Domingo de serie

Domingo de serie: Juego de tronos (Temporada 2)

posted by Omar Little 8 julio, 2012 1 Comment
¿Un trono de hierro?

Han tenido que pasar casi 18 horas, 18 capítulos enfrente de una pantalla, para ver eso que todos le pedíamos a una producción de este tipo: una batalla cuya espectacularidad enmudeciera bocas y destara fluidos líquidos entre las piernas. “Blackwater 2×09” es probablemente una de las cúspides de acción en la ficción televisiva de los últimos años. El capítulo por sí mismo, dirigido por Neil Marshall, es toda una demostración de garra, sabiduría, gancho narrativo y plagada de epic moments que dejaría en ridículo el 80% de las películas de acción. Y lo es pese a las bruscas elipsis y lo atropellado de su desarrollo. Pero es que ver a Tryion Lanninster engatusándose la armadura, después de un glorioso speech, para liderar la cruenta batalla contra las superiores tropas de Stannis Baratheon es demasiado enorme como para no claudicar otra vez ante Juego de tronos.

Una claudicación que en esta segunda temporada ha llegado especialmente tarde, solo a partir de este citado capítulo 9, y un mayúsculo capítulo final que cierra varias focos abiertos y abre de nuevos de cara a la nueva temporada, han salvado, y por mucho, una temporada que empezó renqueante, agarrotada argumentalmente, dispersa (lo marca la propia estructura y la adaptación de esos preciados lomos de George R. Martin), e incluso sosa, con mucha paja descartable, con un nudo enclaustrado y sin intuición de avanzar. En resumidas cuentas mucho despliegue de medios para no lanzar ni una nuez en los jetos de los espectadores.

A eso hay que añadirle un tema capital que ya se intuía tras ese final seca lagrimales de la primera temporada, y no es más que la irrupción de un personaje clave al que apiñarse. Bien es verdad que Tyron Lannister podría cumplir ese rol, y de hecho esta segunda temporada se ha agigantado de nuevo (sic), pero sigue siendo un puto enano y conozco a mucho hijoputa suelto que no se lo perdona. Arya Starks es otro de los grandes personajes, esta chica con más bollocks que la mayoría de hombres que pueblan la serie es toda una delicia; su descaro, su entrañable comportamiento y su atrevido y puro corazón la hacen candidata, pero no ocupa demasiado espacio en el relato. Esta temporada, sus momentos de tensión como sirvienta de Twyn Lannister (otro de los grandes personajes) han sido muy logrados.

También se han dado casos al contrario, personajes que se han desinflado respecto a la primera…éste podría ser el caso de John Snow el aguerrido Night Watch, que al mostrar sus debilidades y su virginidad lo han hecho perder varios puntos. Ha sido también el caso de Robb Stark, muy desaparecido en combate. De los nuevos me quedaría con el mago ese que parece salido de una partida de cartas Magic, o el enigmático y cumplidor Jaqen H’ghar, una clase de asesino a sueldo con el que da placer colaborar.

Por último hay un grupo de personajes que ya no sabes muy bien si es que los guionistas están moldeándolos para que los odies a muerte o bien que son así de asquerosos por naturaleza. Es el caso evidente del malcriado rey de pacotilla Joffrey,  y aun peor, su prometida, la insoportable Sansa Stark ( a la hoguera), la cada vez más cansina Danaerys (¿a alguien le ha importado su jueguecito con los dragones en las mazmorras de Qarth?), el sosainas de Theon Greyjoy, cuya utilidad para esta temporada se ha reducido a su inmenso speech ante el asedio de Winterfell, resuelto con un giro humorístico a la altura. Y hablando sobre ese asedio,…¿hay alguien en la sala que tenga alguna noticia sobre esos 500 hombres de Stark que intentan recupera su feudo?.

Una sensación de desamparo con algunos de los personajes, mal edificados o algunos deliberadamente construidos para levantar el odio y la quema de insignias, que se ve agrietada por la estructura de la propia serie, tan empeñada en concertar toda la chicha del libro en los 50 minutos que disponen por capítulo que se dispersa en relatos desenlazados entre sí, la mayoría de veces a millas de distancia. Con el agravante que supone en muchas ocasiones de perder de vista la exploración de los personajes. En su totalidad solo conocemos sus primeras capas, las más superficiales, y con esta dinámica, nunca ahondaremos en su profundidad, cosa que merma significativamente el interés de esta serie cuyo gran muro temático sigue siendo, y será, los tejemanejes del poder, con sus conquistas y sus caídas.

Pese a esta pérdida de fuelle, encastrada en este tramo medio de la temporada, Juego de Tronos sigue siendo un must televisivo, especialmente para los que gozan de estas aventuras fantasiosas de relectura medieval, muy bien condimentados, en este caso, por gotas de sangre y sexo (también más escaso en esta última temporada). Ahora bien, para hacer justicia al fenómeno que ha levantado aun le queda mucho que demostrar. A nivel técnico estuvo resuelto desde el minuto 1, a nivel narrativo tiene que luchar muchas batallas. Pero creo que esa guerra la libra en solitario el huraño George R. Martin.

7


1 Comment

Starman 10 julio, 2012 at 21:48

Está clarisimo que la serie ha flojeado esta segunda temporada. Personajes principales como Daenerys o Arya se han visto relegadas a un segundo plano con historias poco incisivas para la trama general. Por otro lado hay tramas que no se han explicado bien como por ejemplo la nueva prometida de Joffrey. Esperemos que de cara la tercera temporada sepan dividir mejor el tiempo y las tramas, y que la soporifera historia de Jon Snow aparezca menos. Joffrey y Tyron espectaculares en la segunda temporada por cierto.

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