Domingo de serie

Domingo de serie: Les Revenants (Temporada 2)

posted by Paloma Méndez Pérez 31 enero, 2016 0 comments
Han vuelto

Les Revenants temporada 2

Están de nuevo aquí los muertos y no vienen solos. Complicada segunda temporada para una serie cuyos capítulos iniciales de su primera temporada ya planteaban un montón de respuestas las cuales íbamos emparejando con sus interrogantes según llegábamos al final. No han caído en la trampa de responder a ninguna de esas preguntas o de entregarnos un final celestial con vidriera como hicieron en Lost. No mencionan a dios más de lo necesario y el más sorprendido siempre parece ser el cura. Ni milagros, ni gozo, ni perdón de las culpas. Solo cómo tratar a lo diferente, a lo especial. Cómo lidiar con lo que tanto tiempo se deseó y no estamos preparados para encarar. Los muertos y los vivos todos, son solo criaturas atemorizadas e inseguras, que ante el miedo a lo distinto forman piña con los suyos, los de su especie.

A diferencia de la temporada anterior en esta segunda hay diversidad geográfica en un territorio extraordinariamente pequeño. Las historias confluyen en distintos planos temporales pero también en diversas localizaciones. Y además de los muertos y los vivos, tenemos nuevos ciudadanos de vuelta de donde quiera que estuviesen. La comunidad cerrada donde los resucitados habitan con algunos de los vivos que se han mudado con ellos como la madre de Camille, Claire (Anne Consigny), quien ahora padece los mismos síntomas que su hija mientras permanecía encerrada en casa. Brotes paranoicos, automutilación y depresión. Todos necesitamos por tanto la misma aceptación, muertos, vivos, mutantes, viajeros en el tiempo o refugiados. Esta separación de la comunidad afecta especialmente a los resucitados que viven alejados de los suyos que además de yagas, presentan comportamientos necrófagos. Para hablar en su favor, diremos que no son los únicos y que esos males y cosas peores, también afectan a los vivos de la comarca. Han querido, parece, hacer notorio el hecho de que los resucitados necesitan formar una comunidad y por eso se afanan en buscarse, no necesitaba la serie algo así. Quedaría bastante claro aunque fuera solo por un motivo sociológico.

La otra comunidad, la de los vivos, no destaca por su sana convivencia precisamente. Después de la ola de resucitados todos han quedado tocados, Adéle (Clotilde Hesme) busca la forma de relacionarse con un bebé que no sabe qué es. El resto de la familia de Camille, su hermana Jenna Thiam y su padre Frédéric Pierrot han quedado solos sin participar de la congregación de vivos que se reúnen en La Mano Tendida. Julie (Céline Sallette) abandona a Victor cuando la persona que se presenta como su madre aparece resucitada y retorna con los vivos. Todos presentan el mismo problema, su familia era la única especie con la que se sentían identificados y su existencia junto con los vivos carece por completo de sentido para ellos. Así se afanan en alcanzar la otra comunidad o en conocer más de la vida de los que han vuelto.

Victor (Swann Nambotin) se nos presenta como el personaje vertebral y como clave en la historia de los resucitados. Tenemos todavía grandes dudas sobre su origen aunque parece que es semejante al del hijo de Simon y Adéle. Nos quedamos con la tranquilidad de saber que estaba con su padre hasta que una desgracia lo lleva al encuentro con el hada. Parece más humano y más niño cuando precisamente es en esta temporada en la que más influencia tiene. Quien se cubre de un halo de negrura es Lucy (Ana Girardot), víctima pero también vidente manipuladora con intereses encontrados como representante de los resucitados.

La preponderancia del ser humano como individuo por encima de la comunidad o la autonomía de la persona sometida al bien común, es uno de los grandes temas de la temporada y no llegaba a tratarse en la anterior al no presentarse el conflicto de ambas comunidades hasta el final.

La historia deja cabos sueltos pero se preocupa por cerrar los interrogantes argumentales. Vemos el final de la historia de Julie y Victor, al igual que de Adéle y Simon, también la de los señores Costa. No resuelven todas las preguntas, porque lo que precisamente nos quieren decir es que no hay respuesta. ¿Qué hay en el más allá? Si es que hay más allá. Hacia dónde caminan todos estos resucitados y qué habían hecho hasta entonces, son preguntas que retomamos con más fuerza en esta segunda temporada. He ahí esa conversación entre Milan y Pierre sobre los que se suicidaron y los que se quedaron allí. Y nadie, ninguno de los dos puede dar una respuesta.

Como canta Mogwai en la banda sonora What are they doing in heaven today?

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