Domingo de serie

Domingo de serie: Okkupert (Occupied)

posted by Paloma Méndez Pérez 20 agosto, 2017 0 comments
Estudio de la soberanía

Okkupert

Si hay una manera de medir el nivel de desarrollo de un país, es el interés de sus habitantes por temas como la igualdad, la economía sostenible y la participación de los ciudadanos en la vida pública. Ya sabíamos por Borgen, Wallander y las novelas de Jo Nesbo, que en los países nórdicos la clase media puede y debe tener este tipo de inquietudes, porque las otras más de andar por casa, como pagar la hipoteca o pasar el paro quedaron ya muy superadas.

Es Occupied, en su título traducido para su exportación fuera de Noruega, una serie sobre la soberanía energética de un país que ha reflexionado largo y tendido en su existencia sobre el equilibrio entre independencia y aliados. Sin saber una sola palabra sobre la historia de Noruega, en estos 10 episodios se transmite con total claridad su pasado en la Segunda Guerra Mundial, su preocupación ante la amenaza rusa y sus discrepancias con la Unión Europea.

La serie, que es la producción más cara de la historia de la televisión noruega y está basada en una idea del propio Jo Nesbo, nace de un planteamiento ficticio, que si bien resulta algo falso, evita que vengan los negacionistas del cambio climático a dar la murga. Se ha descubierto en Noruega una forma de producción energética no contaminante y más poderosa que la energía nuclear; parece entonces que a la nación asentada sobre un pozo petrolífero le ha tocado la lotería por segunda vez y esta vez es la que más le gusta a la socialdemocracia, sin contaminar y sin necesidad de cuotas internacionales de producción.

El primer ministro Jesper Berg (Henrik Mestad) parece seguro en su idea de confiar en esta fuente de producción en sustitución del petróleo y semejante ilusión no gusta ni a Rusia, ni a la Unión Europea. El primer ministro es secuestrado y amenazado si no da un giro a su política y comienza lo que podemos llamar sin equivocarnos la invasión rusa de Noruega, que es tomada como protectorado mientras se produce la transición a la nueva fuente de energía.

Grupos nacionalistas funcionando con ayuda de infiltrados en el gobierno como la jefa de policía Wenche Arnesen (Ragnhild Gudbrandsen) se oponen a esta invasión que se recibe de manera desigual entre los ciudadanos.

La invasión se intensifica, las leyes se endurecen, comienza una larga discusión diplomática en la que Noruega se encuentra sola y mientras tanto las sospechas empiezan a crecer entre todos los que o bien no se cegaron ante el dinero o siempre guardaron un poso de desconfianza.

Si bien el planteamiento hace arquear la ceja, el desarrollo es excelente con esas cotas de credibilidad que las sociedades establecidas sobre criterios más allá de las fronteras físicas, despliegan para resolver las amenazas globales. Es decir, que esta serie no va sobre heroicos granjeros, va sobre como jueces, políticos, policías y periodistas, hombres y mujeres, toman la responsabilidad de hacer aquello que entienden es lo correcto para Noruega, como responsables del orden que son. Un thriller político, con trasfondo ecologista, un presupuesto de sobra, excepcionalmente escrito y con actores notables, que no pierde el interés en ningún momento de la trama y acaba siendo terriblemente realista (en Noruega, en España ya sería otra cosa de la que hablaríamos).

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