Domingo de serie

Domingo de serie: Heavies tendres

posted by Omar Little 8 abril, 2018 0 comments
Tierna edad

Heavies tendres portada

En el año 2009, Juanjo Sáez, quien contaba ya con una consumada trayectoria como dibujante e ilustrador, dio el salto al formato de la animación televisiva con Arròs Covat, una crónica atinada sobre la Barcelona del cambio de siglo protagonizada por un treintañero – una suerte de alter ego del propio Sáez – que respondía al nombre de Xavi Masdéu. Han tenido que pasar nueve años para que volvieramos a ver su firma estampada en una serie de animación, una que responde como una precuela de la brillante producción de finales de la pasada década.

Heavies tendres presenta a lo largo de ocho capítulos las aventuras y desventuras de Juanjo y Miquel, dos adolescentes de la Sagrera pre-olímpica unidos por una pasión en común, la música heavy. Un refugio musical que ambos abrazan para forjar esa identidad indefinida en una época de revelaciones, cambios agudos, incomprensión, inseguridad paralizante y sentimientos a flor de piel que nunca más volverán a reproducirse con la misma intensidad. Mientras que uno acoge el orgullo heavy para emanciparse de la niñez, el otro encuentra en este un salvoconducto a un entorno familiar amargo. En este espectro de pliegues dramáticos es donde la serie extrae su valioso condimento emocional para su recorrido narrativo encapsulado en capítulos de veinte minutos.

Fiel al trazo visual simple y conciso, Saéz reproduce aquí el estilo visual de Arrós Covat y de sus cómics. Una simplicidad que le permite destacar algo que domina a la perfección,  la lucidez a la hora de capturar sensaciones, sentimientos y reflexiones realistas a través de sus personajes, que a la postre, termina expandiéndose como una crónica elocuente de Barcelona, o en este caso, de un barrio obrero de la Barcelona a las puertas de esos Juegos olímpicos que cambiarán la fisonomía de la ciudad mediterránea. Pero no hace falta ser hijo de la ciudad condal ni conocerse sus calles para ser atrapado en la red empática de la serie. Cualquier adulto en su treintena o cuarentena, o incluso, veintena, se verá transportado, durante el visionado de ese producto, a sus años mozos y las angustias, miedos, subidones, conflictos y amores y desamores a los que se enfrenta el dúo protagonista. Porque la serie, edificada como una buddy serie en clave de coming of age, se revela como un emotivo relato sobre la amistad adolescente, la más pura e intensa de todas, la que abre puentes a la madurez y derriba pasajes irrecuperables de la niñez.

Heavies tendres habla sobre el poderoso sentimiento de contar con una alma gemela a la que confiar la vida, de los primeros amores, del primer concierto, de las aventuras diarias por muy insignificantes que nos resulten ahora, de los drama familiares, de la ciudad de Barcelona extinguida – maravilloso el capítulo en que los dos chavales se van de compras a Tallers-, sobre el burbujeo estomacal producido por las clases y el colegio, sobre el barrio y su orgullo. Todos esos asuntos tratados desde la perspectiva del adulto pero bajo el foco emocional tierno de la adolescencia. Volcado sobre los hermosos y simples fotogramas de una serie, que como la literatura más viva o la cinematografía más perspicaz, nos transporta a los sentimientos ligados a una época lejana, a la que ya solo podemos acceder a través de la memoria, y es que Heavies Tendres también se gradúa cono honores en ese componente melancólico que caracteriza la obra de Sáez. 

marco 75


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