Domingo de serie

Domingo de serie: Juego de tronos (Temporada 4)

posted by Omar Little 22 junio, 2014 0 comments
El gigante del ahora

Game of Thrones Season 4

Con cuatro temporadas a sus espaldas, y tras la desaparición de algunos tótems televisivos durante el intervalo señalado, Juego de tronos ha entrado en el club selecto de las series fenómeno, un distinguido grupo al que toda pequeña y gran network ansia entrar con su criada. Os podéis imaginar la de baños con leche de mono y virutas de oro del Perú que se habrán marcado los directivos de la HBO ante la popularización de su dragón de los huevos de oro. Un camino a priori pausible, teniendo en cuenta la procedencia de su historia, pero que a la práctica no resulta nada fácil.

Pese a todo Juego de tronos se ha desmarcado como la serie del momento, la ficción que une a personas de lo más dispares situadas en cualquier punto del planeta, la misma que crea rituales y vínculos, la que hay que ver cuanto antes si uno no quiere pasarse la semana rabiando por ese maldito spoiler comido. Un estatus que adquieren muy pocas series, incluso para las cobijadas en la HBO. Y a la altura de esos honores el canal norteamericano ha decidido tratar a un producto que les aporta los principales dividendos.

Viendo la evolución que ha sufrido desde sus inicios se aprecia un incremento notable en la producción que se traduce en cada vez escenas más espectaculares, en dar una mejor respuesta técnica al carácter épico que alberga el relato de George R. Martin. Esta misma temporada hemos vivido momentos en los que ha habido un despliegue de medios asombroso, especialmente notorio en ese inmenso capítulo que ha sido el 9, dirigido por un Neil Marshall que ha dejado en evidencia películas de Hollywood con presupuestos más holgados.

Más allá de ese salto de calidad, de tener la sensación de que los medios con los que cuenta la producción se han duplicado, la temporada ha dejado instantes y capítulos muy satisfactorios, y pocos, o casi ninguno, prescindible. Sujetos a superglue se queda la muerte de Jeoffrey, el espectacular duelo entre Oberyn y la montaña y su desenlace tan al gusto de Peter Jackson en sus años mozos, la caída libre de Lysa Tully, cada segundo del capítulo 9, el duelo extremo entre Brienne y el Perro  o el magnicidio llevado a cabo por la oveja negra de los Lannister, Tyron. Muchos momentazos para retener.

También interesante de esta temporada ha sido el cambio de tornas en varios de los personajes, pasando de odiados a queridos, o al contrario. Si bien el cambio en Jamie ya se empezó a palpar en la temporada anterior, así lo señalábamos en su momento, más ha sorprendido lo curtida que se desenvuelve la joven Arya, y la rudeza que demuestra. A su lado un perro al que habíamos cogido algo de simpatía para terminar muriendo como el mote que arrastra. Algo parecido, quizás menos acentuado, con Sansa y su maquiavélico protector, o con el propio Oberyn.

Una temporada que ha avanzado a estribor, con determinación y a buenos nudos, despejando el escenario para la venganza de la familia Stark, y señalando posibles líderes de los Stark, que parecían vencidos, pero que revivan gracias  Jon Snow, Arya o el propio Brandon y sus poderes sobrenaturales. La única historia que ha quedado algo estancada, ha sido la de Daenerys Targaryen, apalancada como está, ejerciendo de reina en una de sus ciudades conquistadas

Es tal la seguridad con la serie, que los directivos y creadores han decidido reducir notablemente el impacto sexual con el que buscaban atraer curiosos en los primeros compases de la serie; cada vez hay menos coitos, y menos explícitos. No es nada fácil el camino para entrar en el selecto club de las series fenómeno, pero aún más difícil resulta permanecer. Juego de tronos no solo lo ha logrado, sino que, como en esta temporada, dobla su apuesta  y la mano del rey es ganadora.

8


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