Domingo de serie

Domingo de serie: Girls (Temporada 5)

posted by Omar Little 1 mayo, 2016 0 comments
Rebrote de genialidad

Girls Temporada 5

Cuando más irreversible parecía la situación de Lena Dunham con la serie que la encumbró, cuando todo parecía indicar que la sombra autoparodica había engullido a su criatura, va y nos sorprende con una de las mejores temporadas de su historia, conectando de nuevo con esa naturalidad, frescura, autenticidad y emoción que nos atrapó en sus primeras cometidas.

Si no estás al día con las desventuras de las cuatro chicas de Brooklyn apártarte para que podamos seguir discutiendo.

La quinta, y penúltima temporada, de Girls arranca con una boda. Coincidencia casual con otra serie capitaneada por una mujer brillante, capaz de desmenuzar las emociones más mundanas con una lucidez aplastante, y aún de salida, consiguiendo darle un barniz cómico a la situación, o dramático, según le convenga/plazca. Tanto Girls como Transparent, inician sus temporadas de este curso con una boda que poco tiene que ver con las de Julia Roberts, y en ambas, con varias fintas que insinúan signos de fracaso inmediato, que finalmente no se dan durante la ceremonia (ahí solo se fraguan), sino en los capítulos inmediatos. Pero ya en esa puesta de escena ceremoniosa, Dunham dispone el tablero de su quinta temporada, incorporando todas las fichas que marcarán el devenir dramático de la temporada. Por un lado las dudas evidentes entre Hannah y su novio docente, “el sosainas”, por otro las crisis constantes entre la pareja que contrae matrimonio, y por último, la inesperada relación entre Adam y Jessa, el verdadero bombazo Cuore, que primero, como incerteza que no quiere ser dilucida, y después, como constatación dolorosa, marca el conflicto principal de la temporada en la chepa de la pobre Hannah.

Impulsada por ese estallido culebrón que provoca un tambaleo (al menos entre Jessa y Hannah) en el único lazo estable de estas veinteañeras viviendo lo suyo en el Brooklyn más molón, la última temporada de Girls también se beneficia, y mucho, por esos capítulos (que en la mayoría de series serían de rellenos) y que aquí aportan jugoso y memorable minutaje de la ficción más imprevisible, rompedora y valiente. Hablo por ejemplo de lo bien que sientan esos aires frescos de una Shoshanna viviendo encantada lejos de su zona de confort, conociendo las particularidades de la cultura nipona, un choque cultural con el que Lena extrae valiosas virutas de humor. Aunque especialmente reseñable, como faro visible de esta pericia dramática alejada de la línea narrativa principal, es el capítulo en el que Marnie se encuentra con su ex (ahora metido a traficante de drogas con riesgo de recibir una paliza por ser confundido por Shia Labeouf), y como del encuentro fortuito emprende un recorrido a lo Louis CK, una velada llena de aventuras, recuerdos, remordimientos y de hechos inesperados que desembocan en una amarga revelación, Cuando más parecía que Dunham pretendía acercar el capítulo hacia un fairy tale moderno lo acaba transmutando en un fairy tale turbio y oscuro como si lo hubiera escrito justo después de ver en el cine Heaven Knows What.

Aunque no son los únicos planos demoledores, de nuevo Lena se posiciona con una maestra en desentrañar las pasiones y las emociones ocultas con planos y secuencia que irradian genialidad. Es el caso por ejemplo de cuando las temidas dudas alrededor del más que affair entre Adam y Jessa se revelan de manera devastadora en el marco de una inusual y original obra de teatro, poniendo el acento en esa  mirada que se dedican Adam y una Jessa que observa la interpretación de su amado sin pestañear desde un balcón de vista privilegiada. La mirada posterior de Hannah interpretando la situación provoca un terrible pinchazón en el omoplato, no muchos grados por debajo del que ella siente en ese momento. Igual, bueno un poco menos que esa cota insuperable de emoción soterrada esculpida bajo unas formas elegantes y sutiles, resulta la carrera liberadora con la que concluye la temporada, escenificando la catarsis completa de Hannah ante su nueva situación de soltera que se ha quitado un peso de encima y con el dolor de Adam y su mejor amiga fornicando a diario asimilado.

Girls ha vuelto a conquistar con su quinta temporada esas cotas brillantes de exponer los sentimientos y los estados de ánimo de esas chicas con la lucidez despampanante y brillante con la que acostumbraba. Y  a la vez sonsacando valiosos líneas dramáticas y argumentales, que han ofrecido lo que se espera en una comedia del mejor nivel, que no es más que lo que la vida ofrece a cada esquina, dosis de humor entremezcladas con sabores amargos. Lena Dunham seguirá siendo un personaje odiable, pero su trabajo constata que no está en lo más alto por mera casualidad.

8


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