Domingo de serie

Domingo de serie: ‘Normal People’

posted by Omar Little 12 julio, 2020 0 comments
Amor en fuga

Normal people

Normal People se desmarcó como la serie sensación en UK e Irlanda durante la etapa más severa del confinamiento, un sugestivo elixir con el que romper la angustia del encierro domiciliario. La co-producción entre BBC Three y Hulu se convirtió rápidamente en un pelotazo entre los más jóvenes y no tan jóvenes cosechando un éxito sin precedentes en el contador de descargas del iPlayer – desbancando incluso la primera temporada de Killing Eve del primer puesto del histórico del canal británico.

Un arrollo sin precedentes que queda plenamente justificado tras completar un apremiante visionado que se podrá empezar a degustar por estos lares en Starzplay a partir del jueves. La ficción se edifica sobre la base estable de la novela homónima de Sally Rooney. Es la propia autora irlandesa quien firma su mudanza al terreno audiovisual con la ayuda de Alice Birch y de Lenny Abrahamson (La habitación) y Hettie Macdonald en la dirección. La trama gira alrededor del romance por etapas de Marianne (Daisy Edgar-Jones) y Connell (Paul Mescal). Un amor complejo, con su punto enigmático y fatalista, que se desarrolla por fascículos. Hasta aquí nada del otro mundo, si no fuera por la valentía, profundidad, arrojo y elocuencia con la que se aborda esta relación de altibajos y tira y afloja a lo largo de un intenso y transformador periodo juvenil.

Un relato iniciativo que se desmarca del marco común, y de las historias edulcoradas y fantasiosas habituales, desde la mera descripción de los protagonistas y su vínculo afectivo de naturaleza clandestina y poco saludable. Marianne es una chica de familia  adinerada e indeseable. En el círculo del instituto es percibida como la rara y arrastra el estigma de la marginada entre sus compañeros. Sin embargo, como suele ocurrir en el mundo real, en sus años universitarios destaca y se vuelve en una mujer interesante y con muchas solicitudes amorosas. Por su parte, Connell, el hijo de la mujer de la limpieza de la casa de Marianne, representa el chico guapo, popular y deportista del instituto con problemas de adaptabilidad en el trasvase al mundo universitario. Un joven que, además, cuenta con una sensibilidad poco habitual para alguien de su perfil y estatus.

Igual de compleja y poco ortodoxa resulta la relación que los ata y los separa durante todos los años que recorre la serie. Una que empieza por una fuerte atracción sexual capturada sin velos ni controles parentales, hasta una enrevesada y ambigua historia de amor marcada por los silencios, los malentendidos, las acciones sin ejecutar, la libido más sudorosa y cierto desapego a la estabilidad y al placer consolidado. Hay de hecho un cierto componente trágico, propio del amor imposible (truncado,en este caso), en el complejo vínculo de dos personajes cuya plenitud la adquieren en la cercanía del otro, y cuyo manejo de la soledad, el abatimiento anímico, la incomprensión, el desabrigo y el (auto)dolor queda excelentemente capturado en el tramo final de la serie (sus tres o cuatro últimas dosis). En ese sentido, se reciben con ardor ocular ciertos parajes y secuencias desgarradoras (ojo mini spoilers) como la del ghosting de la madre de Marianne cuando se cruza con esta y la familia de su novio, las relaciones extremas y de sumisión que acepta Marianne como un castigo auto inducido para alguien que cree que no merece ser querida, el período de dolor, culpa y depresión que atormenta a Connell ante una tragedia cercana o ese cenit emotivo que se logra con la demoledora secuencia final.

Y ahí radica precisamente la principal virtud de una serie que se desmarca con una exploración de la intimidad afectiva pocas veces vista en pantalla, o, como mínimo, tratadas con este nivel de madurez y profundidad. El drama inserto en este romance de complejos flecos y amplias aristas se desenvuelve como un retrato valiente y descarnado de las pasiones más intensas, las más placenteras y sensuales pero también las mas dañinas de la juventud. En su caso, suprimiendo y volteando los marcos de comprensión de este tipo de relatos para, desde la complejidad de nuestro tiempo, las áreas de ambigüedad y el complejo proceso por desenmarañar la malla sentimental a través de la sutileza de los gestos, los silencios y las miradas, construir una poderosa y emotiva historia de amor.

marco 75


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