Domingo de serie

Domingo de serie: Bosch (temporada 4)

posted by Paloma Méndez Pérez 28 octubre, 2018 0 comments
Bosch pone orden

Bosch temporada 4

Bosch (Titus Welliver), como Los Ángeles, como Michael Connelly es una de esas cosas de cuya calidad no se duda. No lo hacen compañeros, ni criminales, más preocupados por sus malas pulgas o por sus salidas de tono que por su desempeño.

Bosch viene estudiado de casa y a esta temporada los espectadores deberían hacerlo también, porque las referencias a las temporadas anteriores son continuas. Por ejemplo, esta temporada echa el cierre a la historia que servía como nexo entre los distintos casos, el asesinato de la madre de Bosch.

Hay otro cambio en esta temporada y atención vamos con spoilers. Si antes las tragedias tocaban a los principales en forma de familiares y conocidos en este caso vemos como la ex mujer de Bosch es víctima de un tiroteo. Lo cual no ayuda a poner orden en un Bosch que está especialmente solo en esta temporada.

El caso principal pone a la policía de Los Ángeles en el punto de mira de la opinión pública. Se produce el asesinato de un abogado de derechos civiles quien tenía un importante caso de violencia policial. Poco a poco se descubre que contaba con una importante grabación. Asuntos internos entra en juego y como es habitual, Bosch no tiene claro en quien confiar, con lo que decide hacerlo en nadie.

El asesino de Koreatown es finalmente arrestado gracias a la pericia (suerte) de los detectives Moore y Johnson. El otro gran caso implica a la mafia china, quienes acaban acribillando a balazos a Eleanor (Sarah Clarke) quien había vuelto de Hong Kong para ayudar al FBI a atrapar a varios traficantes chinos. Complicada la reacción de Bosch y de Maddie (Maddison Lintz) mientras que ambos actores bordan el trauma y conflicto interno con el que lidiar. De los silencios más realistas y más tristes jamás vistos en televisión. Es fácil actuar con muchas palabras, pero lo que hacen estos dos actores sin necesidad de hablar es excepcional.

La madre de todos los casos, el asesinato de la madre de Bosch cuando este era niño. Crimen que se dejó sin resolver, con un cadáver sin enterrar propiamente y con un Bosch profundamente impactado, quien se crió de un orfanato a otro. Bosch cierra el círculo. Reconoce al rival, le mira de frente y le gana la mano. Porque Bosch no tiene ni muchos, ni pocos amigos y le dan igual las medallas y los reconocimientos porque tiene más dinero que la comisaría junta. Así que el incentivo para no hacer lo que le da la real gana es más bien ninguno. Entonces cuando se reúne con el comisario Irvin Irving (Lance Reddick) para comentarle sus sospechas del jefe Walker, este ya sabe que no habrá descanso hasta que Walker caiga. Y así es, sin aspavientos, sin sonoras borracheras y malas decisiones y esta vez sin grandes tiroteos, solo con no dejar el caso morir y avanzar un poco cada día, que Bosch rindió al gran jefe y cerró un caso que llevaba décadas abierto. El de su madre y el suyo propio.

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