Domingo de serie

Domingo de serie: Scandal (Temporada 4)

posted by Paloma Méndez Pérez 21 junio, 2015 0 comments
Perro persigue salchicha temporada 4

Scandal season 4

Después de dar todas las vueltas y piruetas permitidas por la televisión Scandal ha culminado su temporada 4. La serie de la mujer que más manda de todas las mujeres que mandan en la televisión, que hoy en día no son pocas, por lo que lo de Olivia Pope tiene especial mérito, ha vuelto a colocarnos en el mismo punto en el que empezamos: lío en el Despacho Oval. Dejábamos la temporada 3 con Olivia fuera de juego (voluntariamente) y la recuperábamos pronto para la acción en esta cuarta temporada. En los 22 capítulos hemos tenido reencuentros con mamá, con papá, un secuestro, hemos descubierto varios agentes dobles (de hecho la propia Olivia se ligó a uno), hemos superado un luto y casado a un vicepresidente homosexual. Si excluyésemos de la trama de esta última temporada lo relativo a la Casa Blanca, el terrorismo internacional, los espías y secuestros, al final no tendríamos más que la vida misma de muchas mujeres actualmente. Decepciones laborales, una alta exigencia con una misma, compatibilizar una imagen de esposa perfecta con una carrera profesional independiente, comenzar una relación amorosa con alguien con quien mantienes ya una relación profesional, superar una pérdida trágica y tomarse un tiempo para transitar por el luto. Todo eso hace esta temporada Scandal y lo hace desde las figuras de sus personajes femeninos. Porque Scandal es eso, un ensayo sociológico que nos enseña cómo sería el mundo y la política si las mujeres tomaran la mayoría de las decisiones y los personajes masculinos estuvieran en pantalla para en el mejor de los casos, hacerles compañía sentimental. Y la verdad es que no es malo el resultado.

Olivia Pope es la única heroína de la televisión que se conduce con un criterio de honestidad y bondad inquebrantable. Que en lo personal sus decisiones son más producto de la casualidad o de la deriva en la que parece que se encuentra, que en una sabía reflexión es evidente. Pero la conducción de su vida en el resto de ámbitos sigue un único fin que es que lo bueno prevalezca sobre lo malo. Así sin más. Lo bueno de toda la vida, sin complejidades ni cuestiones morales secundarias. Normalmente esa autoridad moral la tienen los personajes masculinos y las mujeres con poder son altivas harpías que se conducen con malas artes, para engañar a algún buen hombre que cede ante tal despliegue de encantos, para dejarse influir por ellas. Esta temporada Olivia es quien cede en lo personal, por el bien de la república, demostrando un compromiso que en el cine se nos reservaba a honorables militares todos evidentemente masculinos. Vuelve a escena y en un giro de los acontecimientos cuando parecía que las cosas se calmaban, es víctima de un secuestro, que si bien empieza como una subtrama bastante original, al final resulta especialmente largo y cansado para el espectador. Olivia se recompone tras su liberación, lograda con la ayuda de todos lo sospechosos habituales que la rodean, Presidente, Jake y gladiadores. Y volvemos a dar vueltas a alguno de los asuntos que los guionistas tienen en cartera: papá (al final es papá), mamá (también sale mamá pero menos).

Podríamos dividir la temporada en unas cuantas líneas argumentales: El luto de Mellie, su lío y decepción con el vicepresidente y la superación de su situación gracias en parte a la conversación con otra antigua primera dama quien espolea sus deseos de hacer carrera política independiente, lo que indirectamente trae a una mujer a primera línea como la nueva vicepresidenta.

El secuestro de Olivia, que reúne a todos sus amigos para lograr rescatarla y que nos trae a unos tipos malos nuevos en escena, después de tanto tiempo de ver al B613 y acólitos, nos lleva al final de la temporada que no es otra cosa que el ataque al monstruo de las 3 cabezas (papá) para lograr enterrar el mal, aunque es un entierro metafórico, acaba encarcelado, porque como ya hemos dicho la bondad está claramente del lado de los gladiadores de Olivia.

Con toda la credulidad que hay que utilizar para seguir Scandal en cualquiera de sus temporadas, y toda la vergüenza ajena que tienes que evitar sentir con algunos de sus giros argumentales, lo cierto es que la serie da un entretenimiento de alta calidad. Interpretaciones tan creíbles como es posible en algunos casos, destacando la presencia de Kerry Washington. La temporada cuatro nos ha mostrado más de lo mismo que si ya llevas 3 temporadas y has visto atentar contra un presidente, amañar unas elecciones y morir a un niño en un mitin presidencial, por poner algunos ejemplos de los que Shonda Rhimes nos ha contado, esto es más o menos lo que esperabas. No ha sido sin embargo su mejor entrega. A ver que nos cuentan en la quinta.

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