Domingo de serie

Domingo de serie: Breaking Bad (Temporada 5.1)

posted by Omar Little 9 septiembre, 2012 3 Comments
Walt Heisenberg

Breaking Bad Season 5

Hoy hace justo una semana que Breaking Bad puso el cerrojo a la primera parte de su finale season con un cliffhanger inevitable y previsible, pero no por ello capaz de dejarte la mandíbula más destrozada que en un combate contra Evander Holyfield. Fue tal el golpe encajado que me vi abocado a escupir la sangre de lo ocurrido de forma inmediata y sin filtros. Con algo más de perspectiva me dispongo ahora a analizar el global de esta inusual temporada de nuestro héroe/villano predilecto.

Si no te has dejado noquear hasta las últimas consecuencias por la pureza de esta serie es mejor que no sigas avanzando por este campo de Spoilers

La temporada 5.1 de Breaking Bad se ha presentado con un formato inusual tras la decisión de dividirla en dos partes para su emisión. Con la vista puesta en la segunda parte programada para el verano del 2013, Vince Gilligan ha dispuesto una primera tanda de ocho capítulos con la finalidad de ir preparando el terreno para el gran duelo final. Y de algún modo todo esto ha mellado directamente el despliegue narrativo, y por ende, el resultado. Da la sensación de que Gilligan y su crew de guionistas se las han ingeniado para embutir todo lo que querían explicar en un espacio de tiempo más reducido de lo habitual. Como resultado, las acciones y los movimientos se han sucedido de forma frenética, sin espacio para un desarrollo natural. Y lo que antes quedaba cuadrado a la perfección, con un timing preciso, y bien trabajado a nivel de detalles y sutilezas para disponer la llegada de sonados giros narrativos o cambios de actitud en los personajes, aquí se han desarrollado de manera apresurada, incluso forzadas o discutibles.

No ha sido en sí una temporada de transición, pero sí que su vestimenta de ceremonia preparatoria para el gran funeral, unido a su extraña y reducida estructura en la que dar cabida al esquema inicio-nudo-desenlace, han mitigado un pelín los efectos demoledores de esta droga catódica. No por eso se han empeñado los sabores extremos de una serie que juega en otra liga, la de las grandes, y con ello, la posibilidad de volver a disfrutar desde los altos vuelos, y dejar para el recuerdo un reguero de momentos brillantes.

Entre éstos los originados por la tensa relación imperante entre Walt y Skyler durante toda esta primera mitad. La indecisión de Skyler desde que se enteró de los negocios turbios de su marido era algo que no terminaba de cuajar con naturalidad, y que a muchos nos costaba de creer por la falta de posicionamiento de ella. Y por fin en esta temporada hemos descubierto sus verdaderas motivaciones, y con claridad se nos han expresado sus emociones. La de una mujer superada por la situación, acojonada por su propio marido, y con una única salida….esperar que el cáncer  vuelva y termine con Walt, tal y como expresa en propia voz en uno de los momentos más demoledores y álgidos de la temporada.

La tensión entre la disfuncional pareja también nos sirvió un momento de oro con esa cena en la que Jesse ejerce de invitado de excepción en casa de los White (algo un poco retorcido por su parte), y cómo se convierte en incómodo testigo del fatal momento por el que pasa la relación entre los dos, quienes no se cortan a la hora de lanzarse sarcásticas pullas mientras a Jesse se le atraganta la comida. Una de esas secuencias de humor brillante, con el que de tanto en tanto, nos sorprende la serie.

También desde las intrincadas convivencias hogareñas se nos ha brindado otro excelente momento cuando Walter celebra su 51 cumpleaños (¿de verdad solo ha pasado un año desde que le diagnosticaron el cáncer? ¿en que retorcida mente cabe que todas sus movidas han pasado en un solo año? pero si solo fijándonos en Jessse, estamos hablando de un chico que se vuelve adicto a las drogas, sale de rehabilitación y previsiblemente vuelve a caer en ellas en un tiempo récord que asombraría a Pete Doherty) y cae en depresión ante una celebración tan austera y triste, y especialmente por la frialdad y el desprecio que Skyler le depara.

