Domingo de serie

Domingo de serie: Perdiendo a Alice

posted by Omar Little 9 mayo, 2021 0 comments
Obsesiones dañinas

Perdiendo a Alice

La plataforma audiovisual de Apple va aumentando su fondo de armario con producciones propias y adquisiciones inteligentes. En el caso de la última hay que añadir una de las tapadas y gratas sorpresas del casi ecuador del curso. Perdiendo a Alice es una creación de Sigal Avin (Guionista, directora y showrunner) para la televisión israelí Hot 3, y disponible en Apple TV+ después de que sus mandamases se quedarán enganchados a esta en el CannesSerie.

Su relato gira alrededor de la relación obsesiva y enfermiza entre una directora, madre de familia, y una prometedora recién licenciada estudiante de cine. Su ¿causal? encuentro en un inofensivo viaje en tren desencadenará una sucesión de arritmias para los implicados en la contienda dramática, pero especialmente, para esta Alice del que la serie toma partida subjetiva.

Erigida como un thriller psicológico que bebe sin remilgos del cine de Verhoeven, Lynch, Hicthcock, y de esa moda de suspense con carga erótica de la década de los 90, la serie sobresale en la construcción de sus personajes y en el grado de verosimilitud y detallismo implícito en el desarrollo de un guion con apenas fisuras. Los dos personajes centrales, las dos mujeres recelosas sobre las intenciones de la otra, pero que a su vez, se sienten sumamente atraídas entre ellas: una en su intento fáustico por recuperar cierta libertad que los compromisos familiares le han negado, y la otra alojándose en la admiración que profesa a su directora de cine fetiche. La serie teje a través de este perturbador y retorcido vínculo, de abultadas curvas a lo largo de la trama, su principal fuente alimenticia como drama psicológico Y lo hace amparándose en el inmenso trabajo de Ayelet Zurer en el papel de Alice y especialmente de la picante, imprevisible y retorcida Sophie Marciano, a la que interpreta un tremendo descubrimiento, la actriz Lihi Kornowski.

Y es que los atributos de la serie traspasan la construcción de personajes, sus ritmos cambiantes, su tensión sostenida a lo largo de los capítulos (especialmente en el primer tercio de la serie), la doble lectura y el cruce de identidades como marcapasos narrativo, sus amagos de giros diabólicos, en definitiva, un guion modélico, para abrazar también una verosimilitud fuera de cualquier objeción. Un detalle por el intimismo sexual – la tensión sexual marca otro de los marcos dramáticos de la serie -, los sentimientos y todo lo puesto en escena que resultan admirables.

Con todos estos atributos en el equipaje, Perdiendo a Alice se configura como uno de los visionados más estimulantes y fogosos de esta temporada poco dada a gratas sorpresas como la de la ficción israelí.

marco 75

 

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