Domingo de serie

Domingo de serie: Fargo (Temporada 1)

posted by Omar Little 16 noviembre, 2014 0 comments
Es país para ineptos

Fargo Serie

Confieso que no saqué los petardos del fondo de mi altillo, ni me fui con ellos a sembrar el terror en la fuente de Canaletas cuando llegó a mi conocimiento que la película Fargo se convertiría en una serie de la FX. De hecho, la noticia me la sudo bastante, como cualquiera que contenga la palabra remake en su titular. Sin embargo, Fargo vuelve a darnos una valiosa lección a los siervos del mundo catódico, a los telespectadores más cínicos y desconfiados: los remakes en televisión puede molar…y mucho.

Si no has hundido tu pie a dos metros bajo la tierra nevada de Minnesota y tu bota no apesta a sangre, idiotez y patetismo siniestro es mejor que por tu propia seguridad no sigas leyendo.

Mi segunda confesión, y la suelto a riesgo de que los pocos que estuvierais leyendo dejéis de hacerlo inmediatamente, es que nunca he sido fan de la película Fargo (la vi en su estreno, 1996, cuando el acné se apoderaba de mi tez y desde entonces no la he vuelto a revisar), aunque sí de los Coen. Por eso os podéis imaginar que no saltara de alegría con la llegada de una serie de la película y sin los Coen metidos en el ajo – solo en labores de productores ejecutivos, para nada en labores creativas.

Pero por suerte de todos el producto de FX no pretende ser un remake a lo Gus Van Sant en Psicosis, ni un remake al uso, ni mucho menos. La ficción creada por Noah Hawley tomada prestadas ciertas ideas de la obra de los Coen para construir su propio relato. De hecho absorbe lo mejor de la baraja y el universo de los Coen: la atmósfera blanquecina y enrarecida (ese blanco representativo de la pureza manchado por la sangre de lo deshumano), el humor negro, la violencia sin cortinillas, los personajes impagables, la localización, etc. Y algo que considero esencial para ganarse la nota que se ha acabo llevando… un look completamente cinematográfico.

La acción de la serie se sitúa en Beminji, Minnesota. Uno de esos agujeros en el mundo donde Dios no se detiene ni a cagar. Una más de esas poblaciones de la América profunda donde vivir está más cerca de una condena que de otra cosa. Un lugar donde el año en que se contabilizaron más muertes fue debido a un brote virulento de gripe. Por eso sorprende, y saquea la normalidad anodina de su gente, cuando un triple asesinato da pie a un regadero de sangre. En el embrión del estallido de la violencia y la alteración de la vidas del pueblo está un despiadado y letal asesino a sueldo, Lorne Malvo (Billy Bob Thornton) y un patético vendedor de seguros, Lester Nygaard (Martin Freeman), tras su pista la terca y eficaz policía Molly Solverson (Allison Tolman), y un miedosos e incompetente policía (Colin Hanks).

Una galería de personajes enmarcables, que bajo los postulados del referente cinematográfico, y del universo Coen por expansión, exteriorizan a la perfección esa imagen grotesca, penosa, cutre e irrisoria con la que asociamos ciertos territorios del gigante norteamericano – Coño, hasta los del FBI son dibujados como unos patanes. A lo largo de sus diez episodios, como espectadores, seremos testigos de las diatribas y los devaneos de unos personajes, a cada cual, más anormal, inepto, mezquino, despiadado, frío, patético y retrasado, que con sus acciones y sus consecuencias no dejarán de sorprender y hacer avanzar el relato en direcciones inesperadas, inexplicables e inimaginables fuera de ese territorio concreto.

Y ahí entra una de las principales bazas de la serie. Un guión modélico, que aporta el material idóneo para construir un relato neo-noir apasionante, violento  y sorprendente, cargado de sangre, tensión e intriga pero suavizado de la manera más oportuna con elevadas dosis de humor negro. Y no son los únicos ingredientes a los que echa mano el guión, también se percibe ciertos apuntes cínicos y descarados a los desechos del sueño americano, a los quiebros de la idiotez y lo aleatorio por encima del trabajo, la inteligencia y la firmeza, al peligroso giro que puede suponer la acumulación de frustración y odio, a la aleatoriedad de las cosas, al sentimiento de culpa o la falta de él.

Y lo elabora con costuras cinematográficas de primer orden, que provoca que pasearse por sus 45, 50, 53 o 60 minutos de metraje sea todo un deleite, en la mayoría de capítulos, demasiado breve. Hay parajes interesantísimos desde un pinto de vista técnico, con una factura cinematográfica que no tiene nada que envidiar a la película en que se basa. Prueba de ello es la tensa batalla entre Malvo, los otros asesinos a sueldo y los dos polis que se desarrolla en medio de la niebla. Toda la matanza de Malvo en el headquarter del sindicato del crimen, y que transcurre fuera de cámara pero con la cámara siguiendo, a través de panorámicas, sus pasos por dentro del edificio. Por no mencionar uno y mil detalles en su realización, o cada entrada de los títulos de crédito iniciales con la maravillosa partitura de Jeff Russo.

Todo ese vistoso y agradable envoltorio queda potenciado, y reforzado, por las magistrales interpretaciones, especialmente un inmutable e imprevisible Billy Bob Thornton en la piel del sanguinario animal parco en palabras pero cuyo efecto es tan letal como su técnica para asesinar, y con ese flequillo que pone en jaque el look de Javier Bardem en No es país para viejos  (guiño a los Coen incluido). O el maravilloso trabajo de Martin Freeman para despechar este fracasado, acobardado, ultrapisado y patético marido y vendedor de seguros que se le viene todo encima con el asesinato de su parienta, pero que de la forma más inesperada, despreciable y absurda se logra salir con la suya, y no solo eso, en un momento dado, consigue cambiarse el abrigo de despedazado de looser por uno reluciente de hombre exitoso, y hacerlo de la forma más creíble.

¿No son todos los apuntes dichos arriba más que suficientes para encaramar Fargo como una de las mejores ficciones de la temporada y uno de los mejores remakes hechos nunca en cualquier medio? Pues sí, e igual pensarían cuando le otorgaron el Emmy a la mejor mini serie del año, y no me extrañaría que le sigan cascando premios a esta exquisita producción televisiva. Palabra de Omar.

8

Leave a Comment