Domingo de serie

Domingo de serie: La zona (temporada 1)

posted by Omar Little 17 diciembre, 2017 0 comments
Año 1

La Zona poster

Los hermanos Cabezudo se ganaron  el privilegio de saltarse los pitches, las cansinas reuniones de negociación, las infinitas revisiones de guion…. firmaron un cheque en blanco como creadores televisivos cuando pusieron la ficción española en el mapa de la serialidad de calidad ahora hace poco más de seis años con Crematorio. Su vehículo de entrada como showrunners al mundo de la televisión. El golpe sobre la mesa con el que la televisión española podía mirar sin agachar la cabeza a la ficción europea de más pedigrí. En definitiva, dejaron la puerta abierta para una ficción adulta, madura y con unos resortes de calidad elevados sin los cuales no se entendería su última gran línea en su currículum:  este producto con el que Movistar Plus arrancaba su decidida y ambiciosa apuesta como factoría de ficción.

Como ya señalamos en su día, La zona se desmarca desde su primer episodio como una señal inteligente abrigada por ropajes nobles y resistente. Y así ha permanecido, prácticamente (ha habido alguna bajada de interés en algún episodio como corresponde al 80% de las series), hasta el capítulo que cerró la primera aventura el pasado jueves. También señalamos en las primeras impresiones tras el visionado consecutivo de las dos primeras dosis, lo que los propios hermanos confirmaron posteriormente en esta entrevista enmarcada en el Festival de Sitges: su criatura es una ficción de múltiples identidades, que acude sin fisuras ni grietas a géneros dispares, se sirve de coordenadas cruzadas y distanciadas en el tiempo, e incluso, como señalaron sus creadores, se encarrilla en diferentes terrenos temáticos y genéricos género según el capítulo en cuestión. Algo que de entrada suena ambicioso, como lo es todo lo que conlleva esta producción levantada alrededor de un trágico accidente nuclear en el norte de España que tres años después sigue descubriendo sus efectos y sus miserias sobre los habitantes de la zona. Y más interesante resulta su reverso, algo “chirbesiano”, donde las fugas radioactivas, la zona contaminada y toda la oscura trama que ahí se desarrolla, sirve como subtexto de la crisis económica y la putrefacción social, política y moral recrudecida desde entonces. Porque hay varios indicios en el serial de Movistar Plus para ver una crónica de la España post-crisis.

Una ficción, que en su mayor parte, se presenta como un relato policíaco regado por el misterio, el drama social y el melodrama familiar. Un aspersor de contenidos y tonos que pocas veces se salen del marco controlado por los dos hermanos. Porque toda esta ambición temática encuentra su encaje soñado en un admirable trabajo técnico: una factura cinematográfica de esforzado diseño (pese a que veces se perciben lagunas en la fotografía y en la captura del sonido, especialmente algunos actores y ese problema arrastrado de nuestra cinematografía con la vocalización), y un elenco actoral que apuntala toda la obra, liderado por un Eduard Fernández en la piel de un detective torturado pero de moralidad recta y justiciera que solo actores de su nivel saben empujar fuera del arquetipo, así como un Luis Zahera que directamente acapara toda la atención en cada una de sus brillantes intervenciones en el rol de un cazador.

En ese viaje vibrante y fascinante por la zona y sus espacios colindantes (“La serie presenta un poco una estructura de road movie y permite visitar varios géneros”, esgrimía el propio Alberto Sánchez Cabezudo en la entrevista comentada) , la serie ha dejado un regadero de instantes a recordar. Ha incursionado en el neo-western, en el thriller, en el fantástico, en el terror y especialmente en el policacio rural que tantas virutas sacó Jorge Sánchez Cabezudo en La noche de los girasoles. En ese sentido, La zona ha buscado reflejo, a través de las dinámicas cambiantes de sus episodios, en la propia Crematorio, en True Detective (el capítulo centrado en el prostíbulo), en STALKER, en French Connection, en La caza, en Deliverance, el thriller español reciente y así hasta la voladura provocada en “Pérdida accidental de refrigerante”, un punto y aparte en la ficción patria mediante un inesperado flashback que da lugar a la unión de los tejidos argumentales desarrollados previamente y a una puesta en escena de aúpa,  donde el dilema moral asfixia y recrudece la tensión enclaustrada de unos personajes atrapados en una situación límite, esa fuga que amenaza con implosionar la central y que algunos pretenden evitar con el sacrificio humano de los de más abajo, quienes, en otro escenario, viven los brotes violentos de la acumlación de esa tensión. Un capítulos con sombras de Sidney Lumet y Sam Peckinpah. Tras ese fabuloso desmarque, ese inesperado 3.000 en el camino,  la serie termina por cerrar la trama principal  con un capítulo final que deja puertas abiertas para una posible segunda temporada que sus creadores confesaron tener bastante diseñada en sus cabezas. Y si parte de sus personajes, algunos de los villanos de la función, afrontan destinos poco severos, como fiel reflejo de la suerte que corre la realidad corrupta de nuestro país, es más que factible que sus caminos puedan volver a cruzarse con el resto en un futuro no muy lejano.

Esperemos que Movistar + apueste de nuevo por estos hermanos Wright de la televisión española y podamos seguir disfrutando de ficciones insertas en un molde de madurez, profundidad y factura cinematográfica. Si Crematorio fue la primera piedra para cambiar el paradigma de la ficción española como ente acomplejado, La zona abre la veda a ese cambio y la plataforma española parece dispuesta a liderarlo con productos tan remarcables como este.

marco 75


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