Domingo de serie

Domingo de serie: Hannibal (Temporada 1)

posted by Omar Little 18 agosto, 2013 2 Comments
Banquete siniestro

Hannibal

Las jornadas bochornosas siempre resultan idóneas para despreocuparse de las obligaciones laborales, poner las neuronas en remojo y dejarse arrastrar a la llamada del sofá. Las primeras semanas de agosto, ante la tensa espera de la llegada de Heisenberg, han resultado óptimas para emprender parte del tiempo en saborear Hannibal, uno de esos pocos productos dignos que ofrece la parrilla de la NBC y que a continuación se intenta desmenuzar en finos filetes.

Si no has probado ni un bocado de este banquete de la NBC y no quieres que el doctor Hannibal haga albóndigas con tu maltrecho paladar, mejor abandona la mesa  tras estas líneas

Bryan Fuller tiene una dilatada y prestigiosa carrera en el mundo televisivo. Conocido por desarrollar Criando malvas y Wonderfalls, se le puede empezar a tomar en serio por su última serie, Hannibal. Erigido en showrunner de la misma, Fuller traslada al medio televisivo los sádicos hábitos del doctor Lecter salidos de la mente del novelista Thomas Harris,  y llevados con éxito en su día a la gran pantalla. Y lo hace con un acierto y despunte inusitado.

De entrada destaca por un esquema narrativo que se aleja de la clásica ficción procedimental. Aquí lo importante no es enredarse en el cómo sino en el qué. Papeleta que resuelve gracias a su protagonista; Will Graham es un analista externo que trabaja como ayudante del FBI para resolver casos de asesinos en serie. Lo extraordinario en él, es que es capaz de reconstruir el asesinato con solo trasladarse al escenario del crimen y entrar en una especie de trance que le permite empatizar con el asesino. Un método que le causa temores y fuertes estragos que ponen en peligro su estabilidad emocional. Putada para él, pero ventajoso para el espectador. Primero porque nos ahorran las estúpidas pesquisas flipadas de CSI, y segundo porque entramos en un juego visual resuelto de una manera muy atractiva. Sin embargo, Will es humano, y como tal, sufre los crímenes que investiga, especialmente uno que el mismo cometió y que pesa sobre su consciencia, de ahí que se alié con el Doctor Lecter, un refinado y sibarita psiquiatra más frío, impasible e inteligente que el propio Will.

Y precisamente en sus cara a cara, en el enfrentamiento de coeficientes intelectuales, en la lucha colosal de estos dos personajes estriba la fuerza de la serie. Una lucha de egos, de potencial que se ve intensificada por la labor inmensa de sus dos intérpretes. Tanto Hugh Dancy en la piel del sufrido analista, como la de Mads Mikkelsen (uno de esos actores que con el careto paga) como la del animal, calculador y desalmado caníbal en serie.  No se quieren quedar fuera de la pugna un siempre fiable Laurence Fishburne en la piel del jefazo FBI, o Gillian Anderson con la pose perra que arrastra desde The Fall, y que podría terminar por encasillarla. Y ni una maldita nominación para ellos, sin vergüenzas…

Puede que se deba a lo explícito que se muestra este producto en el uso de la violencia. No solo se recrea en los asesinatos, sino que por exigencias de guión, los escenifica como obras de arte, como manjares culinarios preparados con esmero por sus sanguinarios autores que buscan reprobar su talento en la práctica del asesinato, a la vez que alardean ante sus enemigos y competidores. El resultado es un exceso de hemoglobina, un tono sádico y siniestro ejecutado con elegancia y con un alto impacto visual gracias a la labor de la ristra de directores empeñados en ello: Desde el propio Fuller, a David Slade (Hard Candy), James Foley, John Dahl (La última seducción).

Algo que honra la valentía de un canal tan conservador;  dar cabida a esta serie, y a posibilitar una segunda temporada que pinta mejor, tras el final con la que concluye la primera.

En el polo negativo, algún giro rebuscado que emana hacía los últimos capítulos cuando todos se conjuran en contra de Will, tendiéndole trampas, y acorralándolo de forma forzosa, con tal de que su actitud y fuerzas enemigas internas entren con calzador en el guión previsto. Chirría especialmente cuando el propio Will llega a pensar él puede estar detrás de algunos de los asesinatos, y que el personaje del Fishburne no estime oportuno apartarle de los casos al ver que está perdiendo el norte.

Sin ponerse quisquilloso, Hannibal supone una llegada satisfactoria, una de esas series que disfrutar sin complicaciones, cuyo gancho principal resultan los dos protagonistas y su enfrentamiento soterrado, y con una puesta en escena atractiva, potente, y atrevida, alejada de corsés y censuras. Un banquete ideal para saborear en estas tórridas fechas en que una semana de espera de Breaking Bad se hace eterna. Para entendernos… no es un placer culinario propio de la guía  Michelin, pero se aleja de la oferta clásica y manida de los restaurantes propiedad de las networks.

7


2 Comments

Juano 17 septiembre, 2013 at 19:15

Hola.

Tomando en consideración tu artículo, podría decir que Hannibal es un personaje que desestabiliza la armonía de cualquier lugar en donde se encuentre. Es un personaje inquietante, del cual sólo te puedes esperar lo único que es esperable de él: Como público, esperamos que Hannibal sea lo más brutal posible, porque nos encanta que sea así. Es la evolución del arquetipo shakespeareano del tipo cruel, tipo Ricardo III. Por lo que la serie no podría enfocar mejor la vida de Lecter antes de la obra El Dragón Rojo.

Escribí un artículo relacionado con la serie en mi sitio, por si te interesa leerla:

http://www.hijos-del-atomo.com/cine-y-series/hannibal/

Saludos y esperemos que Hannibal nos brinde más especialidades de la casa en su segunda temporada.

Reply
David 28 febrero, 2014 at 17:26

Hoy por fin comienza su segunda temporada. Aquí os dejo mi opinión sobre la primera 😉

http://seriesanatomy.blogspot.com.es/2014/02/hannibal-begins.html

Un saludo!

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