Domingo de serie

Domingo de serie: Killing Eve (Temporada 1)

posted by Omar Little 16 septiembre, 2018 0 comments
Una de espías

Killing Eve

Actos de elogio desaforado han pesado sobre Killing Eve, para algunos, quizá demasiados, la serie más altiva de este verano a las puertas de su conclusión. Puede que haya intervenido el factor sorpresa, la salida out of the blue del producto, para que haya terminado recogiendo tantos parabienes que, como ya habrán deducido, a este servidor le parecen excesivos.

La serie se plantea como una serie de espías disfuncional, una caza entre espía vs espía regida por lo anormal, el humor negro y el tono o la salida más inesperada. Como espectadores andamos tras los pasos de una agente del MI5 (Sandra Oh) encargada de rastrear a una letal y psicópata Nikita apodada Villanelle (Jodie Comer). Una trama de espías, dobles agentes, traiciones y mentidas que busca distinguirse por su sorprendente, inesperado y “gamberro” acercamiento. La gran baza de la ficción diseñada por Phoebe Waller-Bridge para BBC America es sin duda su tono asintomático, sus modales inesperados y ese humor negro que aporta los momentos más dulces en su visionado. Sin renegar tampoco de la violencia, Killing Eve busca destacar como un producto que se salta los lugares comunes y los convencionalismos del género en que se enmarca, aunque sea a medias.

Porque en el fondo su trama y el avance de esta no puede encajar más en esquemas decimonónicos que conducen hacia la previsibilidad de sus giros y avances. Sí que es verdad que tiene un punto atrevido en su tono y forma, y que saca gran tajada del humor irreverente, negro y desconcertante (en ese sentido Villanelle le gana por goleada la partida al personaje de Oh) pero no es suficiente para elevarse en originalidad y frescura sobre otras propuestas similares. Incluso ese esquema de salirse siempre de la tangente termina minando su buscado tono rompedor.

Mención aparte ese final dañado por la aprobación de la cadena para seguir una segunda temporada, decisiones que merman la capacidad y el trabajo de los guionistas y que deberían tomarse al final de la temporada, caiga quien caiga.

No por ello Killing Eve se consume sin trabas ni indigestiones, es más, invita al consumo desprejuiciado y al disfrute de este sin complicaciones, quizá por esto, haya sido una aliada en tiempo estival, pero no tanto como para asignarle el rol de parada obligada en el circuito catódico del verano 2018.

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