Domingo de serie

Domingo de serie: Mad Men (Tanda final Temporada 7)

posted by Omar Little 24 mayo, 2015 1 Comment
It’s the real thing

 

Mad Men Seventh Season

Hoy se cumplen los primeros siete días de un acontecmiento histórico que quedará pegado  en nuestras retinas con superglue.  Una de las producciones magnas de la televisión moderna se despedía , para quien escribe, por lo alto. Quizás no por todo lo alto, pero sí bajo la media de los estándares de calidad que la han distinguido como una de las mejores series de la historia. Es momento de no dejarse llevar por la acusada sensibilidad que despertó su capítulo final, e intentar ser lo más críticos posible con lo que ha significado esta última ración de siete capítulos de Mad Men.

¿De verdad a estas alturas tengo que alertar para que nadie se estrelle contra una pared de spoilers?

Tras el plano final, y el spot de Coca-Cola “I’d like to teach the world to sing” las reacciones que transportaban los ríos de tinta virtual no se hicieron esperar. Creo que se la ha querido dar más dimensión y significado que la que en realidad Weiner ponía en él. No hay mucha vuelta de hoja, es evidente, que con ese final, anticipaba que Don volvería a Madison Avenue, con un vestido diferente, más a medida, y sin nudos apretando, pero que volvería. Para mi era un último apunte sobresaliente, no por lo que explica, sino una vez más, -característica inherente a la serie -, por lo que explica sin explicar. El cómo lo hacía, el utilizar una referencia publicitaria real, el cómo quedaba perfectamente conectado y ligado…suponía la guinda a una serie de muchos quilates. En el post de ese capítulo seguimos dándole vueltas a todo ello por si alguien quiere decir la suya.

Pero “Person to person” también nos dejó otros momentos vivaces, cargados de emoción, ternura, y con ese halo de elegía fúnebre inevitable en cualquier despedida. Lo llevaba consigo el final de The Wire, cuando McNulty se detiene en la autopista y recupera mediante flashes momentos de ese monumental producto, y aquí hay algo de ello en el epílogo final con la despedida de todos los personajes que tanto han endulzado mi miserable existencia. Ha sido un gran colofón, pero no el mñas soñado. El capítulo transcurre en los cauces más o menos previsibles, y se mueve siempre en el esquema cauto diseñado por Weiner. Y en ese sentido, tal  como adelanté previamente, se hacía difícil un final que nos enloqueciera, hubiera sido algo extraño, ajeno en esta serie tan clásica, cuadriculada, esquematizada con tanto control y rigor, pero también hubiera sido valiente abordarlo, encajar ese golpe inesperado, abrir una puerta inesperada para algunos de sus personajes. Aunque como digo, me arrodillaré las veces que haga falta con la incursión de ese jingle final con el que decide poner el punto final.

También como ya he dicho en alguna review anterior, Mad Men, no iba a ser una serie a la que íbamos a encumbrar o defenestrar según su último vuelco. La ficción de la AMC fue un trabajo excelso temporada tras temporada, capítulos a capítulo, acción tras acción. Juntando uno de esos equipos, de los que te da igual si no ganan la última temporada porque desde la primera, han barrido en todos sus compromisos.

De ahí de la necesidad de ampliar miras cuando se trata de analizar el último lote, que recuerdo atañe a la última ráfaga, aquí ya analizamos la primera tanda. Y siendo objetivos, intentando deshacernos de la herencia emocional que nos embarga, a día de hoy ultra presente, hasta el punto de haber soñado un par de veces (nada nuevo por otra parte, la de veces que habré soñado con Megan) estos últimos capítulo han venido zigzagueando, con algún altibajo.