También rescataría como instante a recordar el aparatoso atraco al tren de la metilamina, orquestado como una minificción independiente con aroma a western. La muerte del gran Mike, pese a darse en unas condiciones no demasiado convincentes, que ponen en evidencia una reacción de Walt desajustada (¿desde cuándo pierde los nervios? ¿cómo un tipo que parece tenerlo todo a su control se deja llevar por una reacción tan instintiva?), resulta por su poética representación en pantalla. Y por supuesto las inmensas secuencias musicales (las dos geniales del último capítulo por ejemplo) y como no, ese plano final con Hank cagando en casa de Walt con el rostro estupefacto tras descubrir la identidad de W.W. Un momento que se ha ido cocinando con inteligencia desde el momento en que advertimos que Walt deja el negocio, y con esa escena de la cena,  premonitoria de que las aguas vuelven a su cauce, y lo turbio se aleja. Pero no señores, porque la mierda siempre sale a flote, tal y como bien sabe Hank.

Un año más en cada capítulo, en muchas secuencias y cantidad de planos, se ha notado una mano ejecutante, a nivel de realización, fotografía y montaje, finísima, dejando instantes sobresalientes a nivel visual, y con una selección musical acertadísima.

Ahora bien, también esta pseudo temporada nos ha dejado decisiones y cambios de actitud de los personajes cogidas con pinzas. Si Walt ha personificado el hundimiento moral y humano con la asimilación progresiva de Heisenberg (al que se ha mantenido agarrado en toda la temporada), Jesse siempre suponía el contrapeso ético, la balanza que equilibraba el descenso macabro de Walt. Pese a su rol, su decisión de dejar el negocio ha sido algo brusca. Entiendo su sensibilidad hacía una barbarie, pero en situaciones más putas se ha encontrado, y no se había planteado bajarse del buque. Puede que también haya influido la marcha de Mike, alguien con quien se ha sentido más cercano que a Walt, al que cada vez ve más descantillado.

Al igual que sorprende la rapidez con la que Walt decide bajarse del barco, también resulta algo forzada, y demasiado explícita, el momento en que Walt se sincera ante Jesse y expresa la motivación real por la que sigue cocinando cristal. Es un cambio motivacional que justifica la adopción de Heisenberg, pero la forma cómo explica que es la primera vez en la vida que le surge la posibilidad de ser el mejor en algo, de tener un negocio de primer nivel (idea que refuerza con la espina clavada que le quedó al vender sus acciones de la empresa química que fundó de joven) resulta coherente con la actitud orgullosa y ególatra que sulfura el personaje, e incluso en otro nivel, como metáfora del capitalismo despiadado que reina en USA, pero a la vez, lo que en anteriores temporadas se dejaba a juicio e interpretación del espectador, aquí se le mastica con observaciones sacadas directamente de diálogo.

Puede que esta temporada tampoco haya estado a la altura de la cuarta, y especialmente, de la tercera, por no focalizar el peso narrativo en un villano de la función, o simplemente porque Jesse ha perdido protagonismo a favor de Mike, que sin embargo, resulta ser otro excelente personaje.

No son sino  pequeños detalles de una serie que se engrandecía a través de ellos, y que en esta primera tanda, por factores que achaco a lo reducido de su formato, no han brillado con la intensidad de en ocasiones anteriores. También es verdad, que hasta que no podamos claudicar la serie con el resto de capítulos que nos deparará la AMC para el verano del 2013, resulta injusto emitir un juicio de valor sobre lo visto, o al menos, incompleto, con lo cual, la nota que sigue, que se interprete como algo provisional. Al menos hasta que no se consuman los 8 últimos capítulos, en los que estoy convencido de que se va a liar la de San Quintín.

