Domingo de serie

Domingo de serie: Channel Zero No End-House

posted by Omar Little 24 diciembre, 2017 0 comments
La casa de terror millenial

Channel Zero the no end house

Bajo el siempre efectivo lema de “la mejor serie de terror que no estás viendo” algunos se acercaron a Channel Zero (Syfy), especialmente cuando esta desembarcó en el catálogo de HBO España.  Sin embargo no se tenían que consumir demasiados fotogramas de la misma para poner en cuestión ese claim. Una frase engañosa, tirando por lo bajo. Porque no es precisamente el terror uno de los géneros más boyantes en la masificación televisiva que vivimos. Si la competencia es un American Horror Story, exprimida hasta el exceso, o la enésima adaptación de Stephen King, entonces Channel Zero sí puede verse como una bocanada de inspiración, pero realmente de baja intensidad si se amplía el rango.

Ideada por Nick Antosca (34 años), Channel Zero se alimenta de las leyendas urbanas difundidas por Internet para formular su apuesta por un fantástico/terror de potente estética (nutrida especialmente por sus logros visuales). En su segunda temporada, No End-House, parte de la extraña aventura de cuatro adolescentes del suburbio norteamericano en el momento que se adentran en los misterios de una casa (una mezcla entre el escape room y el pasaje del terror) que una vez al año se aparece, sin anuncio previo, en una parte distinta del planeta. Entre las paredes de esta casa, las habitaciones capturan los miedos más ocultos de sus inquilinos y los expone en los elementos que irrumpen en esas habitaciones. A la salida, básicamente tras el notable primer capítulo,  se dan cuenta que han ido a desembocar a una realidad paralela en la que se encuentran atrapados. A medio camino entre lo onírico (donde el componente memoria sirve de alimento para las personas atrapadas en ese universo) y las realidades paralelas, Antosca formula un sugerente relato de misterio y terror que por momentos parece abrazar el The Cabin in the Woods, aunque finalmente  prefiere transitar por coordenadas clásicas, exploradas por  Carpenter y King.

Pese a esa potente arrancada, este misterioso universo planteado sazonado por gotas de terror, la serie se encalla en sus propios mecanismo a partir del capítulo cuatro cuando repite moldes narrativos, giros y lugares ya transitados. De verdad que le hubiera sentado mucho mejor quedarse en una miniserie de cuatro capítulos, y lanzar a la trituradora de Génova esos últimos dos capítulos.

Pese a ello, Channel Zero No End-House se beneficia de una estética llamativa, cuidada y efectiva, una carcasa que deja impreso en la retina impactantes imágenes y pesadillas alrededor de los cortocircuitos de la memoria de sus personajes, sus miedos y sus anhelos.  Sacudidas visuales, no tanto atmosféricas, que alimentan su atractivo, pero que, por lo dicho arriba, no socavan su rigidez narrativa, y especialmente, la rutina cíclica de su tramo final que termina haciendo mella en el ritmo y el interés. Un producto interesante, pero sin ser nada especial.


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.