Domingo de serie

Domingo de serie: Homeland (Temporada 2)

posted by Omar Little 23 diciembre, 2012 0 comments
Casa de espías

Homeland Temporada 2

Fenómeno televisivo del momento, abusona de Emmy y otros premios, predilecta entre la masa yonqui-catódica, engranaje de comunión en cenas de empresas y tertulias etílicas en el bar…todas estas definiciones servirían para describir la serie desarrollada por Howard Gordon y Alex Gansa basada en la original israelí de Gideon Raff.

Desde que irrumpiera en Showtime el pasado año, Homeland se ha convertido en serie de cabecera para millones de espectadores, pulverizando récords para el canal norteamericano. Como con cualquier fenómeno un servidor se mostró cauteloso de primeras, pero gracias al empuje proporcionado por una primera temporada inteligente y emocionante acabé adherido a la propuesta ya desde el principio de su segunda prueba.

Si no has terminado la segunda temporada de Homeland es mejor que dejes de leer a partir de aquí porque podrías recibir un balazo por parte de Tom Walker

Un serial que pese a navegar por cauces conocidos y reconocibles del thriller políticio-militar ponía sobre la mesa suficiente elementos novedosos, y rompedores, como para destacarse de sus referencias. Empezando porque uno de los personajes centrales de la trama, el sargento Brody, fuera un terrorista norteamericano con la mentalidad de aniquilar al vicepresidente de su patria, y que encima el espectador mostrará simpatía hacía él, mientras dudaba de sus inentciones y se cuestionaba su integridad como espectador modélico.

Unas sensaciones que han crecido esta nueva temporada con el cambio de bando de Brody tras sufrir una poderosa secuencia de interrogatorio en la que Carrie conseguía desarmarlo. Su ambigüedad, y las dudas que genera ante Carrie (su principal avaladora), la CIA, su familia, y los espectadores han sido la constante de esta serie, y una gran baza para dotar de mayor interés el desarrollo de su segunda.

Una segunda temporada que ha presentado una estructura extraña, con varios capítulos de órdago que bien podrían haber cumplido con la función de finale season, como por ejemplo ese 2×02 mayúsculo con toda la operación en Beirut y el gran descubrimiento de Saul que marcará todo el resto de la temporada. Una Season que ha sufrido un pequeño pinchazo hacía el tramo final, con un capítulo final regular, con varios trucajes metidos con calzador, con demasiado metraje dedicado a la poco comestible relación de amor entre Carrie y Brody (muy explotada a lo largo de la serie) y que en líneas generales quedaba a años luz del capítulo/películón con el que se concluyó el pasado año.

Porque si de algo puede morir esta serie es de intentar rizar el rizo en exceso. Algo que ahora ha quedado más evidente que en la primera. De entrada por un exceso de giros inesperados, siempre es mejor dosificar que avasallar. Pero lo más grave es la pérdida de credibilidad que ha sufrido a lo largo de varios tramos, especialmente crítico en su último capítulo. Quizás el momento que más ha chirriado ha sido la muerte de Walden en su despacho. ¿Si es viable cargarse a un vicepresidente con marcapasos a distancia porque los diarios no llevan multitud de casos similares?…los juzgados dejarían de tener tanto papeleo para los divorcios.

Tampoco se quedan cortos con tomar la decisión de reconvertir a un antiguo militar, ahora terrorista compaginándolo con carrera política para el Congreso (y con puertas abiertas para la Vicepresidencia, y ya que estamos ¿por qué no presidente de los Estados Unidos?) en agente doble de la CIA, quienes a su vez, desconfían absolutamente de él, razón de más para haberlo enviado directo a Guantánamo. Pero lo rocambolesco no termina ahí, ya que también se les pasa por la cabeza el plan maestro de cargarse a un congresista cuando éste ya no les sea útil (¿desde cuándo la CIA se carga a congresistas y presidentes? ¡¿eh John?!). Y por si no fuera poco, tras tres intentos no completados por parte de Quinn (gran personaje por cierto), a éste le da por abortar su misión por su cuenta sin ningún motivo que justifique su cambio de voluntad. Tampoco ayuda a fortalecer los rizos encrespados de este producto televisivo, el atentado del capítulo final que termina con Estes, el capo de la CIA, y con 199 personas más, y que descubre una nueva trama para culpar a Brody de lo ocurrido de cara a preparar la tercera temporada. Cuando la pregunta que uno se hace es de cómo es posible que en un acto con el capo de la CIA, y otras ilustres personalidades, las medidas de seguridad sean más nefastas que en la cancha del Fenerbahce.

Como decía…dejan al aire muchos flecos injustificables.

Pero sin embargo, si uno es capaz de olvidarse de las aristas mal pulidas, si es capaz de comerse todas estas incongruencias sin sufrir mal de vientre, Homeland resulta una serie altamente disfrutable, con un diseño narrativo eficaz, un dibujo de personajes muy atractivo (sí, incluso la mujer de Brody, y especialmente por el enorme Mandy Patinkin en la piel de Saul), y por esas notas atrevidas que resaltan en un canal como Showtime… por la temática del terrorismo, pullas contra la CIA y el vicepresidente, prota ambiguo, etc. Y solo por presenciar esa mirada de Claire Danes como si estuviera citada con Jack Nicholson en Alguien voló sobre el nido del cuco queda todo justificado.

Una segunda temporada que ha conseguido salvar la difícil papeleta cualitativa impuesta por su primera, pero que sin embargo, sigo creyendo que cuando más se alargue la trama de la serie más quedará perjudicada por el intento de sus guionistas de intentar cuadrarlo todo con cierto sentido mientras intentan mantener intacto el ritmo trepidante con el que generar un alto grado de dependencia. Al paso que van….Brody presidente de los EEUU, Carrie primera dama, y Saul jefe militar de Al Qaeda..y lo último parecer ser que podría ser más que una broma.

 marco 75

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