Domingo de serie

Domingo de serie: Counterpart (Temporada 1)

posted by Paloma Méndez Pérez 20 mayo, 2018 0 comments
Alguien a quien culpar

Counterpart poster

Empieza Counterpart engañando al espectador, atrayéndolo con el cebo de la estética espía de Berlín. Una de secretos de estado, un muro, unos contrarios e información cifrada. Además, está la historia del hombre pequeño en gran misión. Un señor familiar, dedicado esposo, que es una herramienta más en un entramado mucho más complejo de lo que él podrá comprender. Un don nadie, ignorado en el trabajo y ninguneado por su familia política, sin más valor que el que aporta leyendo unas frases mecánicamente cada mañana.

Este hombre es Howard Silk, interpretado por J.K. Simmons con la altísima calidad esperada. Pero es mucho J.K. Simmons, a quien ya se le conocen las bondades y las maldades de su registro interpretativo, para alguien como Howard Silk; abnegado funcionario y esposo. Quiero decir, que en el momento en el que en el mismo capítulo su cuñado y su jefe le hablan como si fuera parte de mobiliario, tú ya te imaginas que a alguien le va a caer una lluvia de palos en alguna versión. Y ya empiezas a tener más curiosidad.

La trampa es la existencia de otro Howard Silk, el que sí resuelve los ascensos y las disputas familiares en 2 frases y que se ha ganado la más absoluta de las soledades allá de donde viene.

Porque en esta serie hay dos mundos, uno en el que vive el Howard bondadoso y otro, que surgió como copia exacta durante un accidente nuclear cuando Berlín se separaba por otros motivos y en ese es donde vive el otro Howard. Las personas que ya existían cuando el mundo se duplicó, existen también en el otro mundo y la mayoría de ellos desconocen la existencia de sus contrarios. Lo curioso es que los personajes que se encuentran en ambos mundos, muchos parecen sufrir del mal del gemelo malo o bueno y presentan unas personalidades con claras carencias como si se hubiesen criado en un experimento. Es decir, la sensación no es tanto de duplicidad como de escisión. Como si algo se hubiera quedado atrás, como si te dejas una maleta olvidada y otra versión de ti misma la encuentra y décadas después te acuerdas de que esa solías ser tú.

Así que nada que ver con lo que vimos en las últimas temporadas de Fringe. Esta serie no va sobre encontrar la parte en la que tienes más familia o te quieren más. En esta los mundos están en continuo conflicto diplomático. Porque si tienes al enemigo al otro lado de la frontera, ya tienes a alguien a quien culpar. Uno de los mundos ha sufrido una gran epidemia y busca venganza mientras que en el otro mundo, no hay epidemias pero escriben con ordenadores de los años 80. Porque los mundos, al igual que las personas, al copiarse también se han escindido, demostrándose que la única solución posible es una en la que la existencia de los dos se acepte, se comparta y se unifique.

La trama tiene momentos contados de ciencia ficción y si no fuera por esto de los dos mundos, podríamos estar hablando de una serie de la guerra fría. Genial dirección artística, recreando dos Berlín, sin usar el hecho de que ya hay dos Berlín. Las interpretaciones quedan todas consumidas por J.K. Simmons, única fuerza en pantalla cuando está en ella. Pero el resto de los actores y actrices son al menos solventes, destacando Harry Lloyd como Peter Quayle y Olivia Williams como Emily Burton Silk, esposa de Howard. Por cierto, Harry Lloyd ya se hizo famoso en otra serie que también podemos encontrar en HBO, era Viserys Targaryen (el que sí arde).

8


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