Domingo de serie

Domingo de serie: Narcos (Temporada 2)

posted by Omar Little 2 octubre, 2016 0 comments
Malparidos, queríamos más 

Narcos segunda temporada

Narcos supuso el pegamento universal de Netflix. El perico con el que iba a distribuir su poderío de factoría de contenidos por todo el mundo. y lo lograron con una primera temporada notable, sin estrías ni flecos a corregir. El 2 de septiembre llegó el segundo cargamento de la ficción, más puro, noble y adictivo si cabe.

Si no has consumido esta mierda deberías acudir a tu dealer más cercano.

De hecho no les ha resultado muy difícil igualar la calidad del producto de la primera temporada. Porque las dos temporadas están concebidas como un todo, una única masa para explicar el ascenso y la caída de uno de los hombres más ricos y más buscados del mundo durante unos cuantos años. La fórmula es la exacta, un riguroso y exhaustivo estudio de todos los agentes y actores que intervinieron alrededor del temido imperio de Pablo Escobar narrado a través de los ojos del agente Murphy, que junto al agente Peña, conforman los pivotes morales y más fácilmente empáticos de la serie, sin olvidar la pieza central de todo el guisado, el retrato del señor de la droga, Pablo Escobar.

Mezclando la imagen real con fragmentos de noticiarios e imágenes de archivo que con prontitud y ritmo impecable sirven para poner en antecedentes al espectador, o recordarle algún episodio lejano de las hazañas criminales del sujeto sobre el que gira la serie, Narcos ha seguido agrietando los reversos de los sofás con su explosiva mezcla de thriller y el drama de una nación secuestrada por el terror diario. Todo espoleado con un ritmo muy frenético, sin perder nunca la claridad expositiva de los hechos, a un nivel muy informativo sin hacer mella en su impepinable ritmo. Y con un sello cinematográfico contundente, con el verismo siempre por bandera. El que propicia la firma de José Padilha como creador y directores de raza latinoamericanos para la ejecución de algunos episodios, como el mexicano Gerardo Naranjo (Miss Bala).

A nivel argumental la temporada se ha sumergido en la persecución para hundir el chiringuito de Escobar al precio que sea. Un sinfín de adversarios que buscan su cabeza se han ido poniendo en fila para terminar con este, ejerciendo una presión infernal en un Escobar que se ha humanizado más en esta segunda temporada – no por su actividad criminal, sino por su vínculo familiar. De hecho es ahí donde quizá la serie ha jugado a despeñarse por una ladera reventado de pedruscos. Convirtiendo a Escobar en un hombre de familia volcado hacia ésta, ha sido un intento de humanizar y dulcificar a uno de los criminales más sangriento de la historia, muy alejado de sus fechorías reales tal y como confesó el propio hijo en esta entrevista. Aunque esa indulgencia no queda repartida entre el resto de bandos, ya que uno de los temas leitmotiv de la serie es como esa guerra sin cuartel por la cabeza de Escobar difuminó la línea del bien y del mal, recuperando de nuevo la máxima de que en la guerra no hay ni buenos ni malos.

Bueno quizá a los que sí que dejaron como verdaderos animales salvajes han sido los “Pepes”, dejando de nuevo en evidencia la valentía de los responsables de cortar el producto a la hora de no rehuir ni un frame en cuestión de salvajadas sangrientas que se ejecutaban entre los cárteles, la policía militar, y paramilitares fascistas como los Pepes.

Resumiendo para los perezosos… Narcos ha vuelto cargada de sustancia inflamable, como un thriller de altos vuelos tallado con impecable soltura, y con efectos estimulantes, adictivos y de frenética exposición. Dejando momentos y secuencias para no borrar, por su impacto o la adrenalina acumulada, como esa persecución del agente Murphy por las calles oscuras de Medellín, los vuelos de la muerte, la emboscada al coronel desalmado, etc. Una segunda temporada que ha dispuesto todo lo esperado, y que al mantener la fórmula, a los implicados, y todo prácticamente invariable ajustándose a un relato imbatible, ha visto como la maquinaria se engrasaba con mayor eficacia, proporcionando mayor efecto en el consumidor sin apenas alterar el producto. Aunque el verdadero desafío será su tercera temporada, con Pablo enterrado, y los objetivos enfocando probablemente – a juzgar por el epílogo -en el cartel de Cali bajo la mirada del agente Peña (Pedro Pascal). ¿Lograrán mantener un producto tan estimulante sin un centro del relato tan reconocible y popular?… eso es lo que ahora nos inquieta.

marco 75


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