus logros y elogios, como bien escenifica su inclusión en los Globos de Oro ocupando una ranura que podría pertenecer a The Deuce, por ejemplo.


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