Domingo de serie

Domingo de serie: Show Me A Hero (HBO)

posted by Omar Little 6 septiembre, 2015 0 comments
Laboratorios de hormigón

Show Me a Hero poster

“Show me a hero and it will be a tragedy”. Es de F. Scott Fitzgerald, pero se la apropia Dios Simon para dar forma a su última criatura televisiva. El de The Wire pone su ojo clínico sobre un caso real acontecido en la ciudad neoyorquina de Yonkers para volver a atizar a la sociedad que pertenece con su correspondiente veneno crítico. Y lo hace desde la libertad que solo le proporciona su hogar televisivo, la HBO.

Texto libre de spoilers

Basada en la novela de no ficción de Lisa Belkin, dirigida por Paul Haggis (Aka director de Crash), y escrita entre David Simon, y el también guionista de The Wire, William F. Zorzi, Show me a hero relata la historia real acontecida en la pequeña ciudad de Yonkers, al norte de Nueva York, cuando un tribunal ordenó al ayuntamiento construir pisos de protección social en los acomodados barrios de la ciudad pese a la oposición feroz de los vecinos de las zonas afectadas.

Base ideal para lanzarse sobre los temas que lo han erigido en el humanista de la televisión, el Charles Dickens del siglo XXI. Porque Show me a hero, más que una recreación de esos hechos, se torna en un tratado analítico y profundo de ciertos temas enquistados en la sociedad norteamericana. El racismo y la segregación racial, la política y sus artimañas confabuladoras, captan el visor crítico del creador de The Wire. De hecho su nueva miniserie presenta muchos rasgos del estilo, pero especialmente, de la temática social que tanto preocupa al de Treme, y de la que tan capacitado está para servirla en cápsulas episódicas, y de paso meter el dedo en la llaga donde otros no se atreven.

Aunque más allá del contexto, y de la temática que fluye entre los capítulos, la mini serie retrata el ascenso repentino de un joven concejal que es elegido como el alcalde más joven de la historia del país, pero especialmente, se recrea en su caída política en picado, tras tener que lidiar con ese polvorín racial y clasista encendido por orden judicial, destapando de nuevo, como ya hiciera con total maestría en varios episodios de la cuarta y quinta temporada de su piedra angular para la HBO, todos los entresijos que moldean un sistema político que cuando no es corrupto, no deja ser éticamente ruin y ajeno a la mayoría de problemas de la calle. Aunque como en cualquier producto diseñado por el Dios de la televisión moderna, su relato no se ciñe a buenos y malos, a zonas sucias y limpias, las tramas siempre se desenvuelven bajo escalas de grises, como corresponde a un acercamiento lo más realista posible. Y en coherencia con eso, Show Me A Hero no presenta el retrato de ningún héroe, el protagonista de esta historia (interpretado por Oscar Isaac) acomete muchos actos repudiables, y pese a ser el más digno y recto de toda la patraña que pueblan los pasillos de los ayuntamientos y alrededores, no se trata tampoco del héroe al que elude la serie. Poco a poco somos testigos de cómo es víctima de su avaricia, sed de triunfo, y como ello, acaba lastimando a sus allegados y al propio implicado tal y como anticipa el primer plano con el que arranca la serie.

Como los otros productos con el sello de calidad SImon impreso en ellos, la nueva miniserie de seis capítulos de HBO exige un reposo, una cocción lenta, para sumergirse en todos los recovecos, los de las esferas políticas, y los de la calle, donde pertenecen los votantes, directos implicados de las decisiones de los hombres de traje. Así, como ya ocurría en Treme o The Wire, que nadie espere un latigazo de adrenalina, un cliffhanger demoledor, o una adicción severa. Pese a tener un signo claramente in crescendo, Show me a hero no le volará a nadie la cabeza, pero a cambio es capaz de tejer puentes entre neuronas y sacar a flote numerosas reflexiones y análisis, y acercarnos al complejo tejido que rige la sociedad estadounidense, propio del aferrado sistema capitalista al que pertenece.

Además han conseguido reunir un elenco actoral de sacarse la ropa y ponerse la pajarita. Además de un Oscar Issac petandolo aquí y allí, congratula, y mucho, toparse con rostros olvidados como el de Jim Belushi, Winona Ryder, Alfred Molina (¿puede clavar más su vomitivo personaje?), Clara Quevedo, Catherine Keener y habituales al universo Simon, como Clarke Peters.

Se le puede recriminar la ausencia de un avance más progresivo en líneas dramáticas de mayor calado, o en su perspectiva de historia coral, haber dado con historias individuales más punzantes, pero de nuevo, eso obedece a la visión humanista del principal implicado que no puede reprimir en sus creaciones: Simon defiende, también en el campo de la ficción, igualdad de condiciones y de trato a todos sus personajes, tanto a la madre de tres hijos que vive en los house projects y que debe lidiar con un novio delincuente como  las movidas que incumben al concejal y alcalde con mostacho setentero y pintas noventeras. Porque su propósito, y siempre ha sido así, es el de destapar las diferentes capas  que sepultan su sociedad a los ojos vagos e inertes. Y en el caso que nos ocupa el objetivo es descubrir el curioso experimento social llevado a cabo en Yonkers a finales de los 80’s, y que después sería exportable a otras ciudades de los Estados Unidos, así como explicar el peaje y las víctimas que se cobró en el proceso.

Así que más que un nuevo triunfo en la carrera de Simon  – tampoco la situaría entre los grandes logros del autor (The Wire, Generation Kill, The Corner) – Show me a hero es un paso más en una trayectoria consistente, inusual y brillante en la televisión de nuestros días del mayor defensor de las distintas realidades sociales que pueda existir a día de hoy en la ficción norteamericana.

marco 75

 

 


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