Domingo de serie

Domingo de serie: La amiga estupenda

posted by Paloma Méndez Pérez 21 julio, 2019 0 comments
Aquella obsesión

Una de las sensaciones que más recuerdo de cuando era pequeña era la del ansia de esperar, porque en aquellos tiempos todavía se esperaba. Esperabas a que pasaran algo en la tele y esperabas que te tocase una partida a la Game Boy. Esperar es algo que va en directa relación con la obsesión, más esperas más quieres, porque eres pequeño y esperar un día es un suceso cuando no has vivido ni mil. La amiga estupenda, la serie de la que aquí hablamos, retrata otra de las grandes sensaciones, la de la impresión. De pequeño las cosas todavía te impresionan, ahora solo te asustas; sorpresas no gracias, que normalmente son facturas. En la amiga estupenda la impresión y más tarde la obsesión es una niña llamada Lila. Es una de esas cosas que puedes hacer de pequeña, mirar fijamente a tus amigas para estudiártelas y entender lo sumamente especiales que son y tú no.

Primera adaptación producida por Rai Uno y HBO de la trilogía de Elena Ferrante. pseudónimo usado por la anónima escritora hasta que su identidad quedó revelada porque algunos periodistas en Italia se ve que están para ese noble cometido divulgador. La trilogía, digámoslo así a lo rápido, utiliza una amistad en la posguerra para realizar un retrato de la sociedad italiana escapando de la pobreza en un barrio a las afueras de Nápoles. Así con eso me diréis que de Amar en tiempos revueltos llevamos ya 1707 capítulos, 8 especiales y un episodio resumen, y que para dormir la siesta no hacen falta mozuelas italianas en HBO. Craso error sería ese, porque La amiga estupenda es un seriazo, que adapta una trilogía que mueve groupis, pero de las de mayores de 30, que son menos escandalosas y menos frikis que los fans de la madre de los dragones, pero que distinguen una buena historia, de un libro para sujetar la puerta, solo por el olor.

La amiga estupenda es la historia de una amistad a través de los años. Esa amiga es un ser enigmático y terriblemente atractivo. Son sus formas, su misterio, su inconformismo y sus tradiciones los que dan forma a la ficción, siendo la propia serie esa amiga estupenda a la que no puedes dejar de mirar obsesivamente.

Se presenta la serie con una cuidadísima fotografía y estilismo. Por el grado de atención que acabas prestando bien pudiera tratarse de un thriller. Por poner un ejemplo es tal el efecto del tono gris y el mate de las casas, el colegio y los vestidos que las niñas llevan, y se te hace tan familiar, que yo pensaba que no había visto el mar hasta que Lenú (Margherita Mazzucco) va a Ischia, y ¡yo ya había estado allí! La ambientación es excelente dotando al mismo entramado social de vida propia. La convivencia en el bloque de vecinos y su identificación no sería posible sin un extraordinario trabajo de detalle. No hay una cacerola lanzada al azar en ese barrio, ni una mantilla que se haya puesto para darle el toque italiano. El cambio de los vehículos y el asfalto, la apertura de fronteras que supone querer ver más y tener expectativas en forma de coche, o de libros, son parte de la trama tanto como las palabras que pronuncia la narradora.

La identificación con los personajes es inmediata, los consejos de las madres, el trato que reciben de la maestra en la escuela o el día que te ponen gafas. Pero no es una serie ñoña que caiga en el empalago o en la anécdota. Es gracias al efecto de la narración adulta y sosegada que podemos revivir una experiencia de infancia y adolescencia que aunque no tuviera nada que ver con la de muchas en color y folklore, sí que consigue que se reconozcan ciertos lugares comunes algo menos manidos que los habituales.

Pero es La amiga estupenda una serie sobre la amistad en primer término. La relación entre Lenú y Lila, interpretadas por Elisa Del Genio y Ludovica Nasti de niñas y Margherita Mazzucco y Gaia Girace de jóvenes adultas, es el hilo conductor de toda la trama. Desde la primera vez que el teléfono suena en casa de Lenú, hasta el final de la temporada, si hay un lugar al que mirar es en el que se coloca Lila y se esconde Lenú. Acertadísimo casting para dos personajes que necesitan ser creíbles y distinguibles con un solo vistazo. Es Lila La amiga estupenda, una niña listísima, astuta y terca, un dictador norcoreano de manual. Vamos, que hay veces que te alegras de que la gente no tenga ni una mijita de poder. Para Lenú sin embargo la película es ligeramente diferente. No llama la atención salvo de la profesora y de la librera. La madre la mira con recelo y si ha conseguido llegar hasta donde llega, es precisamente porque no se le nota, y no tiene una plaga de mafiosos gandules caminando tal procesión a sus espaldas, tiene a un poeta trasnochado y a un ideólogo comunista bastante atractivo y más o menos se puede parar de contar el círculo que esa mujer va creando a su alrededor. Una apreciación la de Lenú imposible de hacerse de adolescente donde el gusto es groso, ordinario y falaz. Se busca la solución fácil e inmediata y no digamos más que esto es Nápoles y hay hasta tiros en una serie sobre dos amigas de la infancia, ni te digo si Lenú hubiese llamado un poco más la atención.

Hemos dicho antes que esta serie es un thriller, no solo porque no puedes dejar de mirar, también por la continua sensación de que algo va a pasar. Algunos eventos para bien, pero otros considerando la miseria económica de algunos y espiritual de otros, para muy mal. Salir de fiesta acaba en pelea, si no en intento de violación, una proposición de matrimonio casi en afrenta mafiosa y las vacaciones en el mar empiezan con la lectura de cartilla y terminan con un viejo verde creyéndose que por intelectual es menos guarro. Pero como decíamos al principio ni un solo minuto de más, ni un personaje de relleno y ni una conversación vacía. Las palabras, los actos dejan de tener un peso figurado cuando la gente no tiene (casi) nada más, entonces eres lo que dices y lo que haces y de ahí que te conozcan.

Un gran acierto de esta ficción es huir del neorrealismo italiano, por época y por temática, bien podrían sus creadores haber considerado una adaptación copiando lo mejor de Vittorio de Sica porque igual estamos ya tan actualizados que no nos enteramos. Pues han pensado bien que no hay necesidad en intentar algo que ni por época, ni por temática les tocaba. Mejor, hay cosas que solo se pueden hacer peor.

Una serie que atrae desde el principio y no decepciona en su desarrollo. Todavía quedan dos libros más.

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