Domingo de serie

Domingo de serie: The Corner

posted by Omar Little 12 agosto, 2012 0 comments
Grietas en el asfalto

The Corner

Ha pasado casi un año y medio desde que escribiera este canto a la última temporada de The Wire, y desde entonces un tremendo vacío sigue carcomiendo los ventrículos de mi corazón. Un vacío existencial que intenté suplantar con el alcohol, las drogas, el sexo, con la misma cara de la moneda (con Breaking Bad casi lo consigo), e incluso el amor (fíjate gilipollas de mí), pero nada…. Ya en el profundo de mi interior, mientras visionaba la obra seminal de David Simon, sabia que nada ni nadie podría suplirla.

Ha pasado un tiempo razonable, y al igual que ocurre con esa novia que amábamos con pasión y nos dejó hechos trizas por otro, es momento de afrontar nuevos retos, de salir otra vez a la calle mientras las heridas siguen allá, pero más cicatrizadas. Y que mejor manera que recomponerse de las cenizas que a través del mismo apóstol que nos llevó a tocar el cielo con las yemas de los dedos, y con que mejor producto, que la miniserie que supuso la antesala de esa magna obra que nos dejó trastocados de por vida.

Pues sí, como ya habrán adivinado los feligreses de Simon este texto versa sobre The Corner,  el germen de The Wire.

Escrita por David Simon y Ed Burns, y dirigida por el originario de Baltimore y también actor Charles S. Dutton, esta ficción de 370 minutos relata la caída al abismo de una familia avenida que poco a poco es engullida por el mundo de las drogas y arrastrada a las salvajes esquinas del Baltimore Oeste.

A diferencia de su antecesora, extremadamente ambiciosa, que abarcaba toda la telaraña política, educativa, legal y social que retroalimenta los ghettos de Baltimore, aquí el radio de acción se reduce a una familia tipo y a los estragos causados por la droga. Y lo estructura a través de un esquema que se repite de forma calcada a lo largo de los seis capítulos, cada uno de ellos centrado en uno de los tres personajes principales: Fran es la entregada madre de una familia de clase media atrapada por el espiral destructivo de la cocaína, el trabajador y honrado padre, Gary, va más allá al caer en los infiernos de la heroína, y ya hundidos, viviendo en las casas destartaladas de los corners de la droga, el hijo DeAndre sucumbe al dinero sucio del tráfico de estupefacientes.

Todos los capítulos empiezan del mismo modo: el director Charles S. Dutton dirigiéndose a uno de los tres protagonistas para hacerles unas preguntas a modo del falso documental. A partir de ahí, la serie se abre a la ficción para relatarnos con mano de cirujano, y acercamiento hiperrealista el infierno del ghetto para la población afroamericana, y en particular, el desmembramiento de una familia de clase media azotada por el mundo de la droga.

Una vez más la autenticidad y el crudo grado de realismo impregnan cada uno de los poros de esta serie de la HBO, y esto conlleva un aparatoso nudo en la garganta difícil de desligar, especialmente, en el epílogo de la serie, cuando las verdaderas personas en las que se ha inspirado la historia y los personajes de la serie hacen acto de presencia para explicar sus impresiones y verter nuevas balas emocionales sobre los espectadores.

Khandi Alexander sobresale en su rol de madre preocupada por los suyos, especialmente sus hijos, pero incapaz de sacarlos del infierno de las casa baratas debido a sus adicciones. Como lo hace Sean Nelson en su papel del conflictivo adolescente DeAndre. Sorprenderá a los fans de The Wire, encontrarse a varios miembros de su plantel en roles bien distintos. Como es el caso de Clarke Peters (Detective Lester Freamon) metido en la piel de un yonqui traficante, o Lance Reddick (Cedric Daniels en The Wire) y aquí en la piel de un novio de Fran adicto al crack.

Los que vengan buscando un mini The Wire, probablemente les decepcione, no tiene ni la ambición, ni la profundidad ni la lucidez de esa, pero sí que con ella Simon y compañía vuelven a golpearte con su hiriente realismo, con el desgarro desolador que aflige sus personajes, y con toda esa desazón que castiga a los que viven al margen de la sociedad, en la ley de la calle, donde las esquinas permanecen pero sus inquilinos son borrados bajo el rastro de las drogas, la violencia y la pobreza.

No alcanza la maestría de The Wire, pero puede que sea igual de importante que ésta, ya que sirvió para plantar las semillas necesarias que permitirían florecer a la otra, en cierto sentido es el tentempié que haría acrecentar el apetito de Simon, Burns y los otros responsables del tótem de la HBO. Respect total.

 8

 

 

DeAndre McCullough

Mientras escribía este texto David Simon volvía a golpearme, esta vez en un formato distinto,  alejado del habitual, pero con la misma punción que sus relatos de ficción. El talentoso guionista y escritor le dedicaba esta emotiva carta “in memoriam” a DeAndre McCullough, días después de haber fallecido por una sobredosis. Os recomiendo dedicar unos pocos minutos a su lectura.

http://davidsimon.com/deandre-mccullough-1977-2012/


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