8

 


3 Comments

Javier 11 septiembre, 2012 at 22:15

No coincido en mucho de lo expuesto en esta crítica. Así a bote pronto, me parece muy lógico que Jesse quiera dejar el negocio. Recordemos la muerte de Gale, el envenenamiento del ¿hijo/hermano pequeño? de la novia… Cuando pensaba que ya se habían acabado las muertes, muere un niño inocente. Es más de lo que puede soportar, y ante la oportunidad de salir limpio y rico del negocio, toma la decisión sin pensárselo.

Con respecto a Walt, que Walt quería construir un imperio por puro orgullo y despecho no es una invención de última hora. Ya en las primeras temporadas rechaza el dinero de sus viejos compañeros. Walt es un genio, desarrollo tecnología que más tarde contribuyó a ganar un Nobel, y fundo una empresa que, si no hubiera dejado por líos de faldas con su compañera, lo hubiera hecho multimillonario, y su entrada en el mundo criminal no hubiera sido necesaria. En lugar de eso acaba como profesor de instituto, trabajando en un lavadero a tiempo parcial. Por ello, Walt vive obsesionado con los beneficios de Grey Matter (recordemos además esa revista Forbes junto al libro de W.W. así como su cálculo de que su operación con Fring estaría en el NASDAQ de ser legal). Walt es incapaz de pasar página y siente un odio y una envidia visceral ante sus viejos compañeros, por la vida que podría haber llevado de no ser por ellos y la que lleva (o llevaba). Recordemos ese “fuck you” a su ex, que acusa a Walt de haber sido este último el que la dejo, y no al revés. ¿Se volvió paranoico, pensó que su compañero le estaba arrebatando, como acabo ocurriendo, a su novia? Nunca lo sabremos. Pero una vez más, es posible que Walt tenga una visión distorsionada de la realidad. En cualquier caso, la evolución psicológica de los personajes me parece coherente en todo momento, y de una brillantez exquisita.

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Omar Little 11 septiembre, 2012 at 22:40

Entiendo que Jesse se ha ido desgastando anímicamente, y así lo demuestra en varias ocasiones delante de la pantalla. Además creo que es el personaje que actúa como la brújula moral del relato desde el momento en que Walt se pasa al lado oscuro, pero no acabo de ver del todo cómo la muerte de un niño que no conoce sea la puntilla final a su decisión de dejar el negocio, lo entendería mejor si tras su acción se hubiera dejado llevar por la inercia de Mike (y ahí me gustaría apoyar un poco mi interpretación), un personaje, quien pese a su lado salvaje, se siente casi más cercano que a Walt.

Sobre lo que comentas de Walt yo tardé en hacer esa lectura, de hecho, si el objetivo principal era dejar un holgado cojín a la familia, muchas veces me plantee el porqué de seguir arriesgando tu vida y la de tu familia, y esto lo explicaría bien. Yo criticaba más bien la forma en que queda expresado en esta temporada, hay un diálogo que muestra explícitamente toda la egolatría y el orgullo de Walt (casi a modo de confesión) cuando lo bonito era ir tu mismo construyendo el camino a través de las señales con las que te ibas topando. De hecho como tu has hecho con esas apreciaciones. Y en ese sentido iba un poco mi crítica general a esta temporada…sé que Gilligan y sus guionistas tienen perfilada la evolución de los personajes, las tramas, y ligada toda la historia a la perfección (es casi imposible que defrauda su seguimiento o progresión) , y me atrevería a decir que desde el principio, con lo cual el resultado son estos estímulos gozosos que nos brindan. Pero creo que en esta primera tanda, ha fallado un poco la forma, más por un tema de utilizar un tempo apresurado que por culpa de la trama.

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jose 24 octubre, 2012 at 23:15

Lo que esta claro es que acaba uyendo cruzando la frontera con documentacion falsa escondiendose seguramente de la DEA en un intento por desaparecer librando a su familia asi del peligro del cartel o la persecucion de la propia DEA desaparecido del mapa y con una nueva identidad, algo le hace volver al ruedo majicano… por lo que compra un fusil de asalto m62, seguramente para ajustar cuentas en mejico AUN NO SABEMOS CON QUIEN

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