Domingo de serie

Domingo de serie: Orange is the new black

posted by Omar Little 15 septiembre, 2013 3 Comments
Orange is the new shit

Orange is the new black

Si no tienes ni pijotera idea de quién es Jenji Kohan, Taylor Schilling, o Laura Prepon no te preocupes porque no eran nadie hasta ahora. Y precisamente quizás por eso debes seguir leyendo estas líneas sin minas de spoilers.

Todas ellas (¿sabemos siquiera si Jenji es nombre de mujer?) coinciden en Orange is the new black, una de las series revelación de la temporada y la comidilla veraniega en Twitter y blogs. La culpable de esta serie de 13 capítulos es la plataforma Netflix, en un nuevo paso en su estrategia de colonizar el campo de la producción propia e ir ganando terreno a los potentes canales por cable. La gran baza de su nueva niña mimada es sin duda el esbelto, ejemplar y saludable esqueleto narrativo que la sustenta.

Piper Champan es una mujer en los 30, de clase media-alta que vive con todas las comodidades en un apartamento que comparte con su prometido, Larry Bloom, un aspirante a periodista interpretado por Jason Biggs. Sin embargo, su vida, durante el próximo año, será todo lo contrario, desde que un juez le dictase prisión por un año por ser cómplice y ayudar a una importante traficante de heroína, quien además fue su novia durante tiempo. Sin embargo, todas las penurias que pueda encontrar en ese nuevo hábitat hostil y novedoso, no será nada cuando descubra que comparte duchas y rejas con su ex novia, la traficante de jaco.

Más allá de este atractiva premisa, pronto la serie se hace un hueco en las agendas por lo atrevido y audaz con lo que se acerca a temas y rincones tan jugosos dentro del ecosistema carcelario: No esconde la mirada al bollerismo en las duchas, al gettho interacial, a las pullas entre reclusas, a los trapicheos, a los modales impresentables de algunos guardias, etc. sin perder nunca el tono buscado.

Un tono situado en el dramedy, pero con abundancia más destacada de la parte cómica. De hecho, el potencial de la serie está en presenciar el hundimiento de una chica bien en un entorno ajeno a ella, donde deberá pasarlas canutas, y lidiar con muchos escollos, y jabones resbaladizos en las duchas. Pero sin olvidarse de los golpes duros, que es en realidad la cara habitual de estos climas (créanme). En el dibujo de los personajes, y la creación de situaciones hay ecos lejanos de la nueva comedia norteamericana, y guiños grandiosos a otros productos cómicos de referencia, como esa señora Chang que parece ser el reverso femenino, y carcelario, del Sr. Chang de Community.

Es en la galería de personajes que pueblan el correccional donde la serie se gana más puntos. El elenco de reclusas, guardias y directores del condado son los verdaderos enganches de una serie que presenta más humor y buenas interpretaciones en los personajes secundarios que en la dupla protagonista. De hecho, el mayor riesgo de la serie es el tedio empático que puede producir la actitud panfila y mojigata de Champan, pese a evolucionar y cambiar de actitud hacía el final.

A nivel de estructura el producto sigue un esquema que le permite salirse de las rejas y paredes de la prisión, gracias a las historias paralelas del prometido y la familia de Chapman, pero también a varios flashbacks con los que se nos introduce a las protagonistas, así como a los secundarios más determinantes. Breaks más que necesarios para tomar aire y conocer los motivos por los cuales esos personajes han terminado entre rejas.

Sin embargo no todo reluce en la prisión de Orange is the new black. El soplo de aire fresco inicial va perdiendo intensidad a medida que pasamos demasiado tiempo en chirona. La serie focaliza en exceso la atención en los altibajos de la relación sentimental entre Chapman y Vause, las subtramas se suceden de manera un tanto atropellada, especialmente en su tramo final, una formula que se va estancando y alargando en exceso, especialmente al empaquetarla en capítulos de 60 minutos, lo cual, al final, se hace difícil de mantener un interés constante. No mejora esa sensación un final torpe, poco creíble, y que desmonta las aspiraciones de la serie, y la sucumbe a productos oportunistas, al dejar abierto su final para las temporadas que puedan venir. Y algo me dice que todas ellas serán inferiores a ésta (Are you talking to me Prision Break?).

En conclusión Orange is the new black ha supuesto una llegada satisfactoria, una condena plácida, divertida y entretenida para los que no hemos ahogado en verano en la ciudad (sí, perdón por la tardanza, así de vago soy), una serie ideal para compartir en pareja, pero ni mucho menos el producto del verano, ni la quinta esencia de la televisión moderna inteligente. Aunque solo por esta intro con canción de Regina Spektor debería ser de visión obligada.

7


3 Comments

Starman23 16 septiembre, 2013 at 21:20

Serie totalment sobrevalorada, capitulos larguisimos con trames poco sustanciales, creo que le falta un poco de “hardcore” para ser más creïble…

Reply
Omar Little 17 septiembre, 2013 at 19:49

Es curioso porque con esta serie he vivido diferentes fases. Una primera de indiferencia, otra de enganche, una de consolidación, y una última de agotamiento y desengaño. Como dices, los capítulos son excesivamente largos, y los ingredientes resultan frescos y divertidos (al menos de entrada), pero la receta acaba siendo repetitiva e insípida . Es la típica serie que recomendaría su visionado, especialmente en verano, sin demasiadas obligaciones contractuales, pero que no creo que repita en su segunda temporada. Starman23 mírate Peaky blinders, creo que te gustará 

Reply
David 10 junio, 2014 at 11:23

He visto ya dos episodios de la segunda temporada, y creo que llega con tanta fuerza como la primera o más! Aquí os dejo el post que le dediqué ayer en mi blog a esta fantástica serie 😉

http://seriesanatomy.blogspot.com.es/2014/06/el-naranja-esta-de-moda.html?showComment=1402384713091

Saludos!

Reply

Responder a David Cancel Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.