Domingo de serie

Domingo de serie: Luck

posted by Omar Little 10 junio, 2012 0 comments
Los caballos bellos también lloran

Luck HBO

Llegó dispuesta a ganarse un hueco en el olimpo de las producciones HBO. Su carta de presentación le facilitaba la entrada. Sin embargo, ya desde el principio, las cosas se torcieron con la lucha de egos entre David Milch y Michael Mann. La estocada final, por infortunios del destino, la provocaron tres caballos fallecidos durante el rodaje. Demasiado para una serie centrada en estos queridos animales.

Porque ahí es donde centra su mira Luck. La serie ideada por David Milch y producida por Michael Mann (director del piloto y sombra alargada en la realización de toda la serie) es un acercamiento sin filtros al submundo de los hipódromos y a sus carreras de caballos. Siguiéndole la pista a varios personajes que componen los diferentes estratos de estos ambientes; el mafioso de turno, los corredores de apuestas, el grupo de loosers que apuestan sus ahorros, los entrenadores, los jockeys, los agentes, etc. Con  todo ellos se establece un drama coral con el que se pretende zambullir al espectador en ese particular y único ecosistema.

En un principio la introducción puede resultar arisca, difícil y enrevesada. Milch se ha ganado fama de hijoputa perfeccionista, y esto se nota en cada plano, en la recreación exhaustiva y realista del ambiente, en el uso de un lenguaje cargado de tecnicismos y jerga cabrona. Pero una vez superado este peaje, una vez el espectador se familiariza con este mundo ajeno recreado al detalle, es entonces cuando Luck empieza a ser un producto gozable.

Lo es de entrada por el fastuoso look visual impreso.  Empezando por unos títulos de crédito babeantes, de los que solo la HBO es capaz de ordenar producir, y los cuáles, por sí solos, justifican ya la sola visión de todo un capítulo. Siguiendo por la alargada sombra de Michael Mann en la realización. Su virtuosismo técnico se palpa en todos los carruseles de fotogramas con los que se componen las espectaculares carreras. Asistir como espectador a esos travellings, ralentizaciones, planos macro, va más allá del puro goce técnico y estético, para convertirse en una especie de liturgia absorbente en la que se mezcla con dominio el espectáculo, la tensión, y el rito espiritual. Un parcela, la técnica, en la que el director de Collateral se desenvuelve como un pura sangre. Las carreras de caballos en Luck están a la altura de los combates de boxeo en Ali.

Pero Luck es eminentemente una serie de personajes, cada uno con sus motivaciones, sus preocupaciones y movidas, y cada uno protagonizando sus propios hilos narrativos, que en la mayoría de los casas se entrecruzan con los de los demás. En este escenario, hay personajes que brillan con luz propia sobre el resto. Es el caso del mafioso Chester Bernstein, uno de esos villanos entrañables a los que Milch tan bien dibuja (responsable también de Al Swearengen en Deadwood, aunque a diferencia de Bernstein, éste con el corazón carcomido), que con una temporada más se hubiera postulado como un nuevo icono de la televisión. Y eso en buena medida, porque detrás está Dios. Dustin Hoffman no se lo tiene tan bien considerado como a otros compañeros de su quinta (De Niro o Pacino), pero con muestras como las ofrecidas en Luck, capaz de intercalar arrebatos de furia desatada con intervalos de bondad, amor y amabilidad, y que de postre resulten creíbles…. está al alcance de muy pocos. Y quizás uno de ellos sea Nick Nolte, que con su aspecto castigado y la voz rota, da vida a un domador de caballos que se desvive por uno de muy especial. También destaca con luz propia Charlie (Jason Gendrick), un ludópata afortunado en las apuestas de caballos, pero desdichado en el póker, quien sin embargo disfruta con el riesgo y la adrenalina (sus piques con el chino resultan antológicos). Su cínico y malhumorado compañero de fatigas, Marcus ( Kevin Dunn), es otro de los personajes más notorios. Pero de hecho, la serie está poblada de ellos, desde el despreciable dueño de los establos y entrenador, Turo Escalante  (John Ortiz), a Gus (Dennis Farina), el fiel escudero de Bernstein, o el triste y patético agente Joey (Richard Kind). Otro nombres ilustres, como Michael Gambon (verdadero villano de la función) o Joan Allen completan su maravilloso elenco.

Luck es a todas luces el típico caso de serie con un enorme potencial truncada justo cuando empezaba a coger velocidad. Los que esperen encontrar una serie de mafiosos y violencia irán mal encaminados, lo suyo se acerca más a pequeñas historias de perdedores e infelices que encuentran su anclaje emocional a través del amor dispensado hacía los caballos. Con un tema así, resultaba irrespetuoso seguir con el proyecto tras la mala suerte (o quizás no fuera cuestión de suerte, sino de nivel de exigencia impuesto) que terminó con la vida de los tres caballos. Así que Luck, con tan solo una temporada, quedará como una de esas producciones que pudo convertirse en algo muy grande…sensación frustrante ante una gran oportunidad caída en desgracia.

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