Domingo de serie

Domingo de serie: ‘El colapso’

posted by Omar Little 19 julio, 2020 0 comments
La imposibilidad de una isla

El colapso ha caído en las ágoras y forums seriéfilos dispuesta a monopolizar el debate – con el permiso de Normal People – durante las próximas semanas, así como incrustar sus imágenes en la memoria de los sufridos espectadores. La verdad es que FILMIN no podría haber elegido mejor (o peor) timing – imagino que no se atrevieron en marzo, abril y mayo – para estrenar esta distopía emitida en noviembre de 2019 que, con todo lo vivido recientemente, se ha convertido en un visionado angustiosamente familiar.

Producida por Canal +, y dirigida por el colectivo parisino Les Parasites (Jérémy Bernard, Guillaume Desjardins y Bastien Ughetto), El colapso parte de un propósito tan candente como es el derrumbe de la civilización y el sistema económico que la sustenta. Influida por la corriente de la colapsología, un pensamiento que avecina el colapso de las sociedades, la miniserie plantea siete situaciones extremas – y un prólogo como base teórica/explicativa y en la que se apuntan interesantes y controvertidas ideas también exploradas en el documental Planet of the Humans –  asociadas a los días posteriores a ese desmorone que impide cubrir las necesidades básicas de los ciudadanos. Ese escenario de partida, que hemos palpado en su grado menos aterrador y dañino en los días más intensos de la crisis del Covid-19, se transforma en un tablero idóneo para construir el trance hacia una realidad de asimilación apocalíptica, donde la supervivencia es el motor de todo.

Así, el primer capítulo, titulado “Supermercado” (4 días después del colapso) plantea la rápida propagación de un escenario catastrófico y alarmista donde el suministro de alimentos y la electricidad o las conexiones telemáticas no estuvieran cubiertas. A partir de ahí, escenas de pre-pánico que se irán encrudeciendo a medida que se suceden los episodios y las hojas del calendario se desplazan.

Aunque lo más notorio y deslumbrante de la propuesta es el formato elegido. La miniserie gala se distribuye en ocho dosis alrededor de 22 minutos de duración por cartucho, sin permanencia de personajes y sin apenas conexión entre las tramas, planteadas como viñetas extremas de supervivencia en un contexto de crisis y deshumanización. Y el gran acierto de sus responsables es buscar la emoción y la tensión propia de las situaciones capturadas mediante rigurosos planos secuencia en la nuca de los sufridos personajes, ya sean víctimas o verdugos de la imperante descomposición de valores. Esa decisión artística no obedece a una virguería técnica de cara a la galería, sino que se muestra como el aliado formal para sumergir el espectador en el desasosiego, el desespero, la angustia y el desapego ético que inunda las imágenes.

Y de ahí también se pueden extraer sus más valiosas lecturas y sus taras. Su enfoque realista, sin cortes, trucos ni artificios, imprime un carácter noqueador y crudo al conjunto, multiplicado con los ecos en la propia realidad experimentada en este aciago 2020 – un reflejo que es especialmente visible y doloroso con el capítulo de “La residencia” . Sin embargo, ¿cabría esperar una atención tan decidida y reverencial si la serie hubiera llegado a las plataformas en otro curso más amable? ¿Su impacto sería tan demoledor sin el trauma de los últimos meses?. Igual que se le puede recriminar cierta desconexión narrativa. Algunos episodios ahondan en cierto sinsentido, o falta de acciones y comportamientos creíbles y/o lógicos dentro de la situación en que se enmarcan, mientras que otros (especialmente la Isla) son un disparadero de tensión en 360º y una proeza técnica alucinante. Pero es esa deficiencia para algunos, la ausencia de un corpus narrativo desplegado a lo largo de toda temporada, la falta de movilidad de personajes y tramas entre episodios, o la preponderancia de la acción sobre la palabra en un marco de derrumbe, lo que convierte El colapso en un producto excepcional y osado.

Demostrando que La carretera – sería la novela de McCarthy y la adaptación cinematográfica de John Hillcoat uno de los referentes estables de la serie gala-  que separa nuestra realidad de los universos postapocalípticos de Mad Max, Westworld, The Last of Us o El último superviviente puede ser más interesante, cruda y generar más hernias que el propio mundo que intenta resurgir entre las cenizas.

marco 75


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