Domingo de serie

Domingo de serie: Sex Education

posted by Omar Little 24 marzo, 2019 0 comments
Tentativas sexuales

Hay una fuerza inescrutable, especialmente para los Peter Pans de este mundo, que nos impide abandonar las aulas por completo. La invocación de esas hormonas desbocadas e intratables que se acumulaban como una olla a presión en aulas, pasillos, recreos y taquillas nos siguen transportando irremediablemente a esos años que tan huella perenne dejaron en nuestro ser. Y pese a lo trillado (y abusado) de ese escenario, es difícil la ficción que no nos levante una sonrisa cómplice, o dicho de otra forma, muy mala tiene que ser esta para que no conecte con nuestro Yo pasado.

Vuelve a ocurrir con Sex Education, un producto que tira sin reparos de los clichés de la comedia acneril norteamericana (ese instituto inglés parece una réplica de los yanquis)  y que pone el foco, con ese título que no da lugar a lo equívoco, a la educación  sexual y al oleaje de dudas, miedos, y esa terrible presión social, cuando uno más vulnerable es, alrededor de los primeros escarceos sexuales o la ausencia de estos. Y es esta última, la losa de la virginidad, el gran conflicto que atenaza a Otis Milburn (Asa Butterfield), un adolescente torpe que lucha contra la intercesora sexóloga (Gillian Anderson) que tiene como madre mientras anhela el amor de la rebelde amiga del instituto, una chica con la que terminará organizando una consulta sexual para púberes con inseguridades y problemas a la hora del mete y saca.

A pesar de reproducir cada uno de los estereotipos de esta clase de comedia juveniles, adaptados, eso sí, a los nuevos vientos de sensibilidad – el chico negro homosexual, las parejas de mismo sexo, los personajes femeninos consistentes, etc. – sorprende, para bien, la frontalidad con la que se abordan cuestiones de carácter sexual, e incluso, su visualización en pantalla. Sin perder el tono de comedia, enseñan mucha más carne que la que podría ofrecer nunca un producto similar gestado en los Estados Unidos (con la excepción de la HBO). También ayuda a esa obertura franca a los aspectos sexuales propios de las primeras incursiones, la presencia de una showrunner, Laurie Nunn, comprendiendo estos alterados estados de ánimo de la adolescencia con mayor diligencia y sensibilidad.

De hecho, el otro gran aporte de la serie con respecto a la linealidad de esta clase de ficciones televisivas, es cuando introduce pequeños elementos dramáticos sobe las espaldas de los adolescentes que pueblan su universo. Lejos de buscar el trazo grueso, o de interpelar a la emoción de mercadillo, Nunn impulsa el carisma de sus personajes centrales con conflictos muy reales, con los que resulta fácil tener algún rasgo con el que identificarse. La conflictividad inherente con los progenitores, o la ausencia de estos en el caso de Maeve (Emma Mackey), quizá el más amargo de los personajes de la serie, amplía su dimensionalidad, sin que resulte burda esa adhesión a ciertos recursos y terrenos transitados.

Sex Educaction se edifica así como un producto de entretenimiento afable y divertido, donde lo irreverente, la ternura y los destellos de emoción, se dan de la mano durante buena parte del trayecto. No resulta prácticamente novedoso, pero, mediante su honesto y humilde diseño, consigue ofrecer estímulos en casi todos sus tramos, revolviendo, por instantes (breves, sea dicho), las sensaciones propias de esa tierna edad.


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