Domingo de serie

Domingo de serie: Southcliffe

posted by Omar Little 8 diciembre, 2013 0 comments
Caldo de cultivo

Southcliffe

Un apacible y aislado pueblo de Inglaterra sumido en la bruma y lo anodino, habitado por anglo-sajones de los que debaten sobre el último peinado de Beckham con su irrenunciable pinta en mano, es golpeado por una terrible tragedia: Stephen Morton, un ex-militar y miembro de esta comunidad, decide terminar con la vida de 15 de sus habitantes. No, no os acabo de spoilear en toda la cara, así es como arranca una de las sorpresas más gratas de la televisión británica del 2013, Southcliffe.

A partir de este contundente e inesperado inicio, se recrea el trágico acontecimiento, sus causas y consecuencias, desde distintos puntos de vista: el propio autor de la masacre, el de unos padres que han perdido a su única hija, un padre de familia que han perdido a todos sus seres más queridos, los instigadores indirectos de la masacre, y especialmente la figura de un reportero de Londres encargado de cubrir la noticia, y que en realidad mantiene lazos directos con el pueblo y sus habitantes.

A lo largo de cuatro capítulos la ficción de Channel 4 va indagando en el caso, para ir desvelando los oscuros secretos que alberga una comunidad no tan tranquila y corriente como aparenta. Precisamente sale a luz gracias a la mirada del reportero, quien sigue los pasos traumáticos de su infancia en Southcliffe para construir puentes con los hechos del presente.

Atractivo material, que en las manos no adecuadas podría quedar deforme, excesivamente melodramático, sin embargo, la mejor noticia para los seriéfilos y cinéfilos es saber que es Sean Durkin (director de Martha, Marcy, May and Marlene ) quien se encarga de traducir en imágenes su historia. El autor se adapta a la perfección al mimo, el tono y la depuración formal de la televisión inglesa sirviendo un drama áspero, de imágenes grises, desasosegantes y entristecidas como el propio clima que asola al pueblo, con un montaje sincopado que subraya una narración no lineal, con constantes saltos en el tiempo y repetición de acciones (desde los distintos puntos de vista) que pone a prueba la atención del espectador, y saca a flote lo abultoso en detalles que marca su modélico guión.

Como cualquier producto inglés, más allá del gran equilibrio entre forma y contenido, la elegancia y el saber hacer para transmitir todos los significados que se esconden tras la trama principal, destaca la excelente labor de los actores. Especialmente la desempeñada por Rory Kinnear, Sean Harris, Shriley Henderson y Eddie Marsan.

Considero que 4 capítulos de 45 minutos se quedan cortos para todo el potencial de la historia, la comunidad, y sus personajes, pero por ese mismo motivo, me sorprende un último capítulo anti-climático, forzado, y algo inverosímil, dejando patente la dificultad de cerrar esta historia de una manera redonda, a la altura de lo que había ido desarrollando, y de algunas incógnitas y pistas perturbadoras que sacan a flote sin que lleguen a ningún puerto.

Pese a esta no culminación, Southcliffe es otra de esta series para sacar a relucir cuando se quiera hablar de las bondades y el gran estado de forma de la televisión británica, especialmente, cuando ésta desarrolla mini series de contenido adulto, áspero y profundo. Un producto que presenta amenazas para sucumbir al aburrimiento, al desatino, a desajustarse en el tono, y que sin embargo, sale vencedor en todos los aspectos.

 marco 75

 


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