Domingo de serie

Domingo de serie: El alienista (Temporada 1)

posted by Paloma Méndez Pérez 13 mayo, 2018 0 comments
Hay que ser absolutamente moderno

The Alienist poster

Puedes citar a Rimbaud hasta el cansancio para explicar qué es El alienista. Porque quienes se acerquen a la serie que en España trae Netflix buscando un thriller histórico se encontrarán con que han sido secuestrados por una fuerza mayor que el hombre de los dientes plateados. Se los va a llevar la incertidumbre de vivir en la Nueva York del cambio de siglo y la ilusión de ver luz (progreso, democracia, derechos laborales) en un mundo podrido en el que niños se prostituyen en plena calle y los agresores y sus familias son protegidos por iglesia y policía.

Una situación como una olla a presión en la que las tornas están cambiando entre los que más tienen y menos pueden, dejando a una minoría indefensa solo protegida por las leyes y un progreso que permita que las bondades se distribuyan lo mejor y más rápido posible antes de que veamos hachazos como en Gangs of New York.

En esta amalgama social, los crímenes están a la orden del día y preocupan lo justo para permitir que la policía justifique un sueldo sin más intervención que la necesaria para pasar el día. Y así entre autoridades “puestas por el ayuntamiento” como el que pone farolas, empiezan a acumularse los pequeños muertos con mutilaciones.

A la serie se le presenta una dicotomía. Bien tratar de reflejar una época de lucha de clases protagonizadas por la población inmigrante venida de Europa, frente a una burguesía neoyorkina con apellidos de los que todavía aparecen en cajeros automáticos, bien decantarse por el puro thriller y contarnos como ya hemos visto en otras creaciones este mismo año, la importancia de las ciencias forenses y de los perfiles psicológicos para resolver los crímenes. Ambas tareas son complejas y la competencia reciente, así que aquí han decidido salir por el camino de en medio y acudir a gente como Cary Joji Fukunaga (True Detective) y Paco Cabezas (Penny Dreadfull). Lo que resulta es convincente y atractivo a tal punto que hace querer más. Como si esperásemos que más crímenes sin resolver nos permitieran seguir la relación de John (Luke Evans) y Sara (Dakota Fanning) y verla a ella convertirse en la primera mujer detective en Nueva York y quién sabe si ver a John ganando dinero en vez de gastándolo. Además dejamos solo al buen doctor Laszlo Kreizler (Daniel Brühl) en un giro de los acontecimientos si bien duro y digamos innecesario, igualmente oportuno para relacionarle con el detective Rust Cohle.

El reparto es incluso un acierto mayor que la elección de los directores y guionistas. Daniel Brühl interpreta a un protagonista con claros problemas de interacción social, que si bien le crean ciertas lagunas en su comportamiento, no le restan humanidad, ni empatía. Es difícil, después de tanto detective inadaptado consumido por el bien mayor, no caer en la tendencia y sacar a alguien como el doctor Kreizler. El personaje de Dakota Fanning es hasta el momento uno de los personajes femeninos del año. Su decisión e inocencia y su voluntad de resolver el caso siguiendo el método policial y su temple para entrar en la pelea justa y decir basta cuando se cruza la línea la hacen ser la más actual de cuantas mujeres actuales vemos en pantalla. Además está Luke Evans, en un papel de dandy, pintor, borracho que vive con su abuela que aclara varias cosas: una es que yo tengo por seguro que Luke Evans ha viajado en el tiempo y él ya era un hombre del siglo XIX pero de Gales y la segunda es que ya sé de dónde procede tanto ilustrador millenial neoyorkino.

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