Domingo de serie

Domingo de serie: Snowpiercer

posted by Omar Little 10 mayo, 2020 0 comments
Compartimento de clases

En 2013, siete años antes de dar la campanada internacional en los Oscars, Bon Joon-ho perpetró un vehículo sci-fi apocalíptico de alta velocidad basado en la novela gráfica Le Transperceneige, de Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc RochetteUn cine de acción postapocalíptico donde parecía voltear la verticalidad social que definía el Rascacielos de J. G. Ballard a un plano horizontal. El ahora aclamado cineasta coreano permeaba, entre los estallidos de acción intensa sobre los que se encarriló la propuesta, esa lucha de clases y el trasfondo social que han caracterizado su obra. Tras numerosas problemas de producción, descalabros varios, cambios de director, reshoots del piloto y retrasos incontables de más de tres años, llega, el próximo 17 de mayo en el canal TNT, la adaptación televisiva de Snowpiercer.

Y si el río suena es que las aguas bajan revueltas, como ha demostrado ser finalmente. Pese a preservar la trama-escenario de un mundo inmerso en una devastadora edad de hielo en la que los únicos supervivientes, y la última esperanza para la humanidad, son los pasajeros de un largo tren que recorre el mundo sin escalas, y en cuyo interior se reproduce un simulacro de lo que era la vida en el exterior, incluyendo sus jerarquías sociales. En ese contexto, los pasajeros de primera clase viven distanciados de los de segunda y tercera, todos ellos ajenos a las condiciones miserables y paupérrimas en las que viven los confinados en la cola. A través de este estimulante tapete, la serie dibuja unos conflictos interclasistas mediante el trajín de varios personajes por los distintos compartimentos de este extenso tren de diez episodios.

La principal falla que salta a primera vista de este reboot ubicado siete años después del espacio temporal de la original, es la incapacidad, como producto televisivo, para incorporar las enseñanzas narrativas, el ritmo y el contenido de la fuente originaria. Tal es su desencaje que la serie recurre, ya desde los primeros instantes, y a lo largo de la primera parte, a un asesinato para rellenar los compartimentos narrativos y poder así, hilar y nutrir con algo de sustancia, los distintos capítulos.  Ese vaivén entre el sci-fi apocalíptico, con tibia y perezosa crítica social, y el procedimental policíaco nunca resulta demasiado compacto.

Tampoco ayuda, sin duda, el dibujo de unos personajes bajo anotaciones arquetípicas, de avance unidireccional, que saltan de vagón a vagón bajo una previsibilidad aplastante, ni, tampoco, el poco realce que consiguen los actores implicados en este viaje que pretende correr a la velocidad del precedente pero que transita al ritmo de un tren nacional vietnamita. De hecho, para quien escribe, la mayor tensión de su recorrido no recae en ninguna subtrama ni en la trama central, sino en el sufrimiento que provoca ver a Jennifer Connelly atrapada en tal desaguisado.

Otra de las taras importantes de la propuesta es la torpe concepción del espacio en el tren. Si el referente de Bon Joon-ho, el avance en horizontal potenciaba el trasfondo de lucha de clases de la historia y le permitía estrechar lazos con la narrativa videolúdica, aquí queda todo ello desajustado con una puesta en escena torpe que desoye, en varios de sus escenarios, las lineas y los espacios acordes a las limitaciones de un tren. Uno que, por otro lado,  parece engalanado, peinado y vestido por los directores artísticos y los jefes de vestuario de unas varietés de bajo presupuesto de Terra Mítica.

Es difícil adentrarse en este vehículo cuando los detalles escasean, las prestaciones que ofrece resultan cuestionables, y su desarrollo narrativo se producen a medio motor y ritmo apagado. Tenía elementos para ir a toda mecha, y solo aspira a sucedáneo entretenido de la obra original. Los que no se subieron a la original puede que encuentran un entretenimiento pasajero durante la transición a la nueva normalidad, los que disfrutamos del trepidante viaje del primero, esta copia, con sello sello rácano TNT, nos deja insatisfechos.

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