Domingo de serie

Domingo de serie: Happy Valley (BBC)

posted by Omar Little 7 septiembre, 2014 1 Comment
¡Qué negro era mi valle!

Happy Valley

Twitter, como gran hervidero del hype descontrolado y del desparrame de cualquier opinión que es, también dispensa, de vez en cuando, buenas recomendaciones a las que agarrarse mediante un fav. Atraído por la voz de autoridades en la materia, Mariló García, y creo que a Toni de la Torre también le convenció, me acerque a Happy Valley con la ilusión de estar ante la joya de la corona inglesa del curso 2014.  Y esa es un poco la intención, pero no…

A partir de este punto te adentras en la parte oscura del valle.

Desengañémonos de entrada, no alarguemos la ilusión que luego nuestro corazoncito queda despedazado y nos preguntamos por qué. Happy Valley no es la nueva The Shadow Line, ni The Fear, ni siquiera Southcliffe.

Gestada en el siempre eficiente laboratorio de la BBC 1, Happy Valley relata la cruzada de Catherine Cawood, una sargento de la policía, y abuela coraje, que campa por el valle de Yorkshire, zona inglesa salpicada de pisos de protección oficial, jeringuillas en los parques destartalados, chavs ganándose un sobresueldo en trapicheos, pubs abiertos de 12 a 3, en definitiva, esa estampa de la Inglaterra más obrera, desempleada y pobre a la que tanto ha recurrido la ficción inglesa, especialmente de la mano de Ken Loach y la estirpe de directores vinculados al cine social de esas tierras. Sin embargo, el día a día de Catherine sufre un rotundo vuelco cuando se entera que el violador de su hija anda suelto por las calles de Yorkshire, y no solo eso, sino que encima, está implicado en el secuestro de la hija de un importante empresario. A partir de entonces se liará un cristo de cojones, y la cuenta atrás para evitar lo peor, no habrá hecho más que empezar para la sargento.

Esta mini serie de seis capítulos de una hora pivota sobre tres ejes. Por un lado el relato criminal que envuelve todo el tema de un secuestro que arranca con la intención de infligir el mínimo daño a la víctima y que se les acaba yendo de madre por la inexperiencia de los implicados en actividades de esa índole.  Pero la serie también indaga mucho en un componente melodramático (culebronazo, vaya), en toda la carnicería sentimental que afecta a esa mujer fuerte, siempre dispuesta a repartir el bien por las calles que patrulla. Y por último están varios apuntes sociales sobre la cruda realidad de esa zona ensombrecida de la Inglaterra de Cameron.

Hablando en plata para los seriéfilos… Happy Valley se construye como un cruce entre Fargo, EastEnders, y  The Wire (perdón por la ofensa de citar la creación de Simon en vano), con algunas gotas extras de Inside Men, The Fear y el cine de Ken Loach.

Mientras que en el relato negro se muestra sólida, y destapa las virutas más placenteras del recorrido, es cuando se apoya en el melodrama cuando la balanza decae. No es por el cambio de tono, no hay desajuste en ese sentido, es por un guión que abraza constantemente el Deus ex-machina, propiciando encuentros y situaciones por encima de lo que se estipula como normal o comprensible. Especialmente durante la primera mitad de la serie, produciéndose ciertos actos dramáticos a través de coincidencias inverosímiles, o como mínimo, tan improbables que no puedes encadenar más de una de ese tamaño en un mismo capítulo. Hay un exceso narrativo de rizar el rizo para propiciar el efecto patada estruja nueces en un esquema, que para que engañarnos, es bastante de culebrón inglés.

Por suerte la serie se engancha mejor al relato criminal a partir de su segunda mitad, especialmente con un capítulo 4 brutal, que da pie a un tramo final frenético, donde Happy Valley pega un último estirón muy agradable para el seriéfilo amante de las producciones británicas de empaque.

Además la serie reporta alegrías a los amantes del “Gender studies” en la ficción. Ya que el peso del relato lo sujeta esta sargento coraje que no para de recibir patadas (especialmente de forma literal) sin que esto provoque un cese en sus nobles intenciones y ética irreprochable. Un rol mayoritariamente masculino, que aquí encuentra su mejor encaje en Sarah Lancashire, la actriz que da vida a este gran personaje del que cuesta desprenderse. Aunque no es la única a la que arrodillarse y besarle la pezuña, James Norton como el despreciable violador, y Steve Pemberton como el patético contable que diseña el secuestro, son otras de las grandes bazas actorales que cuenta la serie.

Así que no os enfrentéis a ella como la última quintaesencia de la ficción británica, porque Happy Valley presenta varias zonas oscuras, especialmente en su diseño de guión y sus entresijos melodramáticos. Pero si os acercáis con las expectativas ligadas en corto y bozal, es más que probable que la producción de la BBC os ofrezca un mayor número de satisfacciones, porque tiene varias a repartir. Tantas que ya han firmado para una segunda temporada.

7


1 Comment

Omar Little 7 septiembre, 2014 at 22:40

Hola Maria,

A mí me ha gustado bastante, aunque le he encontrado flaquezas, especialmente cuando se adentra en el melodrama. No conozco Last tango in Halifax, ¿qué tal está?

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