Si bien creo que no existe discusión sobre la calidad dispuesta en los últimos tres capítulos, especialmente con esa obra maestra que fue “Lost Horizon”, los cuáles cogieron una inercia ganadora gracias a esa carta escondida que tenía Weiner, y que pasó por la absorción de SC&P por parte de McCann. Sin embargo no hay que pasar por alto, que la temporada empezó titubeante, con unos capítulos de arranque desorientados, con cierta sensación de déjà vu, con Don entrando en las mismas espirales de las suyas. Fueron capítulos que podrían haber encajado en la definición de “relleno”, y con ello, anduvimos un pelín acojonados hasta ese transformador y liberador vuelco.

Aunque no hagan demasiado caso a este cosquilloso energúmeno que escribe, porque si juntamos las dos tandas de siete, nos daría una temporada redonda, como prácticamente, todas las que nos lanzó la AMC durante algunas de la temporadas más gratas de nuestra existencia catódica. Y si echamos la vista al pasado más reciente nos llevamos un puñado de planos anti-alzheimer, especialmente todos los que han rodeado a Don, inestable, hasta el último suspiro. Más que las secuencias – la velada improvisada que se catan Peggy y Roger en las oficinas desérticas de SC&P estaría entre los más enormes -, me grapo en el corazón los planos de cierre de capítulo. El discutido último, el de Don vacío en su lujoso ático desvalijado por la suegra, o el crepuscular plano de oro de Lost Horizon, que podría haber sido perfectamente el último plano de la serie.

Y en plano argumental no han habido demasiados bombas, pero las que se lanzaron fueron devastadoras. El cáncer de Betty, la road trip de exploración de Don, quien se alejó prácticamente durante tres capítulos de NY, sus idas y venidas entre lo blanco y lo negro, la adquisición de Mcann, y un punto que sin ser un vuelco inesperado, creo que sí ha sido una sorpresa, desde el momento en que una parte importante del minutaje final de la serie se centra en el personaje de Joan Harris como madre todoterreno. Firme en sus valores como mujer, madre y emprendedora tal y como descubrirnos en el último capítulo. Con ella Weiner ha puesto sobre la mesa, ya lo había hecho con Peggy, apuntes feministas a una serie que en algunas ocasiones se ha tildado de machista. Una irrupción que sirvió para detallar mejor al personaje, y para aportar los necesarios apuntes de rigor histórico dentro de la carcasa realista a la que siempre se ha mantenido fiel, exceptuando esos momentos de disparate con Bert.

Porque Mad Men siempre se erigió como el estudio pluscuamperfecto, realista y riguroso de las complejidades de la sociedad norteamericana a lo largo de los 60s. y en ese sentido siempre logró ser “The real thing”. Porque, al fin y al cabo, Mad Men es la Coca-Cola de la series de la televisión, la que contenía la chispa de la vida que sucede cuando no estamos postrados mirando ficción.

9

 


1 Comment

Christian 30 mayo, 2015 at 05:55

Creo que la 7 temporada en general estuvo a un nivel altísimo. Con algunos momentos menos álgidos que otros, pero en general es una temporada que está llena de grandes momentos. También concuerdo que el cierre de Lost Horizon perfectamente podría haber terminado la serie, pero creo que el final de la quinta temporada en The Phantom está un peldaño más arriba, ese para mí era el final perfecto.

Mejor capitulo para mí de esta temporada? Diría que The Strategy
Mejor cierre de capitulo? Lost Horizon

Aun me estoy recuperando de la conversación persona a persona entre Don y Betty, dios que durante las últimas semanas estaba viendo capítulos de la primera temporada y sentí de súbito un sentimiento de especial apego con la relación de Don y Betty, ese birdie sollozado del final me termino por devastar por completo.

Mad Men se despidió a lo grande, ahora resta esperar el box set final que todo fan ansia devorar, para revisionar como quien degusta de un gran trago, una serie que une sus piezas para mostrarse como un gran mosaico.

Podrían hacer una selección de lo mejor de esta temporada, si cabe la posibilidad seguir estirando el chicle ajaja saludos.